| La
inversión y el crecimiento
Por Enrique M. Martínez*
El país se enfrenta a uno de los problemas
clásicos de la macroeconomía. El crecimiento acelerado
de la producción lleva a cero la capacidad ociosa de muchos
sectores; lo que sólo se corrige cuando aumenta la oferta,
para lo cual se necesita inversión. Todo retraso entre el
crecimiento de la demanda y el aumento de la oferta, provoca presiones
inflacionarias. Por eso el gobierno reclama – o ruega, según
se mire – que aumente la inversión, como forma de mantener
el ritmo de crecimiento y evitar la inflación.
El punto es: ¿quién invertiría aquí
y para qué?
Las respuestas pueden ser muchas, y según cuál se
elija implica toda una definición política e ideológica
del tipo de sociedad que se pretende. Desde hace muchos años
la respuesta elegida casi descalifica la pregunta. En efecto, cualquier
Ministro de Economía contestaría: “Pero viejo,
es obvio, debemos buscar grandes inversiones. Los grandes inversores
se ocupan solos de definir en qué usan su dinero. El Estado
se debe limitar a construir el marco de confianza. Después
ellos se instalan y completan la cadena de valor contratando a otras
empresas.”
Como en Argentina usualmente lo prioritario elimina totalmente
a lo secundario, toda la atención, por lo tanto, se dedica
a buscar las grandes inversiones. Desaparece –no aparece-
la evaluación de actividades en las que puede ser necesario
o simplemente interesante invertir; al pequeño inversor sólo
se le sugiere que compre plazos fijos o que invierta en fondos comunes
para producir soja; la pequeña industria que ya está
en marcha debe hacer malabarismos para conseguir crédito
para crecer.
Así se ha hecho. Y el resultado es que hubo grandes inversiones
externas y algunas nacionales, básicamente con dos destinos:
controlar el mercado interno de producción y distribución
de bienes de consumo, en muchos casos comprando empresas nacionales
preexistentes, o exportar materias primas, agropecuarias o minerales.
Después de 30 años de perseguir al tío rico,
hoy ese tío nos ha construido, para adentro, una economía
altamente concentrada, que puede trasladar a los precios cualquier
reclamo salarial, y para afuera, un abastecedor de materias primas,
para que se agregue valor en otros países. El tío
rico gana dinero. ¿Y los argentinos?
Para marcar una alternativa, creo útil que entendamos la
lógica de algún país desarrollado con problemas
de crecimiento lento, por ejemplo Inglaterra. Lo primero que hace
allí una consultora económica – en verdad en
cualquier país europeo – cuando busca razones para
un crecimiento lento es comparar cifras de investigación
y desarrollo entre naciones. No se pregunta el nivel de inversión,
sino que se establece una relación: Para crecer hay que invertir.
Se invierte en aquello en que se puede competir. Se compite con
éxito en aquello donde se dispone de alguna ventaja. En una
sociedad moderna, se dispone de alguna ventaja a través de
la innovación y la investigación. Por lo tanto, a
mayor esfuerzo en innovación, mayor inversión y mayor
crecimiento. Por eso los ingleses explican su lento crecimiento,
por caso, con cifras que muestran que entre las primeras 1000 empresas
del mundo en presupuesto para investigación, el 42% son norteamericanas,
el 21 % son japonesas y sólo el 5.4% son inglesas. Esta lógica
parece no tener nada que ver con nuestra realidad. Sin embargo,
tiene todo que ver. Refleja un pensamiento de países que
saben que sólo pueden crecer desde su propio esfuerzo. El
motor está adentro de las fronteras y tiene una relación
sólo parcial con el capital. La auténtica llave es
capital mas inteligencia organizada. Esta combinación jamás
será aportada por el capital externo. En el mejor de los
casos, como en el ejemplo de Irlanda, una vez que el país
organizó su inteligencia, llegó el capital.
Si las esperanzas se siguen poniendo en la inversión externa,
seguiremos exportando materias primas y concentrando la oferta de
bienes para el mercado interno.
Si queremos un horizonte distinto, hay que apoyar a la innovación
local, invertir lo necesario en este empeño. Formando recursos
humanos, brindándoles espacios de trabajo bien equipados,
pagando salarios dignos, facilitando su vinculación con emprendedores
inquietos del país, estableciendo mecanismos simples y contenedores
para que puedan animarse a imaginar sus propias empresas. Cada uno
de esos deberes casi no están planteados siquiera como problema,
mas que a nivel de consignas muy generales.
Me permito prender todas las luces amarillas o rojas pertinentes.
Hoy ya están acercándose al INTI emprendedores nacionales
con vocación de tomar a su cargo proyectos innovadores, a
los que incluso esperan que nosotros definamos. Y nos encuentran
con una condición frágil para cada uno de los deberes
recién expuestos. Hacemos y haremos todo lo que esté
a nuestro alcance, pero es duro avanzar sabiendo que la sola voluntad
no alcanza. |
* Presidente del INTI (Instituto Nacional de
Tecnología Industrial)
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| Fecha |
2005-12-05 06:00:42 |
| Nombre |
union industrial de Escobar |
| Titulo |
SUMARIO |
| Comentario |
Felicitaciones por las reflexiones, compartidas desde aquí.
Gracias Ingeniero MArtínez por hacer sonar su voz con la misma coherencia de siempre. (porque aún leyéndolo, quienes lo seguimos desde hace años, en sus opiniones, desde otras épocas (Sepyme), aún leyéndolo, encontramos la misma claridad y el mismo tesón puesto en los objetivos propuestos.
Julia Gambetti |
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| Fecha |
2005-12-06 12:09:45 |
| Nombre |
SONIA PATT DE CARTOLANO |
| Titulo |
FELICITACIONES !! |
| Comentario |
FELICITO AL ING. MARTINEZ POR SU REFLEXIÒN TAN ACERTADA, EXPRESADA CON MUCHA CLARIDAD.
ADMIRO SU CONOCIMIENTO Y DEDICACIÒN.
ESPERO QUE ÈSTE PÀRRAFO SEA DIFUNDIDO , MERECE SER LEÌDO .
UN CORDIAL SALUDO,
SONIA PATT.- ( COGHLAN - CAPITAL )
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| Fecha |
2005-12-09 10:00:15 |
| Nombre |
Ing. Atilio Tassara |
| Titulo |
Saber Como Nro 35 |
| Comentario |
Estimados Srs.
Muy interesante vuestro artículo de empresas recuperadas. En el mismo hablan de una Ley Marco para las mismas. Nos resultaría de interés contar con una copia del proyecto de dicha Ley. Agradecermos si nos pueden enviar un ejemplar o indicar en donde podríamos conseguirla.
Atte
Ing. Atilio Tassara |
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