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38 - Marzo 2006 |
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Cifras
para pensar
Los dilemas de la carne* |
La evolución del precio de la carne durante los últimos
meses despertó un sinnúmero de opiniones de diversos
actores ligados al sector productivo –ganaderos, consignatarios,
frigoríficos, exportadores- así como también
se manifestó una preocupación creciente en el conjunto
de la sociedad, dado la importancia que adquiere este producto en
los hábitos de consumo doméstico.
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Impacto del foco de aftosa
Sin embargo, la reciente constatación de un brote de aftosa
en la provincia de Corrientes demostró la facilidad con la
que pueden ser desmoronados cuantiosos recursos y esfuerzos de un
sector productivo que anhela instalar la carne argentina en la canasta
alimentaria mundial. Ello da una dimensión de las exigencias
de los consumidores globales y de la imperiosa necesidad de extremar
toda actividad preventiva a fin de garantizar la preservación
del estado sanitario de la hacienda vacuna libre de aftosa.
A pesar de la aparición de este flagelo para el sector,
la situación es muy diferente a la observada en el año
2001. En aquel momento, la reaparición de la aftosa encontró
facilidades para su expansión en la carencia de vacunas.
Según los expertos no resultaría factible la expansión
de la enfermedad, toda vez que el productor tiene garantizado el
acceso a las dosis de vacunas requeridas para su ganado al tiempo
que las autoridades sanitarias actuaron en forma inmediata para
evitar la propagación del virus. Además, a partir
de la información suministrada por el Registro Nacional Sanitario
de Productores Agropecuarios, el SENASA tiene capacidad para individualizar
rápidamente el responsable del foco infeccioso, lo que permite
aislar la zona contaminada con gran celeridad.
Aún cuando no se deberían producir reducciones drásticas
en el volumen de exportaciones de carnes, la sensibilidad de los
mercados mundiales impedirá repetir este año el ingreso
de divisas por ventas de productos cárnicos de casi U$S 1.400
millones, a la espera de verificar el control absoluto de la situación
sanitaria.
El cuadro siguiente exhibe escenarios posibles proyectados para
el año 2006:
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I:
Se preservan los principales mercados. Las restricciones a las exportaciones
de carne se limitan a la provincia de Corrientes.
II: Se conservan los principales mercados, no existe expansión
de la enfermedad, pero las restricciones alcanzan a una zona más
amplia.
III: Las exportaciones caen al porcentaje histórico del 15%
sobre la faena.
IV: Las exportaciones caen a los niveles alcanzados durante la aparición
de la enfermedad en el año 2001. |
Preservación de la situación sanitaria y cuestiones
estructurales
Aunque las proyecciones suponen una disminución en el precio
de la carne para el corto plazo, el retorno pleno a los principales
mercados consumidores de carne no tardará demasiado tiempo.
Esto traerá nuevamente la vigencia del debate acerca del
nivel que pueden alcanzar los precios de los diferentes cortes de
carne al público consumidor.
Aquí se plantea los orígenes de la problemática
y los escenarios posibles de acuerdo a objetivos de política
alternativos. En el análisis del mercado de carne vacuna,
pueden identificarse factores que afectan tanto por el lado de la
oferta así como por el de la demanda.
En particular, por el lado de la oferta se observa que las subas
verificadas en el precio de la carne obedecen a una demanda creciente
que enfrenta a una oferta fija, explicada por el estancamiento estructural
de las existencias de hacienda vacuna.
A pesar de los cambios económicos e institucionales de los
últimos cuarenta años, la oferta de ganado vacuno
no ha logrado expandirse. Entre las principales razones de su estancamiento
aparecen las dificultades para controlar definitivamente aspectos
sanitarios (aftosa y otras enfermedades que afectan al ganado) y
la expansión del cultivo de soja que desplaza la actividad
ganadera hacia tierras de menor aptitud agrícola.
Por el lado de la demanda, el nuevo status sanitario “libre
de aftosa con vacunación” alcanzado por nuestra ganadería
impulsó el interés extranjero por la carne argentina
durante los últimos tres años.
