| La
gran deuda de la
democracia delegativa
Por Enrique M. Martínez*
Después de 20 años de vigencia continuada
de la democracia formal en el país, comienzan a quedar enteramente
en evidencia los resultados de un funcionamiento institucional basado
mas en la delegación que en la participación.
Están muy lejos los debates por las concesiones petroleras
o por la autorización de universidades privadas, que con
tanto calor llevaron la discusión ideológica a las
esquinas y a las mesas de café, durante los años 60.
Son hoy inimaginables las concentraciones de centenares de miles
de compatriotas, exteriorizando una voluntad política, como
en los cierres de campaña de Raúl Alfonsín
o Italo Luder en 1983.
Llenar un teatro es un éxito. Un mini estadio, el paroxismo.
Se dice que ello se debe al descreimiento acumulado por fracasos
y traiciones del mas variado pelaje. Seguramente eso es importante.
Pero también es central que ha desaparecido una razón
clave para reunirse: llevarse al menos una consigna de acción.
Una idea. Una explicación del por qué estamos así
y cómo mejoramos, en la que nosotros seamos protagonistas,
al menos en mínima proporción. Las míticas
plazas peronistas de las décadas del 40 y el 50, eran reuniones
de adhesión a una figura convocante. Pero tanto como eso,
eran momentos en que se culminaba el intercambio en el sindicato,
la unidad básica o la sociedad de fomento y cada participante
se retiraba con ideas comunes sobre qué hacer en su realidad
concreta.
El doctor Alfonsín entendió el concepto, cuando comenzó
convocando a levantar las persianas de las fábricas cerradas.
Pero no tuvo éxito y se replegó hacia la democracia
delegativa, cuando ante la expectativa de millones de argentinos
que querían poner el hombro ante una amenaza de golpe militar,
anunció que la casa estaba en orden y se encerró a
solas con sus temores.
Carlos Menem le dio un tremendo golpe a la participación,
que hasta ahora es mortal. Su llamado al Síganme, es el mensaje
mas sintético y destructivo para la democracia real que uno
pueda imaginar. Su Ministro de Economía, Domingo Cavallo,
resultó complemento perfecto para que todos fuéramos
impotentes espectadores, mientras otros se hacían cargo de
nuestro futuro.
Aparecieron luego las falsas opciones, con la participación
en terapia intensiva. Discutimos durante toda una campaña
electoral – la que llevó a Fernando de La Rúa
a la Presidencia – la opción honestos contra corruptos,
como la solución del país. Honestos o corruptos, ¿quiénes?
Pues los gobernantes. Ya a esta altura, lo masivo – nosotros
- no era decisivo.
Permítaseme insertar en este paneo de 20 años en dos
páginas, la discusión en la Convención Constituyente
de la Ciudad de Buenos Aires, durante 1996, sobre los métodos
de democracia directa e indirecta, sobre la consulta popular, sobre
la división de la Ciudad en alcaldías. Todo llegó
al papel. Nada se aplicó en la práctica. Hasta hoy,
fue el último intento institucional – bien tímido
– de recuperar el protagonismo popular.
Corremos el serio riesgo de convertir el síganme en vótenme,
solo que quien convoque en términos de tan poco compromiso
recíproco, ya no será un caudillo excéntrico,
que muchos creían impresentable hasta que se sentó
en el sillón, sino todo candidato, por derecha o por izquierda.
Casi no importa lo que pienso. Vóteme y yo me hago cargo.
La política es solo un emergente mas de la realidad social.
La delegación, y sus variantes mas extremas, como el clientelismo
o el crecimiento inaudito de las sectas religiosas, son fruto de
la inseguridad colectiva, de la sensación común de
que nosotros – cada uno de nosotros – no podemos. No
podemos siquiera asegurar nuestra vida elemental o la de nuestros
hijos. En consecuencia; o nos vamos del país o le delegamos
a otro la búsqueda de la solución, con mayor, menor
o ningún entusiasmo.
Nada bueno va por ahí.
Con esta historia, no hay política de Estado más
relevante que conseguir que cada argentino vuelva a creer que puede
construir por sí un destino mejor para su familia. De allí
se nutrirá la justicia, la mejor calidad de la política,
la paz sobre esta tierra.
Cada uno de nosotros puede asumir esta consigna, que tiene mil
facetas prácticas. En el INTI lo hemos hecho, a pesar de
la aparente asepsia de nuestro rol y de la modestia – a veces
extrema – de nuestros recursos.
