Nro. 29 - Junio 2005
 
SUMARIO

EDITORIAL
Cambiar el aire

Representantes tecnológicos INTI en el exterior
Mejorar la competitividad de las PyMES

Fortalecimiento de laboratorios en plantas industriales

Asistencia a cooperativas y empresas recuperadas

Residuos forestales en Argentina

Campaña “Menos Bolsas, Más Trabajo”

1972 – 5 de junio – 2005: por un ambiente entero
La revolución Nano
Es saludable comer carne vacuna
Mermelada de serbal
Cifras para pensar
El intercambio compensado: desafío a la voluntad y creatividad
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1972 – 5 de junio – 2005: por un ambiente entero


Las tres Conferencias Mundiales Cumbre sobre Ambiente y Desarrollo Humano, realizadas desde 1972 hasta el presente, ofrecieron resultados que influyeron en mayor o menor medida en nuestro país y en la región. A 33 años de la primera de ellas y en vísperas de la celebración, el 5 de junio de cada año, del Día Mundial del Ambiente se reseña brevemente dicha influencia y el futuro de la cuestión ambiental.
En la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano (Estocolmo, 1972) se reconoció la necesidad de adoptar “medidas a gran escala sobre el medio” y se hizo un llamado al respecto. En respuesta a este llamado, los gobiernos de todos los países en vías de desarrollo, en mayor o menor medida, iniciaron un proceso de incorporación del tema ambiental en las esferas administrativas y legislativas.

El impulso hacia la institucionalidad ambiental moderna en la región latinoamericana, se produjo a partir de la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, 1992, cuando los países, mayoritariamente, crearon ministerios como autoridades máximas de medio ambiente, en el marco de un proceso encaminado a dotar a la gestión ambiental de la integración que requiere para ser eficiente.
En la Cumbre de Johannesburgo (2002), se centró la atención en la universalidad de la dignidad humana mediante adopción de decisiones sobre objetivos y calendarios, mediante asociaciones de colaboración para aumentar rápidamente el acceso a los servicios básicos, como el suministro de agua potable, el saneamiento, una vivienda adecuada, energía, atención de la salud, la seguridad alimentaria y la protección de la biodiversidad. Se asumió el compromiso de ayudar a tener acceso a recursos financieros, de beneficiar con la apertura de los mercados, de promover la creación de capacidad, de utilizar la tecnología moderna para lograr el desarrollo y de asegurar la transferencia de tecnología, el mejoramiento de los recursos humanos, la educación y la capacitación a fin de erradicar para siempre el subdesarrollo.

Al igual que en el plano institucional, los marcos regulatorios ambientales también experimentaron un proceso de evolución desde la celebración de los grandes hitos de la cuestión ambiental. Sin embargo, pese a los aspectos positivos relacionados con la normativa ambiental, la experiencia ganada en la última década permite afirmar que el reto consiste menos en reformar o aumentar la normativa ambiental vigente y más en fortalecer las capacidades para hacerlas cumplir. Esta situación amerita una cuidadosa evaluación que considere la capacidad efectiva para asumir las obligaciones adquiridas y de precisar sus implicaciones (ambientales, económicas, tecnológicas, comerciales y sociales).

En cuanto a las políticas públicas, el proceso de integración de las políticas ambientales a las políticas sectoriales, también registra avances y retrocesos. En general, la incorporación del concepto de uso sostenible de los recursos y conservación del medio ambiente en las diferentes áreas de producción y de los servicios es incipiente. Tradicionalmente, las políticas macroeconómicas y las políticas sectoriales (salud, educación, tecnologías) han tomado muy poco en cuenta la dimensión ambiental.-La posibilidad de orientar las políticas públicas hacia el desarrollo sostenible se hace más compleja, debido a que se tiende a priorizar las políticas de tipo sectorial por sobre aquéllas de tipo integrador, como son las de desarrollo sostenible (CEPAL, 2000ª,pp.X-XI).
Uno de los componentes novedosos dentro del concepto de desarrollo sostenible es el fomento de la participación de la sociedad civil y de los sectores productivos dentro del proceso de toma de decisiones, como forma de distribuir responsabilidades entre los sectores público y privado. La posibilidad de desarrollar sociedades sostenibles requiere facilitar la información apropiada al mundo civil, para que éste participe en la adopción de decisiones que lo afecten y pueda desempeñar un papel propositivo y constructivo.

Según una reciente evaluación realizada por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, las condiciones ambientales en la región latinoamericana continúan empeorando. Dichos resultados fueron reafirmados en un informe reciente por el Grupo de Trabajo sobre Desarrollo y Medio Ambiente en las Américas que reúne un grupo de economistas del desarrollo y del medio ambiente de los Estados Unidos, México, Brasil, Argentina, Chile, Costa Rica, y El Salvador. En este informe, se concluyó que es absolutamente necesario que se le preste mayor atención a la consolidación de instituciones, regulaciones y observancia de normas ambientales en las negociaciones comerciales.-Se debe garantizar el aumento de los estándares de vida sin disminuir el inventario de capital natural.-
Luego de estas reflexiones sobre la situación ambiental, cabe destacar el rol preponderante que la tecnología debe ocupar en la solución de los problemas ambientales, teniendo siempre en cuenta que debemos hablar de tecnologías ambientalmente sustentables o sea las mejores tecnologías disponibles y las mejores prácticas ambientales.

La cuestión ambiental es de gran interés en los foros internacionales y constituye no sólo un tema de actualidad, sino también de relevancia. Sin abstraernos de la profunda crisis económica y social por la que atravesó y continúa atravesando nuestro país, la política ambiental debe ser tomada en cuenta y relacionarse con los temas económicos y sociales. Existen oportunidades para atraer inversiones y desarrollo económico ligados a la sustentabilidad y a los proyectos ambientales. Los procesos de integración suponen la negociación común de mejores condiciones de inserción externa, reglas de acceso más estables y equitativas a los mercados para los bienes exportables, mayor seguridad y estabilidad de los flujos financieros, condiciones más realistas en el servicio de la deuda externa y mecanismos específicos de apoyo para el financiamiento de proyectos clave para la sustentabilidad basados en las mejores tecnologías disponibles.

Contacto: Leila Devia, lumiere@inti.gov.ar