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Los europeos haciendo gala de sus mejores discursos ambientalistas
y los delegados del sur en variadas gamas de un desarrollismo un
poco pasado de moda, pero útiles a sus fines. Obviamente
el asunto principal era: Está bien... todos estamos de acuerdo
con que las energías renovables son mejores, pero quién
la paga? Los europeos sostienen que la paga el mercado si se desarrollan
los instrumentos idóneos: internalización de costos
ambientales, información al consumidor, mercados con reglas
claras, etc. Los países del sur vinieron con la clara conciencia
que se les quería vender -una vez más- los paquetes
tecnológicos del norte y llegaron a Bonn a pedir recursos
para su propio desarrollo tecnológico.
América Latina jugó un rol fundamental
en todo el proceso que llevó a esta Conferencia. Impulsó
junto con la Unión Europea en Johannesburgo, la meta del
10% de renovables para el 2010 en la matriz energética mundial.
Como la propuesta no fue apoyada por la comunidad internacional,
Latinoamérica mantuvo el compromiso para su propia región
(lo que no dijo fue que la región ya cubre sus necesidades
energéticas con un 26% de energía renovable por lo
que su compromiso puede, en realidad, interpretarse como un permiso
para aumentar el consumo de fósiles).
Dentro de la región, Brasil tuvo un rol preponderante: fue
quien lanzó la iniciativa del 10% de Johannesburgo y fue
quien organizó la primera conferencia regional preparatoria
de esta Conferencia de Bonn en Brasilia en octubre de 2003. Pero
algo cambió en el entusiasmo del gobierno brasileño
entre Sudáfrica y Bonn y, según la opinión
de varios observadores, abandonó su papel de liderazgo.
Uno de los temas conflictivos para la región es el de las
grandes presas. En principio, la energía hidroeléctrica
ha sido considerada una fuente renovable y por lo tanto admisible
entre las propuestas "ambientalistas". Sin embargo, luego
de varios desastres ambientales y sociales causado por varias represas
y -sobre todo- luego del informe presentado por la Comisión
Mundial de Represas en el año 2000, ya no es posible incluirlas
entre las energías renovables que promueven el desarrollo
sustentable. Sin embargo, la delegación brasileña
vino con el objetivo de incluirlas en el portafolio de renovables.
En una de las sesiones de la Conferencia, La ministra Dilma Rouseff,
jefa de delegación oficial del Brasil reclamó financiamiento
de las Instituciones Financieras Internacionales para los proyectos
hidroeléctricos. Dijo que esta es la fuente de energía
limpia más importante en Asia, Africa y América Latina
y que la financiación de estos proyectos es precondición
indispensable para la eliminación de la pobreza. La ministra
manifestó que es incomprensible que habiendo sido explotado
apenas el 20% de todo el potencial en estos continentes, los organismos
financieros hayan cortado la financiación para este tipo
de emprendimientos. El Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo
(BID) Enrique Iglesias, pidió la palabra y manifestó
que los proyectos hidroeléctricos tienen implicancias ambientales
y sociales que hay que considerar. Dijo que antes hay que solucionar
los problemas ambientales y sociales pues se han enfrentado a conflictos
importantes en el pasado. Le reclamó a la ministra que antes
de impulsar cualquier proyecto hidroeléctrico debía
consultarlo y acordarlo con la sociedad civil. Ante semejante respuesta,
un colega brasileño susurró entre amargo e irónico:
"el BID está a la izquierda del gobierno de Lula".
Lo que dejó esta conferencia puede verse desde el vaso medio
lleno o medio vacío. Si se mira con el ojo optimista, esta
fue una victoria importante de los europeos/renovables frente a
los yanquees/fósiles. Estados Unidos y sus aliados bombardearon
todo lo que pudieron en lo previo a esta Conferencia y la participación
en gran número de los países de todo el mundo, implican
un espaldarazo grande a la visión más "ambientalista"
europea. Si en cambio se mira con el ojo pesimista, la verdad es
que no hubo compromisos específicos ni nuevos, ni en las
metas de penetración de las energías renovables ni
en los apoyos económicos por parte de las instituciones financieras
o los gobiernos. En las discusiones y en los papeles se repitió
hasta el hartazgo que las energías renovables van a generar
empleo, van a proteger el medio ambiente y mejorarán el acceso
de los pobres a la energía. Pero la única vía
para lograrlo que se mencionó fue la del mercado, una “mano
demasiado invisible” en nuestros países como para hacerse
cargo de las sofisticadas tecnologías que se presentaron
en los stands. Sobre todo si es cierto que el objetivo es que los
servicios energéticos lleguen a los más pobres.
Las esperanzas se proyectan ahora hacia el año 2006 cuando
se reunirá la Comisión de Desarrollo Sustentable de
Naciones Unidas para tratar el tema de la energía. Así
vamos. De conferencia en conferencia y cumbre en cumbre, poniendo
de manifiesto una vez más, que lo único demostradamente
renovable, por ahora, son las esperanzas.
Gerardo Honty
CEUTA - Centro de Estudios Uruguayo sobre Tecnologías Apropiadas.
Contacto: ceuta@chasque.net
«The
answer, my friend, is blowing in the wind» (Bob Dylan)
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