Nro. 26 - Marzo 2005

 
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EDITORIAL
Todos adentro

El protocolo de Kyoto ya es ley global
La señal que emite Kyoto

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Rotulado nutricional “apto” para consumidores

Trazabilidad de ganado

El cuadro Zonda

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Otro “coloso en llamas”
Día Internacional de los Derechos de la Mujer
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SABER COMO
Otro “coloso en llamas”
El incendio del edificio Windsor en Madrid


Parafraseando un conocido tango, inicio éste resumen diciendo que “la historia vuelve a repetirse”. No es el primer rascacielos que sufre un gran incendio y todo apunta que no será el último dado que la subestimación de los riesgos que existen por parte de los agentes gestores y ocupantes de éste tipo de edificios, les hace estar más pendientes del aquí y ahora que de las pautas preventivas que no solo deben preocuparnos, sino también ocuparnos en tratar de mitigar los riesgos que conllevan los edificios en altura.

Hemos presenciado la noche del sábado 12 de febrero a través de las cadenas Telemadrid y TVE 1, la retransmisión durante 8 ininterrumpidas horas del incendio de este edificio emblemático madrileño. El abnegado locutor, que hacía la retransmisión, ha manifestado de forma repetida que el origen del siniestro había sido un cortocircuito eléctrico en la Planta 21, y que lo más importante era que no se produjera el colapso del edificio y la afectación a los edificios colindantes, con lo que sin duda estamos de acuerdo, toda vez que el edificio, muy afortunadamente se encontraba vacío de ocupantes, y parece ser que incluso de vigilantes.

Por el contrario no ha mencionado en ninguna ocasión nada sobre:
1. La aparente inexistencia, o fallo total de los diversos medios de prevención y protección de incendios que deberían haber detectado automáticamente el incendio, y permitido quizá su extinción manual por el personal de vigilancia.
2. El sistema de rociadores automáticos que deberían haber controlado y/o extinguido el incendio.
3. Los elementos de compartimentación y resistencia al fuego, que deberían haber confinado el incendio en una planta durante un largo periodo de tiempo.
4. La voracidad y rápida propagación del mismo en un edificio de oficinas cuya carga de fuego en principio se clasifica como poco grave.

La sensibilidad de nuestra sociedad ante los incendios es escasa y con frecuencia se atribuye su casuística a la fatalidad. La cultura sobre prevención y protección de incendios es asimismo escasa. No existe formación universitaria reglada sobre la ingeniería de protección de incendios, que contempla el diseño, instalación y mantenimiento de los sistemas de prevención y protección de incendios.

Sería precipitado aventurar un origen a éste siniestro, dada la cantidad de variables que intervienen desde las estrictamente casuisticas hasta las que pudieran guardar dejos de intencionalidad y arsonismo con fines estrictamente especulativos, no obstante hay algo que si queda demostrado con éste nuevo siniestro: existe una ausencia patológica de profesionales con formación universitaria en ésta materia que se denomina ingeniería de protección de incendios, y que es la causa primigenia del estado inaceptable de los sistemas de protección y prevención de incendios en los edificios de altura y en muchas industrias de riesgo de nuestra sociedad.

Este tipo de siniestros ocurren en todas las macrociudades que a diario promocionan edificios con sistemas de seguridad “garantizados mediante detección iónica y termo-velocimétrica con amplia posibilidad de zonificación…”, según rezaba el folleto de promoción de éste edificio. Como es por todos conocido, éste tipo de sistemas son de una sola oportunidad, es decir: el único tipo de mantenimiento que nos vale es el preventivo. Por buenos que sean los sistemas de seguridad si no están sometidos a un seguimiento riguroso y sistemático de acuerdo a las pautas de suministro, de poco nos valdrán en el momento de requerir su actuación.

El gobierno de Madrid prepara 242 revisiones especiales para aquellos edificios de más de 50 metros de altura (equivalentes a unos 20 pisos). Algo parecido acaba de ocurrir en Buenos Aires con los locales de pública concurrencia de cuya inspección parece que ahora se ha tomado conciencia, o sea que no solo allí se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena.

Esperemos que ésta advertencia sirva para conocer a fondo en que estado se encuentran los edificios de altura de la ciudad de Buenos Aires y no sea menester el incendio de alguno de ellos para tener que sensibilizar a los responsables de su seguridad.

Por Dr. Juan Carlos López

 

Son lecciones, no cenizas

(...) Entre tanto comentario sobre el desafortunado incendio del Windsor, se echan en falta voces con interrogantes de más tamaño, reflexiones valientes capaces de explorar las causas últimas de lo acontecido...


Porque quizás el siniestro no sólo partió del despacho x, quizá no sólo estamos ante una cuestión de presión de agua insuficiente o extintores y alarmas fallidos, sino de modelo urbano, de paradigma civilizacional. Quizá sea preciso comenzar a repensar esta masificada forma de vivir y trabajar.

(...) Desde el orgullo humano herido ya se conspira otra gran torre, sin embargo la naturaleza y sus elementos no tratan de herir a nadie, tan sólo acercan interrogantes. Ya se piensa en otro coloso. Hay que desmontar el frágil esqueleto y de nuevo, cuanto antes, edificar alto. Sin perder tiempo hay que volver a asaltar los cielos, desafiando la gravedad y el sentido común, eventuales fuegos desgracias. ¿Dónde están las mentes osadas que objeten, no ya un sistema de seguridad o la estructura de un edificio concreto, sino los cimientos de esta concepción caduca de la ciudad y el desarrollo?.

La ceniza puede tornar fecundo abono si acusamos y enmendamos errores, si no corremos de nuevo a por la grúa y hormigonera para cometer los mismos desatinos. La desgracia no será en balde, si se asumen lecciones, si con el esqueleto calcinado cae también nuestra vieja forma de concebir y habitar el mundo, si volvemos a buscar calor, cobijo y susurro en una Tierra que además es nuestra Madre.

Fuente: Portal Dorado. España. 18 febrero 2005

 

Contacto: juanc.lopez@upc.es

 


     

    
Fecha 2005-03-07 10:48:36
Nombre Daniel Gamero
Titulo OTRO COLOSO EN LLAMAS
Comentario EXCELENTE, EL INFORME PERO.....LAMENTABLE, OTRA VEZ VUELVE A REPETIRSE.
Fecha 2005-03-07 11:11:01
Nombre Julio Bres
Titulo otro "coloso en llamas"
Comentario Me gustó el artículo pero quisiera agregar que: "si bien es cierto que no existe formación universitaria respecto a la ingeniería de protección contra incendios, existen profesionales de higiene y seguridad con sólida formación acorde pero no suelen estar integrados con los arquitectos en las etapas de diseño y planificación de obra".
Será de fundamental importancia pues, que además de existir la formación específica, exista también la inclusión en las etapas de diseño arquitectónico de los profesionales de seguridad e higiene para que la seguridad sea concebida e implementada por diseño y no a posteriori de la finalización de obra como genenralmente ocurre.