| Los
modelos económicos...
y Cuba
Por Enrique M. Martínez*
Debería ser innecesario a esta altura de la
Historia recordar el objeto de una organización social y
del modelo económico que respeta y aplica. Sin embargo, es
indudable que hay visiones distintas, y que aquellas que hoy son
dominantes, ocultan el fin primero. Deberíamos recordar siempre
que los seres humanos vivimos en comunidad porque buscamos mejorar
las condiciones que conseguiríamos viviendo en aislamiento.
Dicho de un modo más técnico: A todo país
le debe importar aumentar la producción de bienes que satisfacen
necesidades materiales o espirituales y a la vez asegurar una distribución
equitativa de ellos.
Todo lo demás es instrumental. A lo largo de la Historia
se postularon varios caminos distintos –nunca uno solo- para
conseguir producir y distribuir con eficiencia y se buscó
ponerlos en práctica. Hoy la gama es mas estrecha, pero aún
así hay un puñado de escenarios alternativos.
Puestas las cosas de esta manera –a mi criterio es la forma
de centrar el análisis– podríamos concluir con
rapidez que ninguna comunidad ha resuelto el problema satisfactoriamente.
Para peor, la falta del éxito se disimula con discusiones
laterales. Se discute mucho más sobre la importancia de la
propiedad privada o las libertades individuales como supuestos factores
de triunfo o fracaso de un sistema, que la dolorosa tendencia a
la inequidad y la fuerte desigualdad de oportunidades.
La rigidez ideológica vigente es tan fuerte que hasta logra
el clímax: pasar desapercibida. Solo queda en evidencia cuando
algunas voces intentan cuestionar supuestos básicos, que
se denigran racionalmente, pero en términos prácticos,
luego son aceptados y aplicados. La teoría del derrame, por
caso, –invertir es lo primero, porque luego aumentará
la producción y el consumo general- es hoy considerada un
fracaso o un engaño, según la buena voluntad de quien
opina. Sin embargo, cuando se convoca a fantasear sobre como el
país mejorará, gobernantes, periodistas y la gente
común se abroquelan para imaginar quien y cuanto invertirá
en el país.
Nadie con peso en las decisiones públicas se cuestiona esa
lógica. No importa que los bancos argentinos tengan enormes
sumas sin prestar, de lo cual se deduce que los recursos están,
pero no se sabe como canalizarlos. No importa que se pueda mostrar
caminos simples para aumentar la construcción de viviendas
populares o la superficie forestada o la producción de bienes
básicos y así saltar a un escenario de ocupación
casi plena. Como esos senderos no están ligados a grandes
inversiones de grandes personajes del gran mundo de las corporaciones,
no resultan creíbles. Cambiar aspectos siquiera menores de
la organización social, para movilizar recursos detrás
del bien común, no es punto central de la agenda política
o económica. Inviertan y progresaremos, se nos dice. Así
de elemental.
En ese marco, ¿cómo entender a Cuba, donde el INTI
está comenzando una tarea que puede ser de gran relevancia
y que se describe en otra nota de este ejemplar?
En ningún documento cubano se dice: Primero la inversión.
La Unión Soviética de 1920 a 1990 ponía, o
la China de hoy pone, a la inversión delante de otros parámetros
cuando comparan sus modelos con el mundo occidental. Pero los cubanos
no. Allí se dice: primero la educación, la salud y
el reparto homogéneo de la alimentación básica.
Para conseguir estas metas, con la jerarquía buscada, se
necesitan por supuesto recursos. Para asignarlos, el gobierno cubano
ha sacrificado notoriamente otros planos. La energía, el
transporte, las comunicaciones, la densidad industrial, están
lejos de lo necesario, lo cual es causa de problemas en cada momento
de la vida cubana. A la fecha, el país no produce aún
la totalidad de alimentos que necesita, pero no hay un chico sin
leche o zapatos o uniformes escolares comparables con los de la
educación privada argentina. Caben aquí infinitas
preguntas, que necesitarían un libro para ser contestadas.
