USO EFICIENTE DE LA ENERGÍA |
Sector residencial: recomendaciones generales
para el uso eficiente de la energía en los hogares
¿Qué espacios y qué aparatos consumen más
energía en nuestras casas?
Usted mismo puede identificar qué espacios de su casa y/o
qué aparatos están provocando el mayor consumo de
electricidad y gas. Sólo le indicaremos un conjunto de recomendaciones
para orientarlo para que usted haga un diagnóstico general
e inmediatamente comience a aplicar las medidas de ahorro de energía
en su hogar.
1. Electricidad
A título orientativo le presentamos a continuación
la potencia promedio en Watt o vatios (W) de algunos de los aparatos
o artefactos electrodomésticos de mayor uso en nuestros hogares,
el tiempo promedio estimado de uso diario de cada uno de ellos medido
en horas (h) y consecuentemente, el consumo de electricidad mensual
asociado medido en kilowatt-hora (kWh).
Las recomendaciones para ahorrar electricidad y gastar menos por
bimestre en su factura son las siguientes:
1.1 Instalación eléctrica
En primer lugar debe verificar el estado de su instalación
eléctrica. Una instalación defectuosa puede ocasionar
riesgos graves para la familia y representar un gasto innecesario
de energía y dinero.
Tenga en cuenta las siguientes indicaciones generales:
Revise que en
su instalación no existan puntos calientes o "fugas
a tierra". Para comprobarlo, apague todas las luces, desconecte
todos los aparatos eléctricos y verifique que el disco del
medidor NO siga girando. Si lo hace, es necesario revisar la instalación.
Recuerde que una "fuga" de corriente es una fuga de dinero.
Nunca conecte
varios aparatos en un mismo tomacorriente ya que esto produce sobrecarga
en la instalación y peligro de sobrecalentamiento. También
provoca una operación deficiente, posibles interrupciones,
cortos circuitos y daños a largo plazo.
En caso de corto
circuito, desconecte inmediatamente el aparato que lo causó
y todos los demás aparatos eléctricos. Si la instalación
de su casa tiene interruptor termomagnético, restablezca
la corriente moviendo el interruptor a posición de apagado
y, posteriormente, a la de encendido. Si en vez de interruptor tiene
una caja de fusibles, baje el interruptor general y cambie el fusible
fundido. El aparato causante del corto circuito debe ser reparado
por personal calificado antes de usarlo nuevamente.
Si su casa tiene
diferentes circuitos, conviene desconectarlos en periodos de vacaciones
o en ausencias prolongadas.
1.2 Iluminación
La iluminación representa cerca de la tercera parte (32%)
del consumo de energía en los hogares y, por consiguiente,
de lo que se paga en la factura por consumo de electricidad.
¿Cómo puede usted reducir su consumo en iluminación
sin prescindir de este importante servicio y, al mismo tiempo, ahorrar
dinero?.
Para lograrlo, ponga en práctica las siguientes recomendaciones:
La primera y
más obvia sugerencia es apagar la “luz” cuando
no la necesite. Es muy común encontrar ambientes iluminados
innecesariamente.
Sustituya en lo
posible las lámparas incandescentes y los halógenas
por lámparas fluorescentes compactas, las cuales cuestan
más, pero consumen cuatro veces menos energía y duran
hasta diez veces más. Aplique esta medida en todos los espacios
de su hogar donde sea posible, como son los pasillos, escaleras
y garaje (no es recomendable en los baños, pues no es conveniente
para este tipo de lámparas encenderlas y apagarlas frecuentemente).
Es importante saber que el 85% de la energía eléctrica
utilizada en una lámpara incandescente se convierte en calor
y sólo el 15% restante en luz. Un foco es un calentador eléctrico,
que tiene un subproducto: la luz. En caso de no poder instalar lámparas
compactas fluorescentes en los lugares donde se requiere poca iluminación
(habitaciones, pasillos,), se recomienda usar lámparas incandescentes
de 25 Watt. En luminarias múltiples puede quitar una de cada
tres lámparas incandescentes o reemplazarlos por los de 25
ó 40 Watt.
Mantenga abiertas
cortinas y persianas durante el día. La luz natural siempre
es mejor. (Si usted vive en un lugar de clima cálido, ciérrelas
en el día, pues al abrirlas entrará la luz natural,
pero también el calor y, en todo caso, el costo de la iluminación
artificial es más bajo que el de climatizar la habitación).
