Apenas a un mes del golpe de estado de Onganía (28/06/66),
la salvaje represión policial a profesores y alumnos dentro
de la facultad, conocida como “La Noche de los Bastones Largos”
le cambió la vida a la gente de Exactas, al punto que muchos
investigadores y docentes tuvieron que emigrar.
Después comenzó la larga resistencia civil y con el
tiempo llegó el Mayo Francés, el Cordobazo, el Rosariazo,
Allende en Chile. En ese ambiente de movilizaciones y esperanzas
populares, los emigrados comenzaron a volver. Entre ellos, David
Schiffrin, Carlos Ventura D’Alkaine, Roberto Fernández
Prini, que eligieron volver al INTI. ¿Por qué? Porque
querían poner su conocimiento al servicio del desarrollo
nacional y pensaron que el INTI era el lugar desde donde un científico
podía ayudar.
En 1972 David y Carlos crean las bases del Sector Electroquímica
Aplicada. El objetivo era hacer asistencia técnica, investigación
y desarrollo al mejor nivel científico. Nuestros clientes
más importantes eran las empresas del estado, recuerdo por
ejemplo a Agua y Energía con el tema de corrosión
y protección en las centrales hidroeléctricas, o a
SOMISA y los problemas en la línea de hojalata.
Lo interesante es que hacíamos la asistencia técnica,
el diagnóstico y las recomendaciones, pero en el camino,
alguno de nosotros se ponía a estudiar el efecto de la corriente
alterna en la morfología de los óxidos del hierro,
se reproducía en el laboratorio, se elaboraba una teoría,
se desarrollaba un equipo para determinar la concentración
de oxígeno a las diferentes profundidades de la represa;
otros estudiaban la electroquímica del estaño…
se publicaban resultados en revistas técnicas y se participaba
en congresos. Como faltaban conocimientos específicos en
el área de pinturas, Carlos viajó a Europa y visitó
los centros de punta en ese tema; cuando volvió, de a poco
se fue desarrollando un equipo de profesionales especializados,
que no sólo podía especificar los esquemas adecuados
para proteger las compuertas de una Central Hidroeléctrica,
sino que además estudiaban, por ejemplo, los mecanismos de
difusión en membranas.
En 1972, aún bajo la dictadura del Gral. Lanusse, comienza
el proceso de organización de la Seccional 10 INTI-UPCN.
Una asamblea de personal decide nombrar un delegado reorganizador
y la afiliación masiva a UPCN; además se formó
una lista única con los delegados de cada departamento y
dependencia. El funcionamiento era democrático: la dirección
política era ejercida por la Asamblea de todo el personal
y por el Cuerpo de Delegados, siendo la Comisión Directiva
únicamente un brazo ejecutivo.
En el ’73, el presidente de INTI era el Ing. Jorge Albertoni,
quien fue reemplazado primero por Eduardo Amadeo y finalmente por
el fascista Ubertalli. Para entonces, la Seccional INTI-UPCN ya
había sido intervenida, fue una intervención armada,
decretada por la dirección de UPCN.
Hacia fines del ’74 el panorama era opresivo, la violencia
y la muerte eran cotidianas en las calles. El 29 de noviembre, en
manos de la “Triple A” es asesinado Daniel Winner, dirigente
del Centro de Estudiantes de Ingeniería, que unos días
antes había venido al Instituto a buscar trabajo. En el INTI,
también todo era gris, con el control fascista ejercido por
Ubertalli y por la intervención sindical. En ese ambiente
había que tener la cabeza fría para poder pensar en
defender al gobierno contra todo golpe de estado, pero teníamos
compañeros suficientemente inteligentes y con visión
política de largo alcance como lo había sido Winner
en Ingeniería.
Y el golpe llegó al país hace 30 años y el
INTI lo sufrió de la mano del mayor Remetín, con la
orden de “limpiar el INTI de militantes y dirigentes gremiales”.
Por telegrama se me comunicó que se rescindía mi contrato
a partir del 31 de marzo de 1976 pero en la guardia me impidieron
el ingreso, a mí y a los otros muchos compañeros de
diferentes colores políticos, ninguno de los cuales fue desaparecido.
Posteriormente, la intervención pasó del Ejército
a la Marina, en la persona del capitán Rodríguez.
Más compañeros fueron echados u obligados a renunciar,
entre ellos David y Carlos. En este período son desaparecidos
Alfredo Giorgi y María del Carmen Artero.
Yo había tenido actividad gremial, pero ¿David y
Carlos por qué? Nunca terminé de explicármelo...
¿A quién molestaban estos militantes de la “ciencia
para resolver los problemas de la industria nacional”? El
Sector Electroquímica Aplicada quedó descabezado y
hasta dividido físicamente; algunos compañeros no
soportaron la situación y se fueron yendo. Los que quedaron
mantuvieron el grupo y los clientes, hasta que nuevos profesionales
lo nutrieron y ahí está ahora, como INTI – Procesos
Superficiales.
Como privilegié continuar trabajando en Corrosión
y Protección y no conseguía dónde hacerlo en
el país, tuve que viajar a Brasil. En 1982 decidí
volver, e ingresé a SEGBA; pero a los tres meses llegaron
“los antecedentes”, por lo cual rescindieron mi contrato.
Haber hecho actividad gremial en el INTI era mi gran culpa.
Autora: Irene Luisa Alanis
Contacto: ilan@inti.gov.ar
Carta
abierta a la Junta Militar* |
“...Estos hechos (el autor se refiere a la forma sistemática
de detención ilegal, tortura y desaparición
de personas), que sacuden la conciencia del mundo civilizado,
no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído
al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos
humanos en que ustedes incurren. En la política económica
de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación
de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga
a millones de seres humanos con la miseria planificada.
En un año han reducido ustedes el salario real de los
trabajadores al 40%, disminuido su participación en
el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada
de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar,
resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten
ni en los últimos reductos coloniales.
Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben
en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación
colectiva, prohibiendo asambleas y comisiones internas, alargando
horarios, elevando la desocupación al récord
del 9% prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos,
han retrotraído las relaciones de producción
a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores
han querido protestar los han calificados de subversivos,
secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos
aparecieron muertos, y en otros no aparecieron...”
* Rodolfo Walsh, 24 de marzo de 1977 (N de R: al día
siguiente de enviada esta carta, el autor fue asesinado en
San Juan y entre Ríos, por un “grupo de tareas”
de la Marina integrado por Alfredo Astiz, Jorge “el
Tigre” Acosta y Jorge Rádice. Su cuerpo fue llevado
a la ESMA y “desaparecido”).
|
|