| Cambiar
el aire
Por Enrique M. Martínez*
Hay una frase relacionada con el boxeo, que nunca
pude entender bien, pero que parece enteramente válida. Cuando
promedia una pelea a varios rounds los boxeadores se toman un aparente
respiro y los comentaristas dicen que “cambian el aire”.
Es como si empezaran la puja con una cierta cantidad de energía
en sus pulmones, que se va contaminando con el esfuerzo y en un
momento dado desechan ese residuo y vuelven a cargarse de oxígeno.
Seguramente es mas una imagen que algo que admite una descripción
científica rigurosa. Pero así, como imagen, es aplicable
a este momento de la vida argentina.
Nuestra economía, nuestros valores, nuestra calidad de vida
en general se confundieron primero, se degradaron después,
hasta tocar fondo a fines de 2001. Desde entonces comenzó
una recuperación, que a mi juicio se extiende a todos los
órdenes. Aún en las situaciones sociales mas traumáticas
vividas en estos tres años y fracción, se pueden identificar
conductas sociales que apuntan a construir, a diseñar mejores
opciones, o al menos a bloquear las peores. El punto es que si tuviéramos
que explicar por qué se mejoró, y tuviéramos
la precaución de eludir las explicaciones fáciles,
que asignan causa y mérito a unas pocas personas, aunque
sean de la relevancia política de un Presidente o de un Ministro,
deberíamos concluir que buena parte de la responsabilidad
la tiene el instinto de supervivencia, tanto individual como colectivo.
El suicidio es la excepción absoluta y no la norma, en la
vida humana. El subsidio a los pobres de extrema pobreza, la renegociación
de la deuda externa, la eliminación del endeudamiento adicional
como fuente de recursos para el Estado, son acciones que pueden
ser definidas como condiciones para la supervivencia del país.
Nadie afirmaría que esas medidas forman parte de un plan
virtuoso para crecer y mejorar la calidad de vida general. Eran
y son imprescindibles para la simple existencia del país.
Hasta aquí hemos llegado. Vivimos. Diría: hemos sobrevivido
al naufragio.
¿Y ahora qué?
Tal vez corresponda cambiar el aire, en la mitad de nuestra pelea
como Nación. Desechar los contaminantes y tomar nuevo oxígeno,
a escala de un país, sin embargo, es mucho mas complicado
que en el cuerpo y la mente de un boxeador individual.
Los contaminantes son las rémoras ideológicas que
suponen que las decisiones de inversión de unos pocos mejorarán
todas nuestras vidas; que jubilados, docentes, empleados públicos,
desocupados transitorios, son categorías del aguante, que
no necesitan ser consideradas con el mismo derecho retributivo que
un empleado de una corporación privada; que las ganancias
de capital de origen financiero pueden no pagar impuestos, mientras
quien compra un par de zapatos sí lo hace; y así siguiendo.
El contaminante esencial, que resume todos los ejemplos, es el supuesto
de que una sociedad injusta es viable.
El nuevo oxígeno, a su vez, provendrá de equilibrar
las cargas, pero no solo de ello. No es posible creer que la justicia
se logra solo con voluntad política, que lleva a dictar aumentos
de sueldos o de impuestos donde corresponde y ya está. Hay
que equilibrar las cargas sobre el carro y hay que mejorar el carro.
Esto último es la condición necesaria para el movimiento.
¿Qué implica?
Ante todo obliga a tener capacidad de diseño de nuevos escenarios.
En este sentido, deberíamos agregar a la lista de los contaminantes
a descartar esa idea que sostiene que no hay problemas estructurales
sino de administración. Buena parte de la dirigencia del
Frepaso, por ejemplo, sostenía que bastaba con eliminar la
corrupción para cambiar el país. Así nos fue.
Si queremos destacar los cambios mas importantes, en primer término,
es necesario elevar de jerarquía a las demandas de naturaleza
social. La desaparición del hambre o la calidad adecuada
del aire que se respira son demandas no asociadas a la disponibilidad
de dinero por parte de los ciudadanos, pero que deben estar en primera
fila. Satisfacer tales demandas requiere planteos que poco tienen
que ver con la economía tradicional, tal cual la conocemos.
¿Qué debe cambiar, las demandas o la economía?
Además, los nuevos escenarios deben dar espacio a actores
hasta ahora no tenidos en cuenta. Los jóvenes egresados universitarios,
las organizaciones sociales de base, la dirigencia de municipios
pequeños, los grupos de emprendedores que comparten infraestructura
o proyectos comerciales, las cooperativas de prestación de
servicios públicos, son actores que ya existen y que buscan
su lugar. Sin embargo, mas que promovidos, son normalmente obstaculizados,
por un sistema que basa la competencia casi exclusivamente en el
poder económico.
