Nro. 19 - Agosto 2004

 
SUMARIO

EDITORIAL
Que se vengan los chicos

La joven China
El INTI y la China

Certificar el valor agregado

¿Ensayar o no ensayar?

Primera Encuesta Nacional de C&T

Remover, Rellenar, Reusar

El INTI y la problemática ambiental

Sergio Casimiro sueña un puente
Alcances y actividades del INTI en la Patagonia 
Cifras para pensar
Micromecanismos en un chip
Aportar para resolver la exclusión social es un deber de todos
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Moneda de la dinastía Ching

La Joven China

¿Es posible vivir y crecer en una comunidad nacional de 1500 millones de personas, donde funcione la economía de mercado y simultáneamente se asegure una calidad de vida razonable a todos los habitantes, solo mediante la presencia de un Estado fuerte? El gobierno chino y con él muchos mas en el país creen que sí.

¿Es posible conseguir eso partiendo de una cultura donde lo extraño es tener algo propio o poder decidir sobre la propia vida en forma individual? El gobierno chino contesta que sí a esta pregunta y a cualquier otra parecida.

La dirigencia política de este país parece estar convencida que sus decisiones pueden modelar la vida de todos sus compatriotas de una manera mas lineal y directa –infinitamente más lineal y directa– que como lo percibe un político occidental. Si conductor decide, conducido hace. Esas decisiones se toman dentro de una visión ética donde el conductor cree todo el tiempo y por lo tanto sostiene públicamente, que actúa en beneficio del conjunto.

Las decisiones no parecen tener límite, en cuanto a la imposición de un sendero. Los obstáculos a quienes quieran tener mas de un hijo; las fuertes restricciones a los movimientos de población, superan por lejos la dimensión normal de aquello que un habitante argentino concede al Estado, y sin embargo, en China la vida va.

Trasladar esa lógica a la economía ha permitido imaginar –me esfuerzo por ponerme en la cabeza del planificador chino– que se puede convocar a las multinacionales y a la vez controlarlas. También ha permitido poner a disposición de una masa de inversiones sin antecedentes mundiales una población trabajadora a la cual se la ha casi diríamos dosificado, para no bloquear el movimiento. Se avanza desde la costa al interior y hoy se dice que hay 400 millones de personas en comunidades con industrialización y el resto espera su turno. El 50 por ciento de la población económicamente activa de China se dedica aún a la agricultura, cuando en el mundo desarrollado esa proporción esta entre el 2 y el 6 por ciento.

En un país con bajísima productividad promedio, los salarios obviamente son cercanos a cero. Esos niveles de salarios pueden estimular grandes inversiones capitalistas, para producción orientada a la exportación, que sirven así para que el país inicie un proceso de industrialización acelerada. Esa lógica, que comenzó con el propio Japón en la posguerra, siguió con Corea y Taiwán, se trasladó después a toda el Asia. Se intenta aplicar hoy esa idea en China y ella debe ser validada aun por la historia.

China marca la diferencia por su tamaño y por la enorme presencia de su gobierno en la vida económica y social. Esa diferencia cuantitativa y en parte cualitativa con Malasia o Vietnam, para mencionar solo dos ejemplos, puede ser sustancial si el gobierno chino logra construir una mística de destino nacional, tarea que a todas luces intenta. En ese caso, el previsible deterioro por la aparición de una capa muy rica de población, que ya está, pero aún no influencia el poder político, podrá ser superado. En ese caso, se podrá desarrollar conocimiento científico y técnico que permita ir ganando progresivamente la autonomía en los sectores más importantes. La conducción política del país ha puesto enorme énfasis en este plano, ya que a todos los efectos, quienes se dedican a la investigación o docencia universitaria o en institutos de desarrollo, tienen el reconocimiento oficial de auténticos privilegiados. Los planes quinquenales, por su parte, prevén desde hace tiempo fuertes inversiones en programas de fortalecimiento de la ciencia y la tecnología nacionales.

El futuro de toda esta apuesta esta lleno de interrogantes. En el plano económico, la pobre dotación de recursos naturales no renovables esta convirtiendo a China en el principal importador de petróleo, carbón, aluminio o cemento, generando así no solo una peligrosa dependencia, sino además poniendo creciente tensión sobre cada uno de esos mercados a escala global. Más estructural aun que eso, las inversiones de corporaciones multinacionales son muy importantes. En tanto el sentido de esas inversiones sea esencialmente la exportación, su permanencia estará condicionada a una alta relación entre productividad y salario de los obreros chinos.