Pinte las paredes
de su hogar con colores claros. Esto ayuda a aprovechar mejor la
luz, tanto la natural como la artificial.
Realice el mayor
número de actividades aprovechando la luz solar. Piense o
haga una lista de todo lo que puede realizar durante el día
y no dejarlo para la noche. Por ejemplo, es mejor lavar, planchar
y hacer el aseo durante el día con luz natural.
Limpie periódicamente
lámparas y luminarias, pues el polvo bloquea la luz que emiten.
Utilice siempre
iluminación dirigida para lectura, trabajos manuales, etc.
Utilice un atenuador
electrónico para graduar la luz al mínimo necesario.
También puede instalar "interruptores de presencia"
que encienden la luz sólo cuando detectan el movimiento de
personas, en este caso consulte con un técnico calificado
la conveniencia de instalarlos en pasillos, escaleras y otros espacios
del hogar, en función del costo de los mismos, de su instalación
y/o la utilidad práctica en cada caso.
1.3 Heladeras y congeladores
La conservación de alimentos por refrigeración representa
cerca de la tercera parte (30%) de la energía eléctrica
utilizada en los hogares. Por este motivo, países como Brasil,
México, Australia, y Estados Unidos, y los países
de la Unión Europea han implantado normas de eficiencia energética
que indujeron a las empresas a fabricar heladeras y congeladores
que consumen un 30% menos de electricidad que los de años
recientes y hasta 60% menos que los modelos viejos del mismo tamaño,
con ocho o más años de uso.
Para mantener un consumo de energía razonable en este rubro,
tenga en cuenta las siguientes recomendaciones:
Antes de conectar
por primera vez su heladera o congelador, manténgalo en reposo
un mínimo de 10 horas o el tiempo que recomiende el fabricante.
Esto permitirá que se asiente el aceite interno del compresor
antes de iniciar el ciclo de refrigeración
Coloque la heladera
o congelador en un lugar con suficiente espacio para permitir la
circulación del aire por la parte posterior, a unos 5 cm
aproximadamente de la pared. Evite colocar objetos que obstruyan
una adecuada ventilación, ya que de lo contrario el aparato
trabajará más y, por tanto, habrá un mayor
consumo de electricidad.
Instálelo
en donde no esté al alcance de los rayos solares, la cocina,
el termotanque o calefón y en general otras fuentes de calor,
pues al aumentar la temperatura de la superficie del artefacto,
aumenta las pérdidas de frío y consecuentemente, el
aparato consumirá una mayor cantidad de electricidad.
Revise que la
heladera o congelador esté nivelado, ya que si su base o
el piso están desnivelados, el burlete de las puertas sellará
mal y dejará entrar aire caliente al interior del volumen
refrigerado.
Asegúrese
que la puerta cierre herméticamente y que no deje que el
aire frío del interior fluya al exterior. Esto lo puede comprobar
ud. mismo colocando una hoja de papel al cerrar la puerta. Si ésta
cae o se desliza fácilmente cuando usted intenta extraerla,
indica que los burletes deben cambiarse.
Verifique que
la puerta esté bien cerrada y no la deje entreabierta, pues
una heladera o congelador trabaja con mayor eficiencia cuando se
abre lo menos posible. Así que tome sus decisiones antes
de abrirlo y ciérrelo de inmediato para evitar que entre
el aire caliente y salga el frío. Se ha demostrado que una
heladera consume hasta un 10 % menos de energía cuando la
puerta es mantenida abierta lo absolutamente necesario.
Evite introducir
alimentos calientes dentro del aparato. Permita que se enfríen
a la intemperie antes de guardarlos, pues de este modo trabajará
menos su heladera o congelador.
Use la temperatura
correcta para conservar los alimentos. El ajuste del termostato
debe estar entre los números 2 y 3 en lugares de clima templado
y entre 3 y 4 en sitios calurosos.
Mantenga los alimentos
cubiertos, en lo posible dentro de algún recipiente apropiado
o con film de polietileno. De ésta manera se conservan mejor
y será menor la acumulación de humedad en el interior
de la heladera o congelador. Esta humedad, por acción del
frío, condensa sobre las superficies más frías
del interior del artefacto impidiendo la extracción de calor
en el ambiente refrigerado.
Descongele con
regularidad su heladera o congelador. En heladeras o congeladores
de este tipo o semi-automáticos, revise que la cantidad de
escarcha que se forma en el congelador no sobrepase un espesor promedio
de medio centímetro, pues esto dificulta o impide la extracción
de calor en el ambiente refrigerado. Descongélelo antes de
que esto ocurra.
