La frase del título es utilizada con frecuencia -demasiada frecuencia-, sin darle una connotación clara. El llamado modelo de inclusión social es por tal motivo cuestionado desde la propia definición o, si se quiere, falta de definición. En realidad, sin apelar al latiguillo común, en este caso se puede decir que hay un problema de comunicación. Porque el modelo es simple.
Como idea macroeconómica básica, se trata de sostener dos cuentas en azul: el presupuesto nacional corriente y la balanza de pagos, que tiene en cuenta los pagos internacionales por importaciones o por giro de utilidades, regalías e intereses de las empresas, que deben ser compensados por los ingresos por exportaciones e inversiones desde el exterior. Dicho todo esto de manera simplificada.
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