La empresa Venier, que nació casi junto con el INTI hace ya
50 años, obtuvo una certificación muy especial; se trata
de una certificación de producto que avala el desarrollo de
una pintura que llegó a satisfacer todos los requisitos de
una norma nacional.
El ciudadano común asocia generalmente calidad con el vocablo
ISO 9000, sometido a una propaganda engañosa que asocia la
certificación ISO 9000 con calidad del producto. En realidad,
la certificación según estas normas solamente demuestra
que la empresa cuenta con un sistema de gestión que le permite
asegurar la constancia de la calidad con que produce, así
se trate de un producto de la más alta calidad, o no.
Normas de producto existen muchas, en los papeles. Productos que
cumplan con las normas, no tantos. En este caso existía una
norma IRAM surgida de largas reuniones alrededor de una mesa, y
está incluso por salir otra; sin embargo, la pintura látex
para interior de Venier es el primer producto que la cumple. En
otro orden, la certificación del producto puede ser ocasional,
para presentarse a una licitación o para satisfacer requisitos
de calidad en un lote porque el comprador lo exige. Pero certificar
por marca de conformidad es más potente. En este sentido,
la pintura que el Instituto acaba de certificar por marca de conformidad
puede llevar el sello del INTI en toda la producción. Además,
conlleva la evaluación del sistema de gestión de calidad
en la producción para poder asegurar en todo momento el mantenimiento
de exigentes requisitos sobre el producto.
Este evento industrial prueba que el INTI está cumpliendo
con el rol de asistente público de la industria para mejorar
su competitividad y que a su vez es reconocido como referente técnico
en normas de calidad, permitiendo a la sociedad distinguir la calidad
de lo que adquiere.
Hasta hace un tiempo, las empresas traían un producto al
INTI para solicitar un informe técnico, en el cual la letra
chica señalaba que los resultados del informe eran válidos
únicamente sobre la muestra analizada. La certificación
del producto, en cambio, es el criterio moderno de asegurar a los
consumidores que toda la producción es igualmente buena y
se mantiene en el tiempo. Inclusive, el INTI está en condiciones
de anticipar que los resultados medidos cumplen con la nueva norma,
más exigente, que todavía no ha sido emitida.
Otro aspecto muy importante es que esta certificación es
voluntaria. Cuando están de por medio cuestiones de seguridad
se entra en el ámbito de la certificación obligatoria,
reglamentada. En este campo, el INTI certifica características
de calidad que hacen a la seguridad de las bicicletas, los juguetes
y los productos eléctricos, entre muchos otros. De manera
diferente, cuando una empresa certifica aspectos de calidad en forma
voluntaria tiene un valor aún mayor, lo hace sin obligación,
para diferenciarse, para poder competir inclusive en los mercados
internacionales. Pero para ello el producto tiene que cumplir con
requisitos que no todos cumplen. Allí está también
el INTI asistiendo a las empresas para investigar porqué
todavía no puede alcanzarlos, qué aspectos debe mejorar,
midiendo permanentemente características en forma confiable
hasta poder decir: “Ahora sí”, se ha llegado
al producto deseado.
El INTI no es una institución “marketinera”
que promociona sellos, que vende intangibles. El INTI brinda respaldo
técnico serio detrás de su sello. Muchas gracias a
Venier por ayudar a instalar el concepto de que si un organismo
público como el INTI certifica algo, es cierto. Felicitaciones
a todos los que integran la empresa, particularmente a sus titulares
Carlos Alberto Domínguez y José Domínguez.
Contactos:
Karina Bisciotti, bisciotti@inti.gov.ar
Joaquín Valdes, jovaldes@inti.gov.ar
|