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Visión
de The Economist, revista inglesa de finanzas y negocios, acerca
de la innovación tecnológica.
Las
tecnologías más exitosas evolucionan al margen de lo previsto
por sus inventores*
Es
notoriamente difícil predecir el futuro, y cuanto más
grandiosa y sofisticada es la visión más probabilidades
hay de probar su error. Pero eso no detiene a los tecnólogos
que gustan pintar imágenes vívidas de un mundo transformado
por cualquiera de sus inventos. La grandiosidad de tales visiones
puede ayudar a despertar un rápido entusiasmo por las nuevas
tecnologías y alentar a que el público las adopte.
No obstante, en muchos casos, la visión de los tecnólogos
suele estar completa-mente errada, ya sea porque los nuevos inventos
fracasan o porque tienen éxito en formas no previstas.
El sueño de un futuro en el cual los ayudantes robóticos
desterrarían los trabajos pesados emergió a mediados
del siglo XX y ha continuado desde entonces. Después de
un reciente surgimiento en las ventas de aspiradoras robóticas,
ha crecido el optimismo acerca de que el tan esperado mercado
de los robots domésticos podría estar por despegar.
No obstante, los robots domésticos ya están verdaderamente
muy extendidos, y van de los lavaplatos a las máquinas
de lavar y las cafeteras. Sin embargo, a estos artefactos no se
los ve como robots para todo propósito, tal como predijeron
originariamente los visionarios de los robots, puesto que no responden
al formato humanoide. Pero con los dos robots que están
explorando Marte, el incremento en las ventas de robots industriales
y una carrera robótica militar que está por empezar
en el desierto de Mojave queda claro que a la tecnología
le va bien, aunque no en la forma en que los visionarios la imaginaron.
Algo parecido está ocurriendo en el campo de la nanotecnología.
Los primeros productos basados en técnicas recientes de
fabricación a nivel atómico ya se encaminan hacia
el mercado. Pero no responden a la visión original de diminutas
máquinas autoreplicantes conocidas por las novelas y películas
de ciencia ficción, que fueran diseñadas por el
más famoso gurú de la nanotecnología, Eric
Drexler. El sólo hecho de que esté evolucionando
de manera inesperada tampoco significa que la nanotecnología
haya fracasado.
Hay abundancia de otros ejemplos. La TV interactiva, en la cual
los televidentes interactúan con la acción que se
desarrolla en la pantalla presionando botones en sus controles
remotos, parecería haber resultado un fracaso, al menos
respecto a cómo se la imaginó originariamente. Pero
en realidad goza de buena salud si observamos los resultados de
los reality shows de la TV, donde los espectadores votan usando
sus teléfonos celulares. Del mismo modo el sueño
de la computadora universal de bolsillo, inventada por la industria
de la computación en los '90 parecería haber muerto:
las computadoras manuales tales como las Palm Pilot son estrictamente
para idiotas. Con todo, casi todos en el mundo rico andan con
teléfonos portátiles, que cada vez se vuelven más
parecidos a las computadoras. Y los gurúes de los teléfonos
celulares tuvieron razón en predecir una explosión
en los servicios informáticos: acaba de ocurrir en la forma
inesperada de mensajes de texto más que en las curiosidades
de la red, para los teléfonos celulares y las ventas que
la industria esperaba.
Los visionarios se equivocan porque se concentran demasiado en
la tecnología y no tienen en cuenta la manera en que las
fuerzas sociales le dan forma, a medida que se extiende. La realidad
parecería indicar que cuanto más errada es la visión
original, más importancia adquiere la tecnología.
Tal vez el ejemplo extremo sea Internet: su poder deriva del hecho
de que sus arquitectos originales, Vinton Cerf y Bob Kahn no supusieron
absolutamente nada acerca de las formas en las que se la usaría,
y por lo tanto reprimieron muy poco su evolución. Con seguridad
esta visión, entendida como "falta de visión",
no es de gran ayuda cuando se trata de reunir capitales de riesgo
o de atraer compradores para un nuevo "chiche". Pero
nos recuerda en forma contundente que el toque final de una tecnología
exitosa tiene que ver con la aceptación en el mercado y
no con la respuesta fidedigna a la perspectiva original de quienes
la proponen.
* Publicado en las
ediciones norteamericana, europea y del Pacífico Asiático
de The Economist el 11 de marzo de 2004.
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| Fecha |
2008-05-28 08:45:55 |
| Nombre |
victoria chaves |
| Titulo |
quisiera saber |
| Comentario |
hola, yo soy nieta de don felipe aghemo, el inventor que creo en buenos aires, hacia los años 1930 los letreros luminosos a gas neon.Este invento fue patentado en el registro de derecho de invencion, por favor, necesito saber si al registrar ese invento se registro tambien de que region de italia era don felipe aghemo, necesitoesa documentacion, ya no sedonde buscar, si me pueden ayudar |
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| Fecha |
2010-05-29 11:30:16 |
| Nombre |
norberto aldo vazques |
| Titulo |
ENERGIAS RENOBABLES no contaminantes |
| Comentario |
Desde que hace cuarenta años que nterramos un caño en una isla de tigre y salio gas y le prendimos fuego y luego hace 26 años compre una calculadora solar japonesa que todavia funsiona, me entusiasman esas tecnicas pero el pais mira para otro lado se que el inti esta investigando pero el congrso nacional no promueve leyes sobre el particular |
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