| Sergio
Casimiro sueña un puente
Cuando me pregunto qué es esto de ser extensionista,
se me dibuja la palabra pontonero; es decir, aquel que construye
puentes. En nuestro caso, al INTI me refiero, es el que trata de
tender lazos entre el conjunto de conocimientos que poseemos y aquellos
que necesitan de ellos. Permítanme que les cuente lo que
ocurrió en cierta oportunidad.
Momentos antes de partir a visitar una bodega artesanal de Colalao
del Valle, recibí el siguiente e-mail: “Hola señores
del INTI del NOA: Hoy entré a su página y descubrí
cosas maravillosas. Les cuento que soy un docente del colegio secundario
Nº 5.043 de Cafayate y tengo a mi cargo el espacio curricular:
Industrialización en pequeña escala de frutas y hortalizas.
En la zona el tema es relativamente nuevo, los chicos desconocen
muchos procesos y reconocen muchas técnicas artesanales de
conservación de alimentos. Pero el problema que me quita
el sueño es la falta de material bibliográfico. Mi
contacto con ustedes es para solicitarles en nombre de mi comunidad
educativa si nos podrían facilitar material, aunque sea por
mail, yo me encargo de imprimirlo. Necesitamos procesos de frutas
y hortalizas, técnicas y toda otra información relativa
al tema ya que la orientación de los chicos es agropecuaria.
La comunidad toda les estará agradecida. (...) quedo a su
disposición para cuando lo soliciten. Mi nombre es Sergio
Casimiro”.
En ese momento percibí que el mensaje provenía de
la impotencia de una persona sin los medios para tender un puente
entre el conocimiento y las necesidades de su comunidad.
Llegado a Cafayate, comencé la búsqueda del profesor
Casimiro como se hace en los pueblos: preguntando a la gente. Era
mediodía y nos reunimos en una sencilla casa de comidas.
Entre gnochi y gnochi –fue un veintinueve- Casimiro fue desgranando
la historia de su escuela y su gente.
_ Mire, -comenzó diciendo- durante casi veinte años
la escuela deambuló por varios lugares, recién este
año nos entregaron el edificio nuevo. Somos alrededor de
cincuenta docentes comprometidos con la realidad de nuestros alumnos.
La mayoría de ellos provienen de familias numerosas con Plan
Jefes y Jefas; en muchos casos, desintegradas. Los mayores son reacios
a iniciar actividades productivas y, mi idea, es la de fomentar
la creación de microemprendimientos asociativos con los chicos
que asisten a la escuela. Es por eso que le mandé el mail...
(...) La escuela tiene la modalidad de producción de bienes
y servicios, con orientación agropecuaria. Contamos con dieciocho
aulas con capacidad para veinticinco alumnos cada una, tres salones
de uso múltiple, tres laboratorios, una sala de Recursos
de Multimedia con TV de veintinueve pulgadas, retroproyector, videos
educativos, bibliografía, etc.
Además, tenemos un Centro Tecnológico de Capacitación
Agropecuaria, que ocupa siete hectáreas, con galpones para
depósito de maquinarias y herramientas, laboratorio de ciencia
y tecnología, gabinete informático -sin PC´s-,
tres módulos de cría para porcinocultura, cunicultura
y avicultura. Tres tractores, retroexcavadora, arados, rastras,
sembradora para siembra directa, acoplados, fumigadoras, motobomba
… ¡Ah!, también un camión volquete para
cuatro toneladas que lo llevó, a préstamo, hacen ya
varios años el Ministerio de Educación… en fin,
a grandes rasgos, esa es nuestra escuela.
_ Pero, entonces, en qué piensa que podemos ayudarlos…,
plata no tenemos.
_ En lograr el conocimiento para hacer las cosas, ...nos falta conocer
para qué y como usarlos.
_ El “Saber cómo” -pensé en voz alta-
_ Eso mismo. El año pasado comenzamos con la elaboración
de dulces de uva y de tomate usando la cocina del colegio. Los chicos
vendieron su producción en las casas. Mi sueño es
instalar una plantita donde podamos industrializar en pequeña
escala lo que produzcamos en el Centro Tecnológico; y una
bodega artesanal, para tres mil litros por año; es decir,
la producción de media hectárea, pero nos falta, como
usted dice, el saber cómo.
_ Disculpe, Casimiro, pero no me diga que en Cafayate no saben cómo
se elabora el vino, es como decir que en Rafaela no saben hacer
manteca…
_ Sí, hacer el vino sabemos, inclusive en la escuela trabaja
un enólogo, pero el problema principal de los pequeños
artesanos es que sus métodos son rudimentarios. Necesitamos
incorporar equipos para la producción a pequeña escala
que permitan lograr un vino artesanal con calidad similar al de
las bodegas grandes. Aquí el vino artesanal es patero, turbio
y se avinagra rápido.
Por el camino de regreso, pensaba si a Casimiro le habría
quedado en claro lo poco que le pude contar sobre gestión
empresaria, comercialización, calidad, productividad, 5S,
BPA, BPM, asociatividad, etc.
Ya en casa, encontré el siguiente e-mail: Estimado Lic.
Chacho Matthews, le escribo con una emoción que me embarga
y que me hace sentir comprometido con mi tarea docente. Le conté
nuestros “sueños” a la Directora del Colegio,
a algunos profesores (incluido el enólogo) y a los alumnos.
Quería evaluar sus expectativas y realmente quedé
sorprendido. Todos ellos, sin excepción, me han demostrado
su apoyo y sus ganas de que pronto ese manojo de sueños se
transforme en realidad; así que debo solicitarle que me permita
soñar despierto. Seguimos en contacto, y nuevamente gracias
por la comprensión.
Contacto: noroeste@inti.gov.ar
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