Por consiguiente, habrá un freno objetivo al crecimiento de la calidad de vida de esos trabajadores. Es cierto que hay un freno previo a esos salarios, que nada tiene que ver con las inversiones extranjeras. La población ocupada en tareas agropecuarias de baja eficiencia, constituye un fenomenal ejercito de reserva para ser trasladado a la industria, que hará sentir por décadas a una parte importante de la población que un trabajo de 200 dólares mensuales en una fabrica de indumentaria o cualquier otra, es una bendición del cielo. Sin embargo, apoyarse de manera significativa en las industrias orientadas a la exportación, de capital extranjero, lleva a China a agregar una limitación adicional para conseguir que la mayoría de su pueblo tenga una vida digna a futuro.

También en el plano social, aparecen las dificultades de una estrategia concentrada de manera casi excluyente en el acelerado crecimiento productivo. Hasta los hoteles cinco estrellas de Beijing o Shanghai están impedidos de ofrecer agua potable por cañerías a sus huéspedes. El saneamiento ambiental, el sistema de salud, son flancos muy débiles de una Nación que se ha volcado de lleno a aumentar la producción de bienes industriales.

Shanghai tendrá en pocos años - se nos dice - el edificio mas alto del mundo y una red de subtes mas larga que la de Nueva York. Pero China también tiene un millón de enfermos de sida, muchos de ellos por desconocer totalmente el problema y por lo tanto, como evitarlo. La pregunta necesaria es: Cómo diseñar una interacción entre Argentina y un país con las características descriptas?

Ante todo, desde la perspectiva mas humilde posible. La fortaleza argentina reside en la posibilidad de provisión de faltantes de alimentación o de otros bienes de consumo. Algunos circunstanciales, como la soja o los aceites; otros más estructurales, como los productos lácteos; otros acotados a un segmento de la población que reclama la mejor calidad internacional, como las carnes bovinas. También reside en algunos sectores como la biotecnología aplicada a la salud, la energía atómica o la colaboración espacial, que son nichos de desarrollo nuestro, demandados del otro lado del planeta.

La fortaleza china en una relación bilateral es el enorme esfuerzo volcado al desarrollo tecnológico, que hoy les permite disponer de conocimiento en algunos campos -como la electrónica de entretenimiento, los diodos emisores de luz, ciertos ámbitos de la metalmecánica- donde a la Argentina le resultaría casi imposible encontrar socios internacionales, ya que en el mundo occidental están controlados por empresas a las que solo les interesa evaluar la inversión directa.

Todo lo demás puede terminar en espectaculares campos de trabajo conjunto o en meras burbujas de expectativa mal fundada. Me refiero al saneamiento ambiental, el equipamiento del agro chino, el desarrollo conjunto de la química fina o varios otros importantes títulos aún en borrador. Perseverancia y calma. Si es posible calma oriental. El único modo de construir en serio.
      

Con una población de más de mil millones de habitantes, habilitando la iniciativa privada como motor de la expansión, los chinos han conseguido crecer vertiginosamente. Para mantener un mínimo orden de este crecimiento han tenido que apelar a normativas sociales que son enteramente insólitas de entender para una mente occidental.

Hay dos leyes incomprensibles como visión de sustentabilidad de una sociedad. Primero la ley del único hijo que establece que a partir del segundo hijo el estado no se hará cargo de ningún gasto vinculado a él. El segundo hijo no puede ser inscripto en la escuela pública ni tampoco utilizar el hospital estatal. Esto indica que sólo pueden tener más de un hijo aquellos que ya forman parte del estrato muy superior de la sociedad. Esta ley que tiene plena vigencia y es aceptada socialmente.

La Segunda ley, de igual carácter imperativo y restrictivo del concepto de la libertad, es la obligación de inscribirse cuando se produce una migración del campo a la ciudad. Un jornalero que se va del campo a la ciudad es un NN y por lo tanto no puede usar ninguna facilidad pública. Esto desalienta categóricamente cualquier movilidad.

Estas leyes son explicadas por los cuadros políticos como norma elemental de ordenar el tránsito de una sociedad campesina de bajísima productividad a una sociedad capitalista de productividad importante.

E.M.

 


     

    
Fecha 2004-08-05 11:35:00
Nombre Sergio Agunin
Titulo Un nuevo TienAnMen
Comentario Más temprano que tarde, un tienAnMen convertirá al régimen en un Bipartidismo de bamboche del Ejército al estilo del Milagro Brasileño. Nuestras exportaciones primarias o alimentos elaborados no se verán disminuidas: si sucede como en Corea del Sur luego de los militares (sindicalización) quizá aumenten.
Fecha 2004-08-15 07:17:37
Nombre Pablo Lafargue
Titulo Bendiciones
Comentario Tambien aqui, para muchos, un trabajo de 200 dls mensuales es una bendicion. Es esto una ventaja comparativa?
Fecha 2004-12-17 07:05:28
Nombre jose gomez
Titulo indefensos
Comentario los únicos beneficiados serán los productores agrícolas, porque las demás ramas de la economía estarán indefensas ante la avalancha de productos chinos que ingresarán al país a un costo bajísimo.