Nro. 39 - Abril 2006
 
SUMARIO

EDITORIAL
Que treinta años es mucho

Dictadura y memoria en el INTI
“Haber hecho actividad sindical era mi gran culpa”
El Golpe del ’76 o la emergencia del Proyecto de una “República sin obreros”

Técnicas japonesas de gestión en PyMEs

Bioplásticos: un reto al futuro

Acercando la cultura del diseño a la cadena productiva

Miel diferenciada de Mendoza a Medio Oriente

Cifras para pensar: “Cambios en el complejo productivo de maquinarias agrícolas 1992 – 2004”
Felisa Miceli en el INTI
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SABER COMO
 

1976: La “miseria planificada” por la dictadura significó genocidio, destrucción social, industrial y tecnológica. 2006: Felisa Miceli, primer ministro de economía de la democracia que recorre el INTI junto a su presidente.
Nuevas señales, nuevos discursos; ¿Nueva política?.


EDITORIAL

Que treinta años es mucho
Por Enrique M. Martínez*

El golpe militar de 1976 no sólo llevó al terrorismo de Estado. No sólo secuestró, torturó, mató. También condicionó con tal fuerza la vida posterior de este país, que los compatriotas de hoy – especialmente los jóvenes – necesitan reflexionar sobre los cambios – todos negativos – que aquel horror generó, muchos de los cuales persisten.
Gerardo Mesquida y Marcos Tomasoni, docentes técnicos de Oncativo, provincia de Córdoba, se preguntan y nos preguntan:
“Si es posible relacionar la intencionalidad de aquel gobierno de guadañas y la tecnología y la ciencia”. “... conocer sobre el desempeño de los círculos científico – tecnológicos de aquel entonces”. “Si la actividad se mantuvo al margen de la problemática o fue partícipe directa”. “Si el modelo tecnológico actual deriva de aquel 24 de marzo”.

Lo hacen en el contexto de una necesidad de saber, de entender, de corregir, que parece diseminarse por todo el país, en la medida que aparece el protagonismo de nuevas generaciones, que deben reemplazar la vivencia de aquello – que no pueden recordar ni siquiera como espectadores - por la incorporación racional de información objetiva a un marco conceptual que apuntale un horizonte mejor.
La respuesta debe ir necesariamente de lo general (el efecto sobre la vida en la Argentina) a lo particular (el efecto en la ciencia y la tecnología).
El miedo y la desconfianza hasta por el pariente o el vecino, combinado con la destrucción del aparato industrial autónomo, configuraron un escenario nuevo y terrible. Desde entonces, una gran parte de la sociedad argentina piensa que aquí no hay lugar para todos. Quienes sienten que sí disponen de ese lugar, temen que aún los mas cercanos puedan despojarlo de él. Ya no pensamos en sumar a los que están afuera, pensamos en tenerlos bien lejos y controlados.
La movilidad social se quebró. Y la movilidad es la columna vertebral de una sociedad sustentable, porque permite creer que todos tenemos posibilidad de conseguir algún lugar en el barco. Los pudientes amurallados y los excluidos cada vez más desesperados es un escenario latinoamericano típico, que no se merecen nuestros hermanos del continente y no nos merecemos nosotros.
En ese marco, queridos Mesquida y Tomasoni, el sistema de ciencia y técnica siguió el camino del conjunto. Dispersión, desorientación, refugio en la solución individual. Un régimen que desconfiaba – mas bien descreía – de la inteligencia debía necesariamente desalentar la ciencia. Debía expulsar directa e indirectamente a nuestra gente hacia centros de investigación del extranjero. Ni siquiera aquellos investigadores de pensamiento más reaccionario – que los había y los hay – pudieron adherir al nuevo estado de cosas. Sólo los más mediocres o advenedizos, que no tendrían oportunidad de descollar en ningún caso, se abalanzaron sobre los cargos formales, que nada significaron, en época tan oscura.
De algún modo, el cuadro antedicho es imaginable por cualquier joven curioso por nuestra historia. Lo que no es tan simple es vincular la valoración actual de la tecnología con aquel nefasto período. Sin embargo, a mi criterio, existe una clara conexión.
Si la filosofía es que el país no necesitaba promover, ni mucho menos cuidar, a todos, si no había lugar para todos, el pensamiento empresario se fue sesgando. La rentabilidad agropecuaria se mide en la tranquera, no importa que el cereal o la carne que se venden no sean procesados en el país o no puedan ser comprados por los sectores populares. Incorporar tecnología a una industria pasa a ser sinónimo de comprar una máquina que reemplace trabajadores. Nunca es asociado con un trabajo colectivo detrás de la mayor eficiencia general. Me salvo solo.
Se disocia la producción del consumo. Se puede - ¿se puede? – producir sin que se consuma en el país.
Se disocia la producción de la generación y transferencia de tecnología. Un productor de soja, después de 30 años de fractura social, termina poniendo la tierra, para que semillas con regalías al extranjero, junto con herbicidas y fertilizantes importados, le permitan mas tarde cosechar con una cosechadora importada y luego vender a una aceitera que agrega apenas un 10 por ciento de valor y exporta en barcos sin bandera argentina, para completar el proceso industrial del otro lado del mar. Terminamos siendo sólo engranajes de un sistema global que no diseñamos ni controlamos.
Tal vez la mejor manera de honrar tanto sacrificio de quienes murieron y quienes sobrevivieron al genocidio sea buscar modos de cambiar el verbo. En lugar de terminar como engranajes sin peso, empezar desde allí la construcción de otro espacio. Desde nuestro quehacer, nuestro aporte puede y debe pasar por respetar el conocimiento nacional, como condición para la liberación de la creatividad. Que los jóvenes de Oncativo, de Castex en La Pampa o San Martín de los Andes en Neuquen sientan que no será en vano esforzarse. Que la injusticia y la exclusión no son hechos espontáneos ni permanentes. Que todo lo que hagan para transformar la naturaleza, para organizar la producción, para poner equidad al interior de cada escuela, cada industria, cada oficina pública, será el mejor homenaje a los que no tuvieron una oportunidad, a sí mismos y al futuro de este país.