Limpie periódicamente
la rejilla posterior del condensador. La suciedad acumulada puede
ocasionar costos más altos de operación del aparato.
Las rejillas que se encuentran en la parte posterior o inferior
delantera del mismo, deberán ser revisadas y limpiadas cuando
menos dos veces por año. Mantenga principalmente estas rejillas
con ventilación y sin objetos que obstruyan la circulación
de aire.
Si planea tomar
vacaciones por más de 15 días, se sugiere desconectar
la heladera o congelador, limpiarla adecuadamente y dejar las puertas
abiertas para que se ventile y no adquiera olores desagradables.
Si va a comprar
un heladera o congelador nuevo, compare precios, capacidad y consumo
de energía. Si bien este último atributo no está
por el momento visible a través de una etiqueta colocada
en la puerta, revise la información técnica del artefacto
que los fabricantes están obligados entregar. Al decidir
su compra, tome en cuenta que las heladeras o congeladores equipados
con sistema de deshielo automático consumen 30% más
de electricidad.
1.4 Acondicionadores de aire
El aire acondicionado es uno de los equipos o sistemas que más
consumen energía en su hogar.
En lugares muy cálidos se convierte en un equipo indispensable
para los miembros de la familia. Por ello es necesario que usted
observe las siguientes indicaciones:
Mantenga la habitación
cerrada mientras esté funcionando el acondicionador de aire.
Desconecte o apague
el aparato al salir de la habitación o ambiente climatizado.
Reduzca al mínimo
las hendijas (entre puerta y piso, en ventanas, etc.). Esto impide
las fugas de aire fresco al exterior o el ingreso de aire caliente
al interior con lo cual provoca un aumento en el consumo de electricidad
del aparato.
Regule la temperatura
del acondicionador de aire de tal manera que usted pueda dormir
sin cobertores o frazadas. El frío máximo no siempre
es la mejor solución del entorno. No refrigere en exceso.
Si se dispone de un ventilador (de techo mejor), es recomendable
apagar el equipo, cuando la habitación está fría,
y encender el ventilador, ya que éste consume mucho menos
energía
Es recomendable
que periódicamente (1 vez al año) un técnico
calificado revise si la unidad necesita gas refrigerante. No dude
en hacer completar la carga de refrigerante, pues esta medida le
asegura una operación eficiente y confiable de su unidad
asegurando su vida útil. Es recomendable también verificar
el correcto funcionamiento del termostato y llevar a cabo una limpieza
general del equipo eliminado el polvo acumulado. En definitiva es
conveniente realizar el mantenimiento anual correspondiente a todo
el equipo. Está comprobado que los acondicionadores de aire
que tienen dos años o más sin mantenimiento, consumen
el doble de energía.
Limpie el filtro
de aire cada 15 días. Los filtros sucios y los depósitos
saturados de polvo provocan que el motor trabaje sobrecargado y
reduzca su vida útil.
Si va a comprar
un equipo acondicionador de aire, compruebe que sea de la capacidad
necesaria. Nunca lo compre si es de una capacidad superior a la
que usted requiere. Como regla general tenga en cuenta que la climatización
de los ambientes a niveles de confort razonables (25° C en verano
y 20 °C en invierno, y alrededor de 50% de humedad) requiere
unas 50 kcal/m3 h (kilocalorías por hora y por metro cúbico)
lo que da para un ambiente de 4 x 4 x 2,5 m unas 2000 kcal/h , esto
es, con un equipo de 2000 frigorías cubre sus necesidades.
Instale los equipos
de aire acondicionado en circuitos eléctricos independientes
con conductores (cables) y dispositivos de protección adecuados.
1.5 Equipos Electrónicos
No mantenga encendidos
innecesariamente televisores, video-caseteras, video-juegos y equipos
de sonido si no los está utilizando, ya que además
de desperdiciar energía, sus equipos sufren un mayor desgaste.
El consumo en
estado de espera (stand-by) de éstos equipos, si bien individualmente
no es importante (potencias del orden de 1 a 4 W), el conjunto puede
se importante. Estudios realizados en países como Australia
han demostrado que alrededor de un 10% de la energía eléctrica
consumida en el sector residencial corresponde a este tipo de consumos.
