Nro. 36 - Enero 2006
 
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EDITORIAL
Nada que ver, todo que ver

Todo en su medida: ¿qué es la metrología?
Primeras traducciones de Einstein al español
Fallo a favor del cuidado del ambiente

Autoclaves para plantas de alimentos de pequeña escala

Tratamiento criogénico de materiales

El tira y afloje energético: ¿quién gana y quién pierde?

Cifras para pensar
Una oportunidad para aumentar el valor de las exportaciones agroalimentarias
“Potencial del complejo maderero argentino”
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El tira y afloje energético: ¿quién gana y quién pierde?


El mundo industrializado es testigo de las contradicciones más absurdas. Mientras de un lado del globo la pobreza ocasiona la muerte de poblaciones enteras que no pueden acceder a los alimentos, en otras regiones el bienestar económico apadrina la obesidad, convirtiéndola en una epidemia mortal que crece día a día.
Una situación igualmente contradictoria tiene lugar en el mundo en lo relativo a la distribución de energía proveniente de los combustibles fósiles. Los países ricos, en lugar de proveer de energía a los más necesitados, extraen sus recursos naturales y los emplean para satisfacer sus propias demandas. Un trabajo llevado a cabo por la Red de Energía y Economía Sostenible (SEEN, de acuerdo con sus siglas en inglés*), organismo que forma parte del Instituto de Estudios Políticos, con sede en Washington DC, muestra cómo en cuestiones energéticas el Banco Mundial ha llevado a cabo una política de desarrollo equivocada.

Ganadores y perdedores de la política de financiación de combustibles fósiles del Banco Mundial

Cuando el Banco Mundial financia la extracción de combustibles fósiles comienza el juego del «tira y afloje» de la energía global. Los más pobres del mundo tiran de un extremo de la cuerda; se trata de 2 mil millones de personas cuyas necesidades básicas de energía se encuentran insatisfechas. En el otro extremo, políticos poderosos respaldados por los poderes que resultan de la economía, jalan en sentido opuesto. Empujados por la demanda de la deuda y la necesidad de dinero en efectivo proveniente del exterior, los gobiernos de los países en desarrollo se ponen del lado de las corporaciones del mundo industrializado y sus consumidores. Los de un lado están motivados por el hambre; los del otro, por su sed de lucro.

La historia de este juego se remonta a los ´70, cuando la producción norteamericana de petróleo llegó a su pico máximo. A pesar de que la dependencia de los Estados Unidos del petróleo extranjero había ido incrementándose con el correr del tiempo, prevalecía la noción tranquilizadora de que disponían de la capacidad de producción doméstica suficiente como para suplir, sin contratiempos, un corte inesperado de suministro de recursos provenientes del exterior.
El 20 de octubre de 1973, Arabia Saudita, seguida rápidamente por otras naciones árabes, modifica el escenario. En represalia por la asistencia norteamericana a los militares israelíes declara un embargo de los buques petroleros que se dirigían a los Estados Unidos. Si bien dicho embargo fue levantado en marzo del año siguiente, la amenaza tuvo un peso tal que modeló como nunca antes la política energética y de seguridad de los Estados Unidos.
Como resultado de ello, el Banco Mundial invirtió por primera vez en petróleo en 1977. Desde ese año hasta 1981 realizó 27 préstamos destinados a respaldar proyectos de extracción de gas y petróleo por un valor superior a 1,2 mil millones de dólares.

¿Reducción de la pobreza?

En los últimos doce años el Banco Mundial facilitó una transferencia masiva de petróleo y gas desde los países en desarrollo hacia los consumidores y corporaciones del norte. La transferencia de esos recursos, sin embargo, no guarda ninguna relación con la misión que se impuso el Banco Mundial en cuanto a lograr la reducción de la pobreza.

Desde la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro en 1992, el directorio ejecutivo del Banco Mundial aprobó 133 paquetes financieros destinados a proyectos de extracción de petróleo, carbón y gas. Esos préstamos, créditos, subvenciones, inversiones y garantías superan los 10,7 mil millones de dólares. Casi todos los proyectos financiados benefician a las corporaciones de combustibles del Norte, en especial a aquellas que tienen sus bases en los Estados Unidos y que son, además, las más grandes accionistas del Banco Mundial.

Los resultados del apoyo brindado por el Banco Mundial a la extracción de combustible fósil pueden resumirse en los cuatro puntos siguientes:

1. La norteamericana Halliburton es la compañía que ha obtenido mayores beneficios de la financiación del Banco Mundial. Entre 1996 y 2000 experimentó un dramático crecimiento; el SEEN pudo identificar 13 proyectos financiados por el Banco Mundial, que ascienden a más de 2,5 mil millones de dólares, y en los que participó Halliburton.

2. La financiación que otorgó el Banco Mundial destinado a la extracción de combustibles fósiles recayó sobre las compañías petroleras más grandes del mundo. Detrás de Halliburton, las más beneficiadas fueron: Chevron Texaco (Estados Unidos), Total (Francia), ExxonMobil (Estados Unidos), Bechtel (Estados Unidos), British Petroleum (BP, Reino Unido), Unocal (Estados Unidos), Eni (Italia), Broken Hill Propietary (BHP, Australia), British Gas, y Enron (Estados Unidos).