Finalmente, los recursos. Alguien dirá: ¿qué
recursos? Sin oxigenarnos, contestaríamos: el dinero. Con
eso se compra todo lo necesario. Sin embargo, eso no es cierto.
El recurso esencial es el conocimiento. Saber cómo producir
está antes que la compra del torno o el tractor. Creo que
los argentinos no alcanzamos a tomar dimensión del gigantesco
esfuerzo que es necesario concretar en educación formal,
en educación permanente y en un sistema de asistencia técnica
y transferencia de tecnología a emprendedores de toda dimensión.
Gran parte del obstáculo está en la venda que debemos
arrancarnos, que tiene solo una mirilla, por la que se busca el
tío rico que llegará de otras playas.
Si la demanda de bienes sociales; los actores productivos nuevos
u hoy periféricos; el aporte de conocimiento; ganan auténtico
espacio en la consideración pública, habremos cambiado
el aire. La segunda parte de la pelea estará por comenzar.
Y la podremos ganar.
* Presidente del INTI (Instituto Nacional de Tecnología
Industrial)
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| Fecha |
2005-06-09 07:19:58 |
| Nombre |
Mettini Luis Alberto |
| Titulo |
Otro punto de vista |
| Comentario |
Ing. Martinez, veo las cosas de un punto de vista distinto al suyo, un punto de vista mas bien simplista y propio de aquellos que vivimos en el llano, si no se unen todos los sectores politicos, primero para trazar un plan a largo plazo y que no haya fuerza que lo tuerza, una vez consensuado, cuando se decida respetar las libertades de los que tenemos la suerte de tener trabajo, y las de los que no lo tienen, cuando se apliquen las leyes para los que dañan al pais, llamense, politicos, autoridades, contribuyentes, trabajadores o desocupados, cuando un reclamo no tome la via de perjudicar a otro para ejercerlo, cuando aquellos que reclaman con violencia ( por que un piquete es violencia) copien a un cartonero que sabe que la forma de llevar pan a la casa es trabajando, cuando a nuestros hijos les enseñemos los limites, cuando las reglas durante la educación no se vean quebradas por que a cualquiera se le ocurre asociarla a la epoca militar o a represión, cuando comencemos a ser honestos con el de al lado, vamos a tener pulmones nuevos, no es cuestión de cambio de aire, cuando un boxeador esta grogui como nuestra sociedad hace falta algo mas, ¿ por que hay normas de calidad para producir? ¿ por que queremos quebrar toda norma para convivir?
Quiero decirle que soy seguidor de sus notas, pero por suerte o por desgracia tengo un punto de vista mas infantil, siento que vivo en un país donde la clase politica se enquista de tal manera que no ve o no quiere ver, que lo que vivimos hoy es solo continuidad de los últimos 50 años. Muchos saludos, Luis Mettini |
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| Fecha |
2005-06-13 10:19:42 |
| Nombre |
Mariano Winograd |
| Titulo |
Debatiendo ideas |
| Comentario |
Voy a discrepar un poco con el Sr. Mettini, agradeciendo la oportunidad que me brinda al tener la honestidad transparente de exponer sus ideas por este medio, asi como lo hace el presidente Martinez
La carta del compatriota Mettini, tiene ese sesgo que a veces nos ha dañado, y que podria simplificarse como el ....yo argentino....ya que suigere que la responsabilidad es de otros...en este caso....los consabidos políticos
En algùn otro tiempo fueron los militares....el imperalismo....o algún otro chancho rengo.
Yo en cambio suscribo la tesis del Ing. Martinez, que en idioma Martín Fierro, traduciría como ....la culpa la tiene el chancho ....o quien le da de comer.
Hace muchos años que estamos gobernados por compatriotas, a quiens persistimos en elegir y tolerar en sus incompetencias.
Si esto no lo arreglamos nosotros con nuestro compromiso y participaciòn creciente...como diantres pensamos que va a suceder.
El ing. Martinez nos invita a corregir falsos paradigmas y a pensar en forma original.
Es lo que hicieron Einstein y Prigoyine para demostrarnos por ampliación que finalmente Giordano Bruno y Galileo habían tenido razón en su tiempo....lástima que instituciones y personas no quisieron pensar, ni ver, ni aprender...
Se perdió mucho tiempo por cierto....no sigamos en esa torpe actitud....que el tiempo es lo que menos sobra
M. Winograd
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