Trate en lo posible de desconectar (desenchunfar) el aparato que
no use con frecuencia. Desde luego, esta acción con seguridad
le producirá molestias (como por ejemplo tener que reprogramar
su televisor color), pero recuerde, cuando de uso racional de la
energía se trata, todo ahorro suma y consecuentemente, disminuye
su factura de electricidad.
1.6 Uso de la Plancha
Evite desperdicios
de calor y el secado de la ropa con la plancha.
Gradúe
el termostato de su plancha de acuerdo al tipo de tejido que planchará.
Utilícela
a partir del momento en que la conecta. Desconéctela antes
de concluir, aprovechará el calor remanente.
Nunca olvide su
plancha enchufada, además de desperdiciar energía
usted estará poniendo en riesgo su seguridad.
Junte una cierta
cantidad de ropa para su planchado, así evitará desperdicios
de energía con el encendido y apagado de su plancha.
1.7 Lavarropas
Efectúe
los lavados cuando llegue a la capacidad máxima aconsejada
por el fabricante. No sobrepase la capacidad máxima establecida.
Para lavar poca
ropa utilice el programa económico.
Utilice la cantidad
correcta de jabón para no tener que realizar más de
un enjuague.
2. Artefactos a gas
A título indicativo y orientativo le presentamos a continuación
la potencia promedio en kilocalorías por hora (kcal/h) de
algunos de los aparatos domésticos de mayor uso en nuestros
hogares, el tiempo promedio de uso mensual de cada uno de ellos
medido en horas (h) y consecuentemente, el consumo de gas natural
asociado a ese uso mensual medido en metros cúbicos (m3).
2.1 Seguridad
Nunca obstruya
las ventilaciones ni los ductos de evacuación de los productos
de la combustión.
Toda combustión
consume oxígeno y puede producir monóxido de carbono.
El monóxido
de carbono provoca todos los años accidentes fatales que
en la mayoría de los casos podrían ser evitados. Para
evitarlos, mantenga limpios y regulados los artefactos: con ello
aumenta la seguridad y además reduce los consumos de combustibles
y mejora el rendimiento.
RECUERDE: La instalación de
artefactos de cámara abierta en baños y dormitorios
está prohibida. Ante cualquier duda consulte a un técnico
gasista matriculado.
2.2 Calefacción
Cerciórese
del buen funcionamiento de los equipos de calefacción. Es
recomendable que periódicamente (1 vez al año antes
de los primeros fríos) un técnico gasista matriculado
realice un control de todas las estufas, revisando pérdidas,
encendido, funcionamiento del piloto y quemadores, adecuada evacuación
de los gases de combustión.
No calefaccione
ambientes de su vivienda que no utilice.
No utilice el
horno para calefacción: es peligroso, y además menos
eficiente que una estufa, por lo que aumenta innecesariamente su
consumo de gas.
Mantenga una temperatura
razonable en la caldera de agua para calefacción. Utilice
el termostato para regular la temperatura adecuada.
No exagere con
la temperatura, el exceso de calefacción consume combustible
innecesariamente. El excesivo calentamiento de los ambientes, provoca
un derroche de energía que puede ser evitado. Por cada grado
centígrado que se eleve la temperatura del aire por encima
del valor indicado, se genera una pérdida de calor de casi
2 W por cada m² a través de una pared de mampostería
de ladrillos comunes y de 6 W por cada m² que pasa por los
vidrios simples de los aventanamientos.
Importante: Para
retener el calor en los ambientes verifique el estado de cierre
de puertas y ventanas. Pero recuerde: los ambientes deben tener
ventilación permanente, ante la duda consulte con un gasista
matriculado.
Evite utilizarlo
si presenta fugas o una deficiente combustión del gas. Verifique
que los quemadores y piloto operen siempre con llama azul (que indica
una correcta combustión) sin puntas amarillas o anaranjadas.
Tenga en cuenta
que cuando se empleen estufas del tipo sin tiraje, que arrojan al
ambiente un gran porcentaje de vapor de agua, como producto de la
combustión, en determinadas condiciones de temperatura y
humedad relativa producen saturación de humedad en el ambiente,
con las consecuentes apariciones de condensación, generación
de moho, hongos, etc. como así también olores característicos
y malestar de los ocupantes.
2.3 Calefones y termotanques
No deje correr
el agua caliente que no utiliza: derrocha gas, agua y abulta su
factura innecesariamente.
Si tiene instalado
un calefón regule la temperatura del agua caliente con la
palanca, botonera, o abriendo más la canilla, pero evite
mezclarla con la fría: ahorrará gas y prolongará
la vida útil del artefacto.
