En este año se cumplieron 50 años de la muerte de
Albert Einstein, acaecida el 18 de abril de 1955, y 100 años
de la aparición de su primer trabajo en la denominada Relatividad
Especial, el primero sobre la mecánica estadística
aplicada a la radiación, con la hipótesis del quantum
de luz y la explicación del llamado efecto fotoeléctrico.
Asimismo, en este prolífico año de investigaciones
y debates sobre el físico alemán, aparecieron sus
trabajos sobre el movimiento browniano.
Por otra parte, se conmemoran los 80 años de su visita a
nuestro país, donde permaneció un mes a partir del
25 de marzo de 1925, para viajar después a Uruguay y Brasil.
Causa admiración la explosión de genio y originalidad
que Einstein ya había insinuado en sus primeros trabajos
realizados entre 1902 y 1904, motivados en gran medida por la necesidad
de encontrar caminos para la demostración de la existencia
de los átomos, e imaginando varios métodos para la
determinación del número de Avogadro. Conviene recordar
que aún científicos destacados, como Mach y Ostwald,
a fines del siglo XIX, no creían en la existencia de los
átomos. La misma tesis doctoral de Einstein, aceptada en
julio de 1905, discurrió “sobre una nueva determinación
de las dimensiones moleculares”. En otro orden, cabe aclarar
que todos los trabajos citados fueron realizados por Einstein cuando
trabajaba, curiosamente, como ¡experto técnico de tercera
clase! en la Oficinas de Patentes en Berna, Suiza.
Si bien es cierto que la mayoría de sus trabajos fundamentales
y revolucionarios corresponden al campo de la física teórica,
no significa que no haya tenido predisposición o que no haya
valorizado el trabajo experimental o la posibilidad de aplicar los
conocimientos científicos para el diseño de nuevos
dispositivos y procesos. En este sentido, desde el INTI se rescata
una faceta poco difundida de Einstein como físico experimental
e inventor.
Los trabajos experimentales en colaboración
Albert Einstein realizó el primer trabajo experimental
junto al físico holandés Wander Johannes de Haas,
aprovechando una estadía a la que fue invitado en el Physikalisch
Technische Reichanstalt (PTR, actualmente PTB) en Charlottenburg,
en 1915. Junto a otros físicos distinguidos, algunos de ellos
ganadores del Premio Nobel, Einstein formó parte del “Curatorium”
de dicho Instituto.
Durante esta instancia, determinaron experimentalmente la rotación
de un cilindro de hierro suspendido verticalmente de un hilo, conformando
una balanza de torsión, cuando se lo magnetiza de modo abrupto
mediante una bobina concéntrica y que se conoce como efecto
Einstein-de Haas.
Einstein describe en una carta los resultados obtenidos: “científicamente,
he realizado este semestre un maravilloso trabajo experimental,
junto con el yerno de Lorentz (de Haas). Hemos logrado una prueba
de la existencia de las corrientes moleculares de Ampere”.
Debe recordarse que Ampere, demostrando una extraordinaria intuición,
ya alrededor de 1820, había sostenido la hipótesis
de que el magnetismo podría ser causado por la electricidad
en movimiento.
La relación entre el momento magnético M y el momento
angular J se denomina relación giromagnética. Entre
los valores calculados de esa relación a partir de los datos
experimentales, había uno cercano a la unidad y otro próximo
a 2. Einstein y de Haas suponían sólo el movimiento
orbital del electrón, adoptando como correcto el valor 1.
En realidad, el valor correcto es cercano a 2. El ferromagnetismo
es un fenómeno cuántico que depende de una propiedad
de los electrones denominada “espin”, que fue postulado
10 años después de la experiencia por Uhlenbeck y
Goudsmit.
Por otra parte, de acuerdo a la teoría electromagnética,
un electrón acelerado debido al movimiento circular orbital,
debe irradiar y perder por lo tanto su energía, lo que anularía
el momento magnético. En cierto modo, este trabajo experimental
fue una confirmación de la teoría de Bohr sobre las
órbitas estacionarias.
