| Nada que ver, todo que ver
Por Enrique M. Martínez*
El Gobierno Nacional ha decidido cancelar la deuda
vigente con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El objetivo
explícito es quedar con las manos más libres para
decidir el futuro de la economía argentina, sin que hayan
desaparecido por ello todos los condicionantes que nuestra estructura
productiva y nuestras restantes obligaciones financieras determinan,
pero eliminando la obligación de solicitar aprobación
previa para la línea de pensamiento a implementar.
Con esta iniciativa no se cancela la deuda externa. Sólo
se paga el 7 por ciento del monto total.
No se generan empleos en forma directa ni inmediata.
No se reduce la pobreza o la indigencia.
Tampoco, mirando en términos más cercanos –
y tal vez más miopes - a nuestro propio quehacer cotidiano,
aumenta la atención prestada a la innovación o a la
tecnología.
Sin embargo, es un paso histórico de la mayor trascendencia.
Buscando la mejor analogía con lo que podría pasar
a cualquier ciudadano, debo caer en la imagen de la liberación
de un usurero. Lamentablemente, sólo puede entender cabalmente
esta imagen quien haya negociado alguna vez con uno. La condición
de usurero no proviene del alto costo del dinero que presta. Esto
es una directa consecuencia de un hecho anterior: quien va a un
usurero es porque no tiene más remedio; no tiene alternativas.
Por lo tanto, debe entregarse. No sólo su bolsillo, sino
también su alma.
Un minuto después que alguien toma dinero en un usurero,
éste pasa a preguntar por su condición empresaria
o familiar; luego pasa sin pausa a dar consejos sobre cada uno de
esos ámbitos; en definitiva, el pobre deudor termina recibiendo
indicaciones hasta del tipo de ropa que debe usar o el color de
su corbata. Y las cumple. No por halagar al acreedor, sino porque
la relación con el usurero es el delgado hilo que permite
seguir sobreviviendo, aunque eso signifique enterrar el futuro más
y más a cada instante.
El prestamista, de última instancia, a nivel individual o
de un país, casi no importa la diferencia, adquiere un poder
que va mucho más allá de estrangular a su víctima
con los intereses que cobra. Es el poder que surge del reconocimiento
mutuo de la dependencia inexorable de quien pide respecto de quien
presta.
De esta relación se está liberando la Argentina en
este momento.
¿Qué haremos con nuestra libertad? Esa es otra discusión,
dura, apasionante, imprescindible. Pero lo primero es lo primero.
En este marco, es superficial y equivocado sostener que nada cambia,
porque queda mucha deuda por pagar. El resto de la deuda puede pagarse
o refinanciarse, vendiendo bonos en un mercado financiero abierto.
Pero ningún bonista nos podrá indicar cómo
deben ser las tarifas de los servicios públicos.
Es también superficial y equivocado creer que la medida no
tiene que ver con cada uno de nosotros, porque en lo inmediato no
tiene un efecto directo sobre la demanda laboral o los salarios.
Las posibilidades de trabajo creativo y bien remunerado están
directamente vinculadas con la construcción de una sociedad
más justa y esta construcción sólo es factible
sin tener las manos del FMI sobre nuestro cuello.
Es seguramente más sensato pronosticar que disminuirá
bruscamente la frecuencia de los viajes de nuestros Ministros de
Economía al exterior para renegociar deuda. Ese solo hecho
ha significado –al menos en los últimos 20 años–
una sangría sustancial de atención a los problemas
básicos del desarrollo argentino, por parte del primer nivel
de gobierno.
A partir de ahora, una vez superada la turbulencia producida por
la medida, queda libre el horizonte para pensar en cómo orientar
el ahorro argentino a la inversión; en cómo configurar
la promoción del desarrollo local; en cómo aumentar
el valor agregado de materias primas en origen, eliminando el colonialismo
interno que todavía es propio de nuestra estructura productiva.
Imagine cualquier lector la sorpresa primero y el entusiasmo después
que producirá la presencia del primer nivel de decisión
en el Chaco, analizando cómo industrializar allí el
algodón, o en Misiones, discutiendo el futuro de la madera,
en lugar de tener que asistir a infinitas rondas de apriete y negociación
con los burócratas de las finanzas internacionales.
Ha sido una constante de nuestro pensamiento por años el
convencimiento de que los hechos que determinan la vida de una comunidad
se vinculan todos entre sí. Todo tiene que ver con todo,
hemos dicho y pensado varias veces, para luego verificar que es
cierto. En este caso, la decisión del gobierno argentino
abre un camino histórico nuevo. Los próximos meses
–no se necesitan años para esto– nos mostrarán
qué cosa somos capaces de construir en sus márgenes.
Resulta de la mayor importancia no quedarse mirando hasta que el
resultado aparezca sobre nuestra mesa, porque tal vez por esa actitud
–si se repite por millones– no haya tal resultado y
el fracaso reaparezca. |
* Presidente del INTI (Instituto Nacional de
Tecnología Industrial)
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| Fecha |
2006-01-03 04:01:42 |
| Nombre |
Estefanía barquez |
| Titulo |
Vean un poco mas cheee!!! |
| Comentario |
NO al pago de una deuda declarada ILEGITIMA por el Juez Ballesteros, ver: Olmos, Alejandro Expte N° 7.723/98 creada por malos gobiernos y empresas nacionales y cuyos dolares servirán para seguir matando gente en Irak y fomentar con nuestro sudor el sueño americano y la carrera armamentista de Israel poseedora de 400 ojivas nucleares y 3 centrales nucleares(documental BBC israel secret weapons). Hay antecedentes de paises que se negaron a pagar deudas que significaban la pobreza del pais deudor, INVESTIGUEN!! está en la red. Acaso no saben que los que nos USAn bancaron a los milicos para matar potenciales profesionales para ser USA lo que son ahora con esta forma de usura que aplicaron por medio de los idiotas útiles que venimos teniendo arriba y matando cobardemente bajo el nombre de la democracia o libertad y a la caza de brujas de comunistas rusos, cuando se sabe que el comunismo murió con Mao. Me gustaría que sean mas criticos o se dediquen menos a la politica y mas a la Tecnología POR FAVOR!!!!! Feliz Año. |
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| Fecha |
2006-01-04 10:20:03 |
| Nombre |
Iván Sarquís |
| Titulo |
Estefanía Tenes toda la razón |
| Comentario |
Es totalmente cierto lo que ella dice... Tenes toda mi admiración.
Ojalá no nos contentemos con esto. Ahora bien, quizas haya que plantearse si en realidad las posturas que toma nuestro ejecutivo no estan encaminadas hacia lograr objetivos libertarios. Creo que este es el fin buscado y confío en que los mecanísmos empleados son los correctos. |
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| Fecha |
2006-01-06 12:18:28 |
| Nombre |
Julio Gervasoni |
| Titulo |
El FMI está de fiesta |
| Comentario |
Transcribo aquí un breve párrafo de una nota de Julio C. Gambina
Desde el gobierno se pretende instalar que se trata de una medida soberana y que quita la posibilidad de condicionamiento externo a la política económica local. Nos permitimos dudar de esa reflexión, ya que curiosamente los grandes deudores del FMI siguen el mismo camino. Cuando estalla la crisis argentina en el 2001 los grandes deudores del FMI eran Rusia, Turquía, Brasil y Argentina. Salvo Turquía, los demás cancelaron la totalidad de las acreencias con el organismo internacional, con Brasil y Argentina anunciando el pago con 48 horas de diferencia. Es mucha la casualidad de “estrategias soberanas” planteadas en simultáneo.
¿Qué les parece? |
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