¿Debe asignarse ese desequilibrio al bloqueo de más
de 40 años? ¿O es imputable a la falta de análisis
de la cadena integral de recursos que hacen a la calidad de vida
de una sociedad?
Mas crítico sería: ¿Es posible fijar prioridades
sociales de tal envergadura, cuando no se dispone de la infraestructura
productiva que asegure la generación de los excedentes necesarios?
¿No se puso el mundo de cabeza?
Mi contestación, para darle sentido a esta nota, mira dos
aspectos.
Uno instrumental, objetivo y presente. Cuba tiene hoy una proporción
de ingenieros, técnicos e investigadores científicos
mayor que la de cualquier país de Latinoamérica. Tiene
millones de hectáreas –al menos 3 millones– aptas
para cultivar o forestar y casi inactivas, centralmente por el retroceso
de la industria azucarera. Con ambos factores, está en condiciones
de contar con un programa de producción de los bienes que
necesita. Incluso puede animarse a diseñar un plan estratégico
que asegure las divisas requeridas, a través de exportaciones
hoy muy desatendidas. Si no cuenta con ese esquema es porque han
descuidado la vinculación entre las condiciones sociales
y la base productiva. Pusieron las primeras en el escenario –casi
diría en el altar– y subestimaron la segunda.
El segundo aspecto, conceptual y útil para los argentinos.
Cuba muestra, aún a través de sus errores, que es
posible cuestionar las prioridades. Argentina es un país
con recursos naturales y humanos suficientes. Le falta asumir sus
prioridades. Podemos y debemos poner el trabajo y la equidad social
al tope de los compromisos y a partir de allí –con
fuerte sustento en la tecnología- construir los escenarios
que aseguren llegar a la meta. Claro que podemos.
* Presidente del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial)
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| Fecha |
2004-12-03 03:02:13 |
| Nombre |
Leonidas Avila |
| Titulo |
Voluntad señores. |
| Comentario |
Me da pena saber que todo el mundo supiera que hacer y nadie hace nada para salir de la mediocridad de la mayoria de nuestras instutuiciones, quienes son las que tienen las herramientas de dirigir nuestro pais. Se podrian dirigir las culpas hacia nuestros dirigentes y seguro que en la gran mayoria ha de tenerla, pero somos nosotros quienes los ponemos ahi!.
Y si por un periodo pudiesemos votar con etica y moral; sin sacar provecho personal a corto plazo para buscar el de todos, estoy seguro que hemos de salir adelante. De lo contrario...terminaremos mal.
Y no se porque no pasa, si en culaquier ambito donde se discutan las prioridades todos aparentan tener la solucion. |
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| Fecha |
2005-01-22 11:53:10 |
| Nombre |
Carlos Mengarelli |
| Titulo |
Con dirigentes así.... |
| Comentario |
Que el Pte. de la Institución que debería ser líder en desarrollos tecnológicos modernos, biotecnología, agricultura intensiva, alta producción de alimentos, etc, etc. envíe a Cuba técnicos y recursos para aprender a hacer la quinta urbana y la fabricación de compost es de una ridiculez que no tiene nombre.-
Sigue el delirio con “Argentina suministrará bienes de capital que Cuba pagará, no con divisas como corresponde, sino con las divisas de los propios argentinos que hagan turismo en la Isla”.- ¡ Aunque Ud. no lo crea !
No hay duda que con dirigentes como Martínez hemos decidido deliberadamente vivir en la pobreza
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| Fecha |
2007-06-25 08:24:49 |
| Nombre |
XC |
| Titulo |
CACUNO |
| Comentario |
Goya es re lindo asta viene Coreanos asta vi uno de Philadelpia esta re gueno vengan a visitar todo re barato |
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| Fecha |
2008-06-03 12:20:52 |
| Nombre |
anderson gadea sanchez |
| Titulo |
elaboracion de pinturas |
| Comentario |
necesito que me ayuden para aprender a fabricar pintura como se fabrica y sus materias primas se lo agradesco. |
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