En otro campo, Einstein realizó en 1923, junto con su amigo,
el médico Hans Mühsam, experiencias para la determinación
de la permeabilidad de filtros. El objetivo de los experimentos
era la determinación del diámetro máximo de
componentes de suero sanguíneo que podían atravesar
un elemento filtrante. Para ello, sumergiendo el filtro en éter,
determinaron la presión necesaria para la formación
de la primera burbuja de aire que aparece en la superficie del filtro.
Esta sobrepresión es directamente proporcional a la tensión
superficial del líquido e inversamente proporcional al diámetro
del poro. Método que está normalizado por la American
Society For Testing Materials (ASTM), en la norma E 128- 99.
Las patentes de invención
El conocimiento sobre un accidente ocurrido con un refrigerador
familiar con salida de gases tóxicos del compresor, parece
haber inducido a Einstein y Szilard a ocuparse del tema de la refrigeración
por absorción.
Los fluidos refrigerantes típicos en los comienzos de la
refrigeración eran cloruro de metilo, amoníaco y dióxido
de azufre. Todos eran tóxicos y la cantidad disponible podía
ser mortal si se producía una pérdida. En una de sus
patentes proponían la utilización de otros fluidos,
tales como amoníaco como medio auxiliar, agua como medio
de absorción y butano como refrigerante. En la actualidad,
los equipos comerciales de refrigeración por absorción
utilizan agua como fluido refrigerante y bromuro de litio como solución
absorbente, lo que requiere el funcionamiento en condiciones de
vacío.
Interesados por mejorar las condiciones de seguridad y atenuar
el ruido de los compresores, la primera patente a nombre de Einstein
y Leo Szilard aborda el modelo de una bomba que podía ser
utilizada en la transferencia de líquidos o para la compresión
de fluidos refrigerantes. Dos patentes inglesas, la Nº 303.065,
aceptada el 26 de mayo de 1930 y la 344.881, aceptada el 3 de marzo
de 1931.
Se trata de una bomba de tipo electrodinámica, donde un metal
líquido, como el mercurio o el sodio, se hace circular verticalmente
al ser sometido a la acción de un campo magnético
espacial y temporalmente variable. El campo magnético es
producido por 4 bobinas por las que circula una corriente alterna.
Un esquema similar al que se utiliza en el bobinado de los motores
eléctricos.
La corriente eléctrica inducida en el metal líquido
por el campo magnético variable, interactuando con el campo
magnético, produce la fuerza ponderomotriz, cuya dirección
sigue la conocida regla de la mano izquierda: los dedos extendidos
indican la dirección de la corriente, el campo magnético
penetra por la palma de la mano y el pulgar indica la dirección
de la fuerza. En la patente se cita además que el líquido
está libre de vórtices, una característica
interesante porque implica una reducción en la disipación
de la energía.
En un esquema de utilización, el dispositivo complementa
a las denominadas bombas de chorro o trompas de agua, que aún
se utilizan para producir vacío o comprimir vapores y gases,
pero que utilizan la presión hidrostática de agua.
En lugar de sodio o potasio puros, proponen utilizar mezclas con
una concentración entre el 60 y el 85% de potasio, lo que
hace que la mezcla se mantenga líquida hasta 12º C.
Este líquido conductor acelerado por la acción electromagnética
comprime, directa o indirectamente, el agente frigorífico.
Es interesante señalar que este tipo de bombas se utilizan
actualmente para hacer circular sodio en estado líquido como
refrigerante en centrales nucleares.
En otra patente de los EEUU, Nº 2.058.562, del 11 diciembre
de 1935, Einstein junto a Gustav Bucky de Nueva York, exponen un
esquema de cámara fotográfica con un ajuste automático
de la intensidad luminosa que llega al film sensible. Además
del objetivo, un elemento mecánico puede rotar en torno a
un eje en correspondencia con la variación de la luz que
incide sobre una célula fotoeléctrica. Una pantalla
en forma de sector circular de un material del tipo del celuloide,
con una transparencia variable, desde un extremo claro a otro negro
pasando por el tono gris, permite rotar en función de la
señal de salida de la célula fotoeléctrica.
