Nro. 29 - Junio 2005
 
SUMARIO

EDITORIAL
Cambiar el aire

Representantes tecnológicos INTI en el exterior
Mejorar la competitividad de las PyMES

Fortalecimiento de laboratorios en plantas industriales

Asistencia a cooperativas y empresas recuperadas

Residuos forestales en Argentina

Campaña “Menos Bolsas, Más Trabajo”

1972 – 5 de junio – 2005: por un ambiente entero
La revolución Nano
Es saludable comer carne vacuna
Mermelada de serbal
Cifras para pensar
El intercambio compensado: desafío a la voluntad y creatividad
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Cursos y Seminarios INTI. Mes de Junio
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SABER COMO
El intercambio compensado: desafío a la voluntad y creatividad


La posibilidad que el INTI sea el promotor de un importante programa de asistencia técnica y equipamiento para la reconversión de parte de la actividad cañera en Cuba ya ha sido comentada en el Saber Cómo número 23.
El proyecto sigue avanzando.
Hace pocos días el Ministerio del Azúcar cubano aprobó el perfil de proyecto presentado y ahora corresponde pasar a la etapa del proyecto ejecutivo y luego a la implementación concreta.
El talón de Aquiles de esta última instancia es la financiación, dado el desequilibrio negativo que tienen las cuentas externas de la isla. Para resolver esta limitación, se está estudiando un mecanismo de intercambio compensado, sin uso de divisas. Se trata ni más ni menos que de establecer un listado de bienes que cada país está en condiciones de proveer y de definir la forma en que se calcula su valor. A partir de allí se establece la forma de avanzar, sea con una cuenta corriente en dos direcciones que se controla periódicamente o definiendo que primero se produce la provisión por parte del país con mayor problema de divisas y luego el otro autoriza la entrega de los bienes que son contra partida.
Las rigideces de un acuerdo con Cuba son significativas, por varias razones administrativas y otras que tienen que ver con una historia de deuda con nuestro país, aún no cancelada, pero saliendo de la anécdota puntual, hay dos elementos muy interesantes que vale la pena destacar.
Primero: El mecanismo de intercambio es una oportunidad importante para que el gobierno argentino promueva la exportación de cierto tipo de bienes que, a pesar de tener calidad internacional, tienen dificultades para ingresar al comercio exterior. En el caso de Cuba – y esto puede extenderse a toda América del Sur – se trata de maquinaria agrícola y bienes de capital para la industria alimenticia. Son productos con alto valor agregado, con muchas horas de trabajo inteligente sobre ellos, que provienen de pequeñas y medianas industrias con poca estructura para exportar.
Hoy esos bienes están promocionados por el gobierno nacional, pero en la práctica el estímulo sirve solo para vender en el mercado interno. Imagino un acuerdo con Chile, por el cual se computara la compra de cobre un 10% por encima del precio internacional a cambio de maquinaria argentina o con Bolivia por gas, con Colombia por café, con Venezuela por combustibles, y así siguiendo. El subsidio que pagaría el gobierno argentino a los fabricantes de equipos sería menor que el actual y podría ser temporario, porque se estaría creando un mercado que luego funcionaría solo. Del otro lado, los vendedores obtendrían mejor precio por las materias primas que hoy exportan. Es un escenario de ganancia general.

Segundo: El ejemplo de la negociación en marcha agrega un matiz de necesaria consideración. Cuba tiene pocos bienes para exportar, pero tiene muchos servicios. Esto es: dispone de médicos, de educadores, de científicos en varias ramas de las ciencias de la salud. También dispone de la posibilidad de atención masiva de ciertas enfermedades en clínicas de la isla. Se necesita particular ingenio para romper el molde y computar la exportación de servicios en un esquema de intercambio compensado, pero es teóricamente posible y sería realmente valioso.
Si se resolviera este caso piloto, habilitaría para pensar una oferta argentina de servicios a otros países de la región, como parte de un paquete tecnológico de ventas no tradicionales.

El punto central a tener en cuenta es que lo señalado implica una relación comercial administrada por los gobiernos de cada país. Las empresas privadas actúan con libertad, pero solo luego de ser convocadas a sumarse a un escenario previamente diseñado. Es distinto a lo que se viene haciendo desde hace 40 años. Pero , ¿no será tal vez lo que tenemos que hacer?

E.M.