En sólo cuatro años las exportaciones cárnicas
pasaron de 150 mil toneladas res anuales a 760 mil durante el año
2005. Hacia fines del 2001 las exportaciones de carne representaban
el 15% de la faena, en tanto actualmente dicha proporción
alcanza al 30%. |
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La apertura de los nuevos mercados internacionales, que también
se vio favorecida por la gripe aviar en oriente y por el reciente
brote aftósico en Brasil -un competidor directo- fue acompañada
de un mayor consumo doméstico, producto este último,
de la recomposición salarial que siguió a la salida
de la crisis económica y a la incorporación de mano
de obra a las actividades productivas con posterioridad a la devaluación.
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Previo al derrumbe de la convertibilidad, la res con hueso se comercializaba
al precio de U$S 1,70 el kilo. La devaluación de principios
del 2002 provocó una fuerte caída del precio doméstico
medido en moneda extranjera, llevándolo a la tercera parte
de su valor. Seis meses más tarde se inicia un proceso de
convergencia del precio interno al internacional, elevándose
desde U$S 0,55 hasta los actuales U$S 1,50 el kilo de la res con
hueso.
Aunque se observan correlaciones elevadas entre los precios de
los productos de cada eslabón de la cadena cárnica,
durante el último año el precio de la res en gancho
calculado sobre el precio de exportación ha disminuido, como
resultado de la eliminación de reintegros a las exportaciones
y la aplicación de mayores tasas de retención.
Considerando que el precio de venta de la res que los frigoríficos
perciben de los comercios minoristas es de $4,37 el kilo, y que
el precio promedio de las exportaciones neto de retenciones ronda
los $10 el kilo, se advierte la complejidad que conlleva un proceso
de desactivación de las presiones inerciales al aumento del
precio de la carne en un contexto de aspectos sanitarios controlados.
Durante los últimos dos años la industria frigorífica
aumentó su margen de rentabilidad originada en ventas al
mercado interno y disminuyó la rentabilidad de las exportaciones.
La primera obedeció a la convergencia del precio interno
al internacional, en tanto que la segunda respondió a la
diversificación de los cortes que componen las exportaciones
y de los destinos geográficos.
Desde la salida de la convertibilidad el precio doméstico
de los principales cortes de consumo experimentó una variación
del 165%, en tanto que el precio de las exportaciones aumentó
un 340 % en moneda nacional. El aumento del precio que recibe el
productor fue del 228%.
Controlado definitivamente el brote de aftosa, en un escenario
de demanda creciente a los precios actuales, sólo será
posible aliviar las presiones al alza sobre el precio de la carne
mediante un aumento de la oferta de hacienda, proceso que requiere
no menos de dos a tres años. |
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Necesidad de definir un objetivo de política en un escenario
de aumento de la demanda internacional de carne vacuna
Previo a indicar cuales son los instrumentos de política
que han de ser utilizados en un contexto de subas de precios de
la carne vacuna, es necesario definir cual de los siguientes objetivos
estratégicos se prioriza para el sector:
I.- Alcanzar una posición de liderazgo
en el mercado exportador
Un objetivo puede ser priorizar las ganancias de divisas que proporcionan
las exportaciones cárnicas. En este caso los instrumentos
de política aplicados no deben castigar las mayores utilidades
que proporcionan los precios internacionales, esto es no deben incrementarse
los derechos de exportación a la carne vacuna, preferentemente
deberían ser eliminados.
Este objetivo exportador obviamente llevará a mayores ganancias
de los exportadores, que constituyen un limitado número de
frigoríficos –25 empresas concentran el 90% de las
exportaciones-, con potencialidad de conducir hacia un proceso de
concentración mayor de la industria frigorífica.
Es necesario aclarar que esta estrategia implica una convergencia
del precio interno al precio internacional, que dado los precios
actuales de los principales cortes, en ausencia de retenciones y
bajo el supuesto de aftosa controlada, puede implicar aumentos de
hasta el 120% para el consumidor final. La convalidación
de mayores precios internos generará un aumento inmediato
de las utilidades de los frigoríficos mercado internistas,
equiparando sus márgenes de rentabilidad con los establecimientos
exportadores. Las ganancias de la industria frigorífica serán
mayores en la medida que comercialicen mayores volúmenes
y así se producirá una fuerte competencia por la compra
de ganado, que se manifestará en el traslado de parte de
estas ganancias extraordinarias a los productores ganaderos, incentivando
en el mediano plazo al aumento de existencias de cabezas vacunas
y de la calidad de las mismas.