Se señala que las partes móviles deben ser lo suficientemente
livianas debido a la pequeña potencia de salida disponible
en la célula fotoeléctrica.
Reivindican también en esta patente el uso de otra clase
de células fotosensibles, como por ejemplo, las celdas de
selenio alimentadas con una batería.
En otra patente, Nº 590783, iniciada en Alemania en 1929 y
aprobada en diciembre de 1933 cuando Einstein ya no vivía
en ese país, aparece después de una curiosa nota titulada,
“Dr. Albert Einstein, anteriormente en Berlín, actualmente
lugar de residencia desconocido...”. Se trata de un dispositivo
reproductor de sonidos basado en la denominada magneto-estricción
que implica la variación de la longitud de una pieza cilíndrica
de un cierto material ferromagnético cuando se lo somete
a un campo magnético.
En noviembre de 1914, Einstein fue convocado judicialmente como
experto por una disputa sobre el tema de las brújulas giroscópicas
entre la empresa alemana Anschütz y la norteamericana Sperry
Co. La firma alemana acusaba a la norteamericana de infringir dos
de sus patentes. Las brújulas giroscópicas se utilizaban
en los barcos de guerra y significaban un avance respecto de las
brújulas magnéticas porque podían apuntar al
norte geográfico, no necesitaban correcciones e implicaban
una mayor eficiencia en la navegación, especialmente cuando
se trataba de submarinos cerca del polo Norte.
Einstein quedó vinculado a la empresa Anschütz y después
de la Primera Guerra viajó en varias oportunidades a los
laboratorios de la empresa en Kiel. En 1920 colaboró en el
diseño de un nuevo modelo de brújula giroscópica.
En reemplazo del montaje mecánico soporte, propuso utilizar
una esfera flotante, sin fricción, centrada en su posición
fija mediante campos magnéticos. Al principio, mediante 8
electroimanes ubicados en la parte inferior de la esfera, pero luego
sugirió reemplazarlos por una sola bobina en el interior
de la esfera. Einstein recibió algunas sumas de dinero por
sus contribuciones científicas y técnicas, incluido
un porcentaje sobre las ventas. La relación comercial se
formalizó después mediante un contrato con la empresa
holandesa Giro, una subsidiaria de Anschútz, que significó
el 3% de las ventas de cada instrumento. Al estallar la Segunda
Guerra Mundial, la mayoría de las naves de guerra, excepto
las anglosajonas, estaban equipadas con brújulas giroscópicas
Anschútz.
Como corolario, es sugestivo resaltar que el mayor físico
teórico del siglo XX tenía un gran respeto por la
física experimental y las aplicaciones del trabajo científico,
como lo muestran sus patentes y experimentos en muy diversas áreas.
Es interesante recordar la opinión de Einstein sobre la Oficina
de Patentes de Berna, en una carta a su amigo Michele Besso del
12 de diciembre de 1919: “...Me ha interesado vivamente el
hecho de que proyectes volver a la Oficina de Patentes, a ese claustro
entre los hombres donde incubé mis mejores ideas y donde
pasamos juntos días tan dichosos. Después nuestros
niños se han hecho mayores y nosotros nos hemos convertido
en niños viejos.”
Su biografía nos revela un ser humano con todas sus contradicciones
y preocupaciones, incluso las correspondientes a su propia economía
doméstica. Esta faceta poco conocida de Einstein es la que
nos parece más apropiada para conmemorar los 100 años
de la Teoría de la Relatividad y los 80 años de su
visita a nuestro país, así como también para
recordar los 50 años de su muerte.
Autores: Luis Bassani y Ricardo García
Contacto: rigarcia@inti.gov.ar
Se agradece la valiosa colaboración para este artículo
de Alicia, Facundo y Pedro, de la Biblioteca del INTI, así
como también los aportes del Prof. Rafael Steinberg.
|