* Presidente del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial)

    
Fecha 2006-04-05 01:59:19
Nombre Marta Gutiérrez
Titulo La editorial
Comentario Felicitaciones al Presidente del INTI por su editorial, a los más viejos nos reconforta saber que no se olvida, y para los más jóvenes es una clase de lo que fue aquella funesta época, cordiales saludos,Ing. Marta Gutiérrez
Fecha 2006-04-05 02:49:41
Nombre Fernando
Titulo Tec. en Electronica
Comentario Queria saludarlo por creer en un proyecto de pais distinto y que desde su lugar trabaje para ello, pero lo quiero saludar en especial pues no olvido a los Argentinos que sufrieron en aquella dictadura tan nefasta, desde aqui mi mas sincero reconocimiento

Fernando Ceaglio
Fecha 2006-04-05 04:37:57
Nombre Javier
Titulo Lic. Organizacion Industrial UTN
Comentario Como es habitual los editoriales de saber como, nos ayudan a la reflexion. En este caso sobre la dictadura militar. Yo era chico y recuerdo el temor con que se vivía en mi casa y que habia palabras que no se podían decir en la calle. Pero quiero tambien recordar que de ambos lados se seguian modelos extranjeros de lo que debía ser un pais, aunque por supuesto todos querían un pais mejor. A mi me exploto una bomba casa bobos a escasos 7 metros, nadie me pregunto si era de izquierda o de derecha...
Ojala nuestra pobre democracia evolucione y nos sirva para crear un proyecto de nacion donde todos estemos invitados...
Fecha 2006-04-14 12:07:21
Nombre Pablo Alejandro Jurkiewicz
Titulo Analista de systemas
Comentario Estimado Javier,

En mi opinión no existen modelos extranjeros, o mejor dicho, solo existen en la mente si uno quiere enfocar la realidad desde un punto de vista arbitrario delegando así la responsabilidad que a uno le corresponde.
Lo que la sociedad es en cualquier momento, no puede ser otra cosa que el resultado de las acciones de los individuos que la componen. La vida es esencialmente recursiva y por ende lo sucedido hace 30 años solo pudo tener lugar porque todos fallamos, ya sea por la acción o justamente por la inacción. Lo que valdría la pena analizar es cómo se llega a semejante desastre para evitar que este no vuelva a ocurrir. No existen los sistemas perfectos pero es válido proponerse la mejora de los existentes.
En esa nefasta época no existía otra cosa que la polarización, no existía el diálogo y si existía se lo hacia desaparecer literalmente. ¿Cómo se puede mejorar algo viviendo en una sociedad prácticamente Orweliana? El poder parece no tener banderas y mucho menos fronteras; es sumamente adictivo y puede llevar a una cultura a su autodestrucción.
Pienso que es muy importante tener presente que el algoritmo del poder está basado en el miedo, en “nuestro miedo”.
Fecha 2006-04-14 01:47:23
Nombre Armando Tamayo Belzunce
Titulo INGENIERO CIVIL
Comentario De pleno acuerdo con lo expresado en el Editorial. Sólo puedo agregar que estamos muy lejos de haber superado las secuelas de esa guerra injusta y asimétrica. Hoy vivimos la posguerra, un país vaciado y con la moral desquiciada por tanta injusticia repartida. Debemos terminar ¡ahora! con los jueces de la corrupción y hacer los juicios por Traición a la Patria y por la Justicia, ¡El Futuro nos espera!hay más de treinta mil razones para ello.
Fecha 2006-05-18 12:18:54
Nombre noroeco
Titulo ENVIO DE NUMEROS ANTERIORES
Comentario recien nos inscribimos y nos gustaria nos enviaran via postal los numeros anteriores
Fecha 2008-10-23 12:41:20
Nombre luis fernando
Titulo nombre de paises con menor produccion de tecnologi
Comentario quisiera que por favor me pudieran informar sobre los nombres de los paises con menor produccion de tecnologia.
gracias.