3. En lugar de suministrar energía a los países en desarrollo, gran parte de los proyectos alimentaron la demanda creciente de petróleo en el Norte. De acuerdo con la SEEN, las exportaciones en esa dirección superaron el 82%, en el lapso 1992- 2004.

4. El financiamiento otorgado por el Banco Mundial favoreció el desarrollo de varios de los proyectos más controvertidos y perjudiciales. Entre ellos figuran los oleoductos de Chad-Camerún y el de Baku-Tiblisi-Ceilán.

Un informe amasado en el mismo seno del Banco Mundial por una comisión a la que se le encomendó la revisión del funcionamiento de las industrias extractivas recomendó al organismo multilateral de crédito que retirara las inversiones en producción de petróleo hacia el 2008, y destinara sus recursos a fomentar inversiones dirigidas a desarrollar las energías renovables. Dicha comisión aconsejó también ponerle fin al financiamiento de proyectos de extracción de carbón.

De acuerdo con el informe, el accionar del Banco Mundial en relación con las industrias extractivas no cumplió con los objetivos enunciados de reducción de la pobreza en los países en desarrollo. El resultado es claro: la deuda de los países en desarrolló permaneció por las nubes, mientras que casi todo el petróleo fue destinado a la exportación.

En contrapartida, en lo que se refiere a la diversificación de fuentes de suministro de petróleo externas a la OPEC para el consumo del Norte, y a la apertura de las reservas de petróleo y gas del Sur a las empresas inversionistas del Norte, el Banco Mundial llevó a cabo su misión exitosa y precisa.

* La Red de Energía y Economía Sostenible (Sustainable Energy & Economy Network, SEEN) fue fundada en 1996 y es un proyecto del Instituto de Estudios Políticos (Institute for Policy Studies, IPS), en Washington DC y del Instituto Transnacional de Amsterdam. SEEN trabaja en asociación con grupos de ciudadanos en temas de extracción de combustibles fósiles y sobre las instituciones que financias esa extracción. Su análisis se centra en aspectos vinculados con los derechos humanos, la preservación del ambiente y los derechos de las personas a definir su desarrollo.

Más información: www.seen.org

Ranking de empresas beneficiadas por la política de financiamiento del Banco Mundial destinada a la extracción de combustibles fósiles (1992-2004).

Nota: A falta de datos directos del Banco Mundial, la información contenida en esta tabla ha sido recogida por la Sustainable Energy & Economy Network de diversas fuentes (documentos de las compañías mencionadas, páginas web gubernamentales y material periodístico).
(*) Valores totales financiados por el Banco Mundial en los proyectos.

Para muestra…

A pesar de las premisas del Banco Mundial que postulan la necesidad de reducir la pobreza en el mundo, el estudio llevado a cabo por una comisión evaluadora del mismo banco encargada de evaluar el funcionamiento de las industrias extractivas no pudo encontrar ni un sólo ejemplo en el que el apoyo del banco a la extracción de petróleo pudiera aliviar las necesidades de los pobres.

La Red de Energía y Economía Sostenible (SEEN) aborda en su informe tres estudios de casos relacionados con la extracción de combustibles fósiles. Estos son:

· Bangladesh: el Banco Mundial, junto con corporaciones norteamericanas y el mismo gobierno estadounidense, presionaron al gobierno de Bangladesh para que exportara sus reservas de gas, a pesar de que sólo el 17% de los habitantes de ese país tiene acceso a la electricidad.
· Congo – Brazzaville: el financiamiento del Banco, que incluyó asociaciones con inversores extranjeros, reforzó en ese país sitiado la política de exportación de sus reservas petroleras desde 1994. Ignoró las brutalidades que resultaban de esos hechos, así como el incremento de la pobreza, y hasta participó en una guerra civil en la que uno de los inversores organizó la venta de armas en ambos bandos.
· En Kazajstán: centro de una de las más grandes reservas de petróleo del mundo, el Banco Mundial ignoró el contenido de informes de amplia difusión que alertaban sobre
la corrupción existente en acuerdos relacionados con el petróleo en ese país. El Banco continuó dando su apoyo a proyectos que ocasionaron el deterioro de la salud de la comunidad local, la que fue trasladada por la fuerza, generando beneficios económicos que lejos de estar destinados a la gente fueron a engrosar las cuentas en bancos suizos de los líderes autoritarios.

Financiamiento del Banco Mundial destinado a la extracción de petróleo desde 1992

 

Autora: Claudia Mazzeo

Fuente: «El tira y afloje energético: ganadores y perdedores en el financiamiento de combustibles fósiles del Banco Mundial» («The energy tug of war; the winners and losers of World Bank fossil fuel finance»). Jim Vallette y Steve Kretzmann, abril 2004, Sustainable Energy & Economy Network (www.seen.org/PDFs/Tug_of_war.pdf)