Si tiene termotanque
regule su temperatura de tal manera que no necesite mezclar agua
caliente con fría (punto medio de la posición del
termostato). Si el equipo se encuentra instalado fuera de la vivienda
mantenga en buen estado la protección y la aislación
térmica correspondiente.
2.4 Cocción de alimentos
Para calentar
más rápido y consumir menos gas conviene tapar los
recipientes utilizados y calentar la cantidad que se va a usar.
Evite que la llama
asome por el borde inferior de los recipientes, así reducirá
el consumo.
Mantenga los quemadores
de cocinas, estufas, calefones y termotanques limpios, la llama
debe ser estable, silenciosa y de color azul intenso.
Use el horno en
forma mesurada, consume el equivalente a tres hornallas.
Una vez alcanzada
la cocción de los alimentos apague la hornalla. Si durante
la cocción alcanza el punto de ebullición, disminuya
la llama lo suficiente para mantenerlo.
3. Consideraciones sobre la envolvente de los edificios. Aislantes
térmicos
Aproximadamente un tercio de la energía producida en nuestro
país, es consumida en y para el desenvolvimiento de los edificios.
De esta cantidad, casi la mitad se utiliza para satisfacer la demanda
de calefacción y de refrigeración. Del resto, se considera
que un 30% como mínimo se pierde energía por los techos,
cuando éstos no se encuentran aislados térmicamente
en forma adecuada, permitiendo grandes fugas de calor en condiciones
invernales o calentamiento excesivo en épocas estivales.
Para el caso de un techo plano utilizado en edificios en altura
o de una vivienda individual con cubierta tradicional de tejas o
de chapa metálica, si en ambos casos se contemplara la utilización
de un material aislante térmico de solamente 2 centímetros
de espesor, posibilitaría reducir las pérdidas de
energía por transmisión de calor en casi un 50%. Si
el espesor de la aislación térmica que se emplea es
de 5 centímetros, la reducción de la pérdida
de calor por el techo puede llegar al 70%.
En el caso de las paredes, también es importante que posean
una adecuada aislación térmica, para reducir los intercambios
de calor a través de las mismas, con el objeto de lograr
una situación de confort con menor gastos de energía.
El tema de pérdida de calor por las ventanas y principalmente
de los elementos vidriados en un edificio, se debe tomar muy en
cuenta durante las noches invernales, en que se presentan grandes
diferencias de temperatura entre el ambiente interior y el aire
exterior. En estas situaciones, el simple hecho de cerrar las persianas,
reduce tales pérdidas en más del 60% en el área
que ocupan dichas ventanas. Cuanto mayores dimensiones posean las
aberturas, más incidencia tendrá este ahorro de energía
sobre el total del edificio.
Otro aspecto a considerar acerca de las ventanas y de las aberturas
en general, es el tipo y la calidad de los materiales que se utilizan
para su fabricación. Cuando se emplean cerramientos de baja
calidad, con problemas de diseño, se originan excesivas infiltraciones
de aire a través de los mismos. Las infiltraciones son flujos
descontrolados del aire exterior que ingresan al edificio por hendijas
u otras aberturas no intencionales, como así también
mediante el normal uso de apertura y cierre de la puerta de entrada.
Las pérdidas de calor causadas por infiltraciones pueden
representar hasta un 30 % de las totales de un edificio. Se pueden
reducir notoriamente, colocando elementos que impidan el paso del
aire indeseado, como burletes u otros materiales de comportamiento
similar.
El aislamiento térmico permite ahorrar hasta 50% de la energía
que se utiliza para la calefacción o el aire acondicionado.
Para lograrlo, puede realizar lo siguiente:
Mantenga puertas
y ventanas cerradas. Abralas sólo cuando sea indispensable
renovar el aire.
Tape y selle todo
tipo de hendiduras para asegurar que el aire acondicionado quede
perfectamente aislado (cambie vidrios rotos, selle orificios por
los cuales pueda escaparse el aire). Lograr un óptimo aislamiento
térmico permite protegerse mejor del frío en la temporada
invernal.
Revise que todos
los ductos estén debidamente aislados si el aire acondicionado
es integral. Aísle la pared; esto generalmente requerirá
2/3 del espesor que se aplique al techo.
Las comodidades
que generan la calefacción y el aire acondicionado nos permiten
que la vida sea agradable en el hogar. Además con los aislamientos
térmicos ahorramos energía y reducimos gastos.
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