II.- Protección al mercado doméstico.
En el otro extremo, el objetivo de política es asegurar el
abastecimiento de la demanda interna de carne vacuna a los precios
actuales. En este caso será explícita la renuncia
al aprovechamiento de las facilidades que hoy ofrece el mundo para
la conquista de nuevos mercados y el posicionamiento de la carne
argentina en la canasta alimentaria global. Asimismo existiría
un beneficio indirecto al resto de la industria nacional, toda vez
que la contención del precio de la carne aliviará
las presiones por aumentos salariales con impacto sobre la estructura
de costos del sector productivo en su conjunto.
Por supuesto, este objetivo en principio perpetuará el estancamiento
de las existencias de ganado vacuno, aún a riesgo de una
disminución del número de cabezas en el mediano plazo,
aunque ello dependerá de manera definitiva de las rentabilidades
comparadas con otras explotaciones agropecuarias.
III.- Integración combinada de las
estrategias anteriores.
Un objetivo de política intermedio es propiciar la segmentación
del mercado de la carne vacuna. Esto es, definir cuales son los
cortes orientados a la exportación y cuales son los cortes
orientados al mercado interno. En este caso se deberá contar
con una lista de cortes de carne cuyo abastecimiento al mercado
interno deberá ser asegurado a precios acordes con la evolución
del salario doméstico, no existiendo restricciones al precio
de venta en el resto de los cortes. Sin embargo, la implementación
de esta estrategia forzará un cambio en la logística
de distribución actual, ya que los frigoríficos deberían
sustituir la venta de la media res, por la provisión de partes
de la misma de acuerdo a las demandas de abastecimiento de los canales
minoristas. Del lado de los consumidores es esperable un proceso
de sustitución entre los cortes que conforman la canasta
alimentaria.
Instrumentos de política
Una vez definido el objetivo estratégico, debe evaluarse
los instrumentos de política que han de aplicarse. Hasta
ahora, el instrumento elegido son los acuerdos
de precios, complementados con la aplicación de derechos
de exportación y la reciente eliminación de
reintegros a la exportación.
Los acuerdos de precios no sólo parecen disgustar a los
empresarios que ven restringida su capacidad para obtener mayores
utilidades, sino que también reciben la crítica de
los defensores del sistema de libre mercado como asignador eficiente
de recursos.
La imposición de derechos de exportación consiste
en la aplicación de una tasa sobre el precio de exportación
disminuyendo el ingreso del exportador por unidad vendida, y así
facilita la contención del precio del bien en el mercado
doméstico, el cual tiende a aproximarse al precio internacional
menos la retención establecida. Sin embargo, en un contexto
de aumento del precio internacional de la carne vacuna, la sola
aplicación de este instrumento evitará aumentos en
el precio doméstico en la medida que se incremente la tasa
de retención.
En efecto, las retenciones operan
como instrumento disciplinador de los precios internos a través
de la imposición de límites a la rentabilidad de las
exportaciones. Estos impuestos constituyen un potente elemento de
persuasión con que cuentan las autoridades para lograr el
cumplimiento de los compromisos que sean acordados con las partes
involucradas en la cadena de valor de la carne.
Por último ha de considerarse la regulación
como instrumento de política. Pueden ser objeto de regulación
tanto los precios como los procedimientos técnicos que constituyen
cada una de las etapas productivas.
En principio no resulta saludable para el futuro de la actividad
productiva, primaria e industrial, la regulación de precios,
ya sea de los cortes a consumidor final o hacia el interior de los
eslabones que conforman la cadena de valor. Además de las
dificultades de lograr su estricto cumplimiento, puede afectar las
decisiones de inversión en eslabones críticos de la
cadena de valor.
No obstante ello, los organismos técnicos deben proponerse
lograr avances regulatorios que redunden en una mayor eficiencia
productiva, mejorando la capacidad del sector para generar rentabilidad,
lo que expandirá la oferta e indirectamente terminará
por incidir en el precio de la carne a consumidor.
