El mundo industrializado es testigo de las contradicciones más
absurdas. Mientras de un lado del globo la pobreza ocasiona la muerte
de poblaciones enteras que no pueden acceder a los alimentos, en
otras regiones el bienestar económico apadrina la obesidad,
convirtiéndola en una epidemia mortal que crece día
a día.
Una situación igualmente contradictoria tiene lugar en el
mundo en lo relativo a la distribución de energía
proveniente de los combustibles fósiles. Los países
ricos, en lugar de proveer de energía a los más necesitados,
extraen sus recursos naturales y los emplean para satisfacer sus
propias demandas. Un trabajo llevado a cabo por la Red de Energía
y Economía Sostenible (SEEN, de acuerdo con sus siglas en
inglés*), organismo que forma parte del Instituto de Estudios
Políticos, con sede en Washington DC, muestra cómo
en cuestiones energéticas el Banco Mundial ha llevado a cabo
una política de desarrollo equivocada.
Ganadores y perdedores de la política de financiación
de combustibles fósiles del Banco Mundial
Cuando el Banco Mundial financia la extracción de combustibles
fósiles comienza el juego del «tira y afloje»
de la energía global. Los más pobres del mundo tiran
de un extremo de la cuerda; se trata de 2 mil millones de personas
cuyas necesidades básicas de energía se encuentran
insatisfechas. En el otro extremo, políticos poderosos respaldados
por los poderes que resultan de la economía, jalan en sentido
opuesto. Empujados por la demanda de la deuda y la necesidad de
dinero en efectivo proveniente del exterior, los gobiernos de los
países en desarrollo se ponen del lado de las corporaciones
del mundo industrializado y sus consumidores. Los de un lado están
motivados por el hambre; los del otro, por su sed de lucro.
La historia de este juego se remonta a los ´70, cuando la
producción norteamericana de petróleo llegó
a su pico máximo. A pesar de que la dependencia de los Estados
Unidos del petróleo extranjero había ido incrementándose
con el correr del tiempo, prevalecía la noción tranquilizadora
de que disponían de la capacidad de producción doméstica
suficiente como para suplir, sin contratiempos, un corte inesperado
de suministro de recursos provenientes del exterior.
El 20 de octubre de 1973, Arabia Saudita, seguida rápidamente
por otras naciones árabes, modifica el escenario. En represalia
por la asistencia norteamericana a los militares israelíes
declara un embargo de los buques petroleros que se dirigían
a los Estados Unidos. Si bien dicho embargo fue levantado en marzo
del año siguiente, la amenaza tuvo un peso tal que modeló
como nunca antes la política energética y de seguridad
de los Estados Unidos.
Como resultado de ello, el Banco Mundial invirtió por primera
vez en petróleo en 1977. Desde ese año hasta 1981
realizó 27 préstamos destinados a respaldar proyectos
de extracción de gas y petróleo por un valor superior
a 1,2 mil millones de dólares.
¿Reducción de la pobreza?
En los últimos doce años el Banco Mundial facilitó
una transferencia masiva de petróleo y gas desde los países
en desarrollo hacia los consumidores y corporaciones del norte.
La transferencia de esos recursos, sin embargo, no guarda ninguna
relación con la misión que se impuso el Banco Mundial
en cuanto a lograr la reducción de la pobreza.
Desde la Cumbre de la Tierra, celebrada en Río de Janeiro
en 1992, el directorio ejecutivo del Banco Mundial aprobó
133 paquetes financieros destinados a proyectos de extracción
de petróleo, carbón y gas. Esos préstamos,
créditos, subvenciones, inversiones y garantías superan
los 10,7 mil millones de dólares. Casi todos los proyectos
financiados benefician a las corporaciones de combustibles del Norte,
en especial a aquellas que tienen sus bases en los Estados Unidos
y que son, además, las más grandes accionistas del
Banco Mundial.
Los resultados del apoyo brindado por el Banco Mundial a la extracción
de combustible fósil pueden resumirse en los cuatro puntos
siguientes:
1. La norteamericana Halliburton
es la compañía que ha obtenido mayores beneficios
de la financiación del Banco Mundial. Entre 1996 y 2000
experimentó un dramático crecimiento; el SEEN pudo
identificar 13 proyectos financiados por el Banco Mundial, que
ascienden a más de 2,5 mil millones de dólares,
y en los que participó Halliburton.
2. La financiación que otorgó
el Banco Mundial destinado a la extracción de combustibles
fósiles recayó sobre las compañías
petroleras más grandes del mundo. Detrás de Halliburton,
las más beneficiadas fueron: Chevron Texaco (Estados Unidos),
Total (Francia), ExxonMobil (Estados Unidos), Bechtel (Estados
Unidos), British Petroleum (BP, Reino Unido), Unocal (Estados
Unidos), Eni (Italia), Broken Hill Propietary (BHP, Australia),
British Gas, y Enron (Estados Unidos).
3. En lugar de suministrar energía
a los países en desarrollo, gran parte de los proyectos
alimentaron la demanda creciente de petróleo en el Norte.
De acuerdo con la SEEN, las exportaciones en esa dirección
superaron el 82%, en el lapso 1992- 2004.
4. El financiamiento otorgado por
el Banco Mundial favoreció el desarrollo de varios de los
proyectos más controvertidos y perjudiciales. Entre ellos
figuran los oleoductos de Chad-Camerún y el de Baku-Tiblisi-Ceilán.
Un informe amasado en el mismo seno del Banco Mundial por una comisión
a la que se le encomendó la revisión del funcionamiento
de las industrias extractivas recomendó al organismo multilateral
de crédito que retirara las inversiones en producción
de petróleo hacia el 2008, y destinara sus recursos a fomentar
inversiones dirigidas a desarrollar las energías renovables.
Dicha comisión aconsejó también ponerle fin
al financiamiento de proyectos de extracción de carbón.
De acuerdo con el informe, el accionar del Banco Mundial en relación
con las industrias extractivas no cumplió con los objetivos
enunciados de reducción de la pobreza en los países
en desarrollo. El resultado es claro: la deuda de los países
en desarrolló permaneció por las nubes, mientras que
casi todo el petróleo fue destinado a la exportación.
En contrapartida, en lo que se refiere a la diversificación
de fuentes de suministro de petróleo externas a la OPEC para
el consumo del Norte, y a la apertura de las reservas de petróleo
y gas del Sur a las empresas inversionistas del Norte, el Banco
Mundial llevó a cabo su misión exitosa y precisa.
*
La Red de Energía y Economía Sostenible
(Sustainable Energy & Economy Network, SEEN) fue
fundada en 1996 y es un proyecto del Instituto de
Estudios Políticos (Institute for Policy Studies,
IPS), en Washington DC y del Instituto Transnacional
de Amsterdam. SEEN trabaja en asociación con
grupos de ciudadanos en temas de extracción
de combustibles fósiles y sobre las instituciones
que financias esa extracción. Su análisis
se centra en aspectos vinculados con los derechos
humanos, la preservación del ambiente y los
derechos de las personas a definir su desarrollo.
Más información: www.seen.org
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Ranking de empresas beneficiadas por la política de financiamiento
del Banco Mundial destinada a la extracción de combustibles
fósiles (1992-2004).
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