El apoyo al trabajo en la base social está consiguiendo que
muchos compatriotas se sientan mas dueños de su destino.
El fortalecimiento de tareas de regulación del Estado, como
la metrología legal o la identificación de mercaderías
para la Aduana, ayuda a instalar de nuevo el respeto por el otro
dentro de una transacción comercial. Nuestras experiencias
asociativas en mas de 20 ciudades del país siembran una semilla
para recuperar el sentido de lo colectivo. El hecho que la sociedad
comience a tomarnos como referente cuando aparecen dudas sobre la
seguridad de algún producto también es auspicioso.
Se cree en algo y es en una institución.
Sin embargo, esencialmente, este documento no busca resaltar qué
hace o hará el INTI sobre el tema. Busca, una y otra vez,
poner el foco en la cuestión central: cómo devolver
autonomía a los compatriotas, lo cual a la vez aumenta la
interrelación – pero desde la equidad – y la
capacidad de pensar colectivamente un futuro.
* Presidente del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial)
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| Fecha |
2005-08-02 02:52:35 |
| Nombre |
Alejandro Massolo |
| Titulo |
La gran deuda de la democracia |
| Comentario |
Muy interesante el articulo La gran deuda de la democracia delegativa creo que lo lamentable es que Saber Cómo llega solo a un publico selecto y que seguramente ya tomo conciencia de lo allí expuesto.
que interesante seria que algún diario lo publique.
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| Fecha |
2005-08-03 09:02:50 |
| Nombre |
alfredo Villafañe |
| Titulo |
Al presidente del INTI |
| Comentario |
Toda vez que leo el diario o el e-mail de INTI sus comentarios sr. presidente son elocuentes y verdaderos, mis felicitaciones por tanta visión de que muchas veces lo simple supera lo más burocrático de realizar el bien común para el pueblo. |
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| Fecha |
2005-08-06 09:44:24 |
| Nombre |
Fernando Eugenio Rall |
| Titulo |
Quien dara un enfoque sistemico al problema en arg |
| Comentario |
El INTI, se esta tranformando por el propio resultado de su dinamica, en un referente de opinion muy importante.
Asimismo, su actividad concreta sobre muchos aspectos de la Tecnologia, investigacion y desarrollo lo convierten en un futuro motor del crecimiento y desarrollo social.
Duele comprobar que muchos organismos y entes que en nuestro pais representan porciones importantes de la actividad propia de este ámbito cientifico-tecnologico, estan de hecho ausentes totalmente en los necesarios emprendimientos para obtener resultados, o en su caso operan solos.
Alguien debería integrar y consensuar, para bien de Argentina (relegando egoísmos, cuestiones de prestigio o negocio) objetivos, planes y programas para todos aquellos entes que, de trabajar en forma coordinada, podrian constituir un verdadero sistema.
Y con una promesa firme: De no optimizar su comportamiento dentro de programas y proyectos consensuados y aprobados..el organismo desaparece. |
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| Fecha |
2005-08-12 05:58:19 |
| Nombre |
Mariano Winograd |
| Titulo |
Naciendo de un repollo |
| Comentario |
Una vez màs acierta el presidente Martinez
Su pincelada de estos 20 años es dramáticamente aplicable a la especificidad frutihortícola en que me muevo profesionalmente.
En 1984 reunimos 2000 productores hortícolas en F. Varela ante los cuales el inflamado candidato Raúl Alfonsín prometió abrir el Mercado Central como un centro para el desarollo de la cadena de valor sectorial
Hoy 20 años después el proyecto languidece tristemente y reunir ys noa dos mil sino a 20 colegas para una acción que no sea un picado de futbol...parece epopeya inalcanzable.
Las dudas que a mi se me presentan luego del editorial son dos:
- Como es posible que siendo el Proceso de Reorganizacion Nacional una de las etapas más nefastas de nuestra historia no alcanzó para desmovilizar a las masas como si lo hizo la democracia posterior?
- Si la necedad delegativa tumbó a Alfonsín, a Menem, y a De la Rua...que le diría Enrique Martínez el dia que tenga oportunidad de entrevistar al presidente Kirchner para que no le ocurra lo mismo?
Perdonen por si me fuí...a la banquina
Agradecido por la oportunidad de pensar
Mariano Winograd
Ciudadano horticultor
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