En primer lugar, es necesario mejorar el nivel de normatización
y tipificación del producto de manera de contar con un mecanismo
objetivo a lo largo de la cadena productiva que permita establecer
diferenciales de precios en función de la calidad del bien
final y una división interna de actividades que elimine ineficiencias
ocultas en el intercambio. Esto último deriva de que inicialmente
se comercia el ganado por kilo vivo sin considerar calidades de
carnes ni rendimientos posteriores, en tanto que el comercio desde
la industria al consumo opera en base a la media res y despostado
en las bocas de expendio. Estas modalidades operativas pueden derivar
en múltiples ineficiencias técnicas –problemas
en la cadena de frío; falta de coordinación entre
los requerimientos en la demanda y la oferta; falta de escalas en
las bocas de expendio; problemas de calidad, escala y uniformidad
en el recupero de subproductos de la carne (grasas, pelos, huesos,
etc)-.
Es muy posible que un cambio en la modalidad de distribución
de la carne de frigorífico a bocas de expendio, pasando de
una práctica de abastecimiento basado en la media res con
hueso a uno orientado a la provisión de partes de la res,
ayude a contener el precio interno de algunos cortes favoreciendo
la exportación de los cortes más orientados al mercado
internacional.
Por lo visto, existe un cúmulo de acciones que pueden adoptarse
con impacto sobre la cadena de valor de la carne, según cual
sea el objetivo de política definido para el sector. Cualquier
estrategia de largo plazo que procure conciliar el abastecimiento
de la demanda interna a precios “razonables” con el
aprovechamiento de la capacidad del sector para generar divisas,
debe alentar necesariamente al aumento de la oferta de hacienda
vacuna.
Es muy importante señalar que el aprovechamiento integral
de la vaca no se agota en la obtención de cortes de carne.
Como resultado de la faena también resultan subproductos.
El cuero y las menudencias, entre otros, son objetos de transformaciones
a través de procesos industriales que generan rentabilidad,
empleo y exportaciones, y por lo tanto deben ser sumados al análisis
del impacto de la expansión de la actividad primaria.
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1Ver “La Industria del Cuero en Argentina”,
autor: Grabriel Queipo, Saber Cómo Nº 37 de Febrero
2006 (www.inti.gov.ar/sabercomo/sc37/inti9.php)
*Autor: Juan Carlos Valero. El autor es miembro de INTI-Economía
Industrial, un equipo de investigación aplicada en economía
industrial integrado por los "Economistas de Gobierno":
Javier A. González (Coord.), Diego Hybel, Carlos Maslatón,
Gabriel Queipo y Juan Carlos Valero.
Contacto: jcvale@inti.gov.ar
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| Fecha |
2006-03-03 04:32:12 |
| Nombre |
Mariano Winograd |
| Titulo |
Felicitaciones y envidia |
| Comentario |
Buen trabajo de Valero, corroborando la pertinencia y profundidad del equipo que integra
Envidia por no tener pensamientos equivalentes hacia la especificidad frutihortícola
Mariano Winograd |
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| Fecha |
2006-03-01 07:03:17 |
| Nombre |
Miguel Raimondi |
| Titulo |
Los vaivenes de la carne |
| Comentario |
Soy Veterinario y veo opinar a todo el mundo sobre el precio de la carne, pero muy pocos dicen las cosas como son. De la unica manera que la carne valga menos, es que se produzca más, para eso lo UNICO QUE HACE FALTA ES QUE EL PRODUCTOR GANE PLATA PRODUCIENDO NOVILLOS, si no es así en los campos que se puede se produce otra cosa (trigo, Soja etc)y la ganaderia queda recluida a las zonas marginales o como una Caja de Ahorro de los productores.
No piensen en como bajar el precio mañana con medidas restrictivas, PIENSEN COMO AUMENTAR LA PRODUCCIÓN, no hacen falta ni creditos, ni subsidios, solo NO DESALENTAR. Se exporta la calidad de carne que nos quieren comprar y no se exporta más porque de esa calidad no tenemos más,
me refiero a la cuota Hilton y vacas y toros de conserva que es el grueso de nuestras exportaciones, casualmente en el consumo interno estas categorías tienen poco mercado. Tengamos un objetivo claro:PRODUCIR MÁS.
SALUDOS |
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| Fecha |
2006-03-03 04:32:21 |
| Nombre |
Mariano Winograd |
| Titulo |
Felicitaciones y envidia |
| Comentario |
Buen trabajo de Valero, corroborando la pertinencia y profundidad del equipo que integra
Envidia por no tener pensamientos equivalentes hacia la especificidad frutihortícola
Mariano Winograd |
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