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49 - Febrero 2007 |
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Memoria
tecnológica
Cuando
el Chaco
entró en la era espacial
Érase una vez... hace
ya como cuarenta años... allá por 1966... en un lugar
del Chaco llamado Las Palmas... Una misión espacial franco-argentina
realizó el lanzamiento de dos cohetes con el objetivo de
estudiar el sol durante un eclipse total
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Este acontecimiento tuvo como marco la Argentina de 1966 donde existían
grandes obras públicas. En la región chaqueña
se estaba construyendo el puente Chaco Corrientes; los productos
primarios tenían buenos precios, el algodón excelentes
cosechas, y como todo se hacía a mano (no existía
siembra directa ni cosechadoras) había ocupación plena.
Resistencia estaba rodeada de un cordón industrial que daba
trabajo a muchos obreros. La clase media también comenzaba
a prosperar. En aquella época se inició la electrificación
rural que permitió elevar la calidad de vida de los pobladores
del interior de la provincia. En los hogares se comenzó a
tener electrodomésticos y se pudo empezar a comprar un automóvil
de fabricación nacional. En el Chaco se estaba proyectando
el acueducto que llevaría el agua a Sáenz Peña
y Villa Ángela. A pesar de todo esto, era duro vivir en esta
provincia con veranos de 45º C en la sombra, sin abastecimiento
de agua potable, calles polvorientas sin asfalto y con amenazas
permanentes de inundaciones impredecibles.
En ese año se anunció un eclipse total de sol cuya
franja de oscuridad total pasaría por la región. Con
el objetivo de estudiar el círculo solar y las altas capas
de la atmósfera durante el eclipse cuyo cono de sombra cubriría
gran parte de la superficie del Chaco, el Centro Nacional de Estudios
Espaciales (CNES) de Francia se unió con la Comisión
Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) de Argentina en un
protocolo de acuerdo para lanzar dos cohetes científicos
desde el Chaco, primeros lanzados desde Argentina de esa envergadura.
Este proyecto culminó en el increíble lanzamiento
ocurrido el 12 de noviembre de 1966 en el paraje Lapachito sobre
la ruta Nacional Nº 11 de dos Cohetes TITUS que volaron a 260
Km de altura. Dado que el fenómeno astronómico fue
único en esta región y la fecha y hora del evento
muy precisa, los preparativos empezaron 4 meses antes.
Dos realidades tecnológicas
La ciudad de Resistencia contaba con muy pocas cuadras asfaltadas.
Por aquel entonces sólo existía un aeroclub ya que
el aeropuerto Internacional de Resistencia estaba en construcción.
La pista de aterrizaje estaba terminada pero no había energía,
caminos de acceso o torres de control. Estaba todo por hacerse y
sin embargo aterrizaron dos enormes aviones cargueros procedentes
de Francia con todo el equipamiento necesario para lanzar los cohetes
desde nuestra provincia. Los 70 técnicos franceses llegaron
en un Avro turbo-hélice de Aerolíneas Argentinas que
aterrizó en el aeroclub para montar todo el sistema de cohetería.
Es en ese momento que conozco al grupo de técnicos que me
proponen oficiar como traductor entre técnicos franceses
y argentinos, lo cual acepté inmediatamente, deslumbrado
por el gran despliegue de alta tecnología en cohetería
que no teníamos oportunidad de ver en la Argentina y mucho
menos en el Chaco. Diariamente los acompañaba hasta el obrador
de Lapachito (a 50 Km de Resistencia) mientras facilitaba el diálogo
que permitió a los técnicos locales montar las bases
e infraestructura necesaria para el correcto lanzamiento de los
cohetes. También colaboré, con mis conocimientos adquiridos
en un curso de electrónica y radio técnico, en el
sector de conexiones y soldaduras de los circuitos, conectando los
cables desde los tableros de comando hasta los cohetes mismos. A
pesar de que la misión contaba con la última tecnología,
no existían todavía computadoras, por lo que se utilizaban
circuitos lógicos para detectar errores y fallas. Con este
proyecto se emplearon por primera vez normas técnicas internacionales
con sistemas de calidad en todo el proceso que permitieron el éxito
de la misión. A pesar del obstáculo del idioma en
un escenario que parecía la torre de babel (en el que confluían
empresas francesas, argentinas, Fuerza Aérea, Vialidad, y
muchos obreros locales y de países vecinos como Paraguay
y Bolivia), se logró trabajar de manera coordinada y en un
ambiente de armonía. Antes del lanzamiento se realizaron
simulaciones de despegue para cerciorarse de que todos los parámetros
se cumplieran correctamente.
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Los
técnicos, verificando correcciones en uno de los cohetes |
La entrada a la base era muy restringida y estaba a cargo de la
Fuerza Aérea Argentina con Gendarmería y Policía
Militar. Solamente tenía acceso personal con identificación
y permisos especiales, para evitar piratería y copias de
tecnología. A pesar del estricto operativo de seguridad,
en el momento en que las obras civiles habían concluido y
el montaje de los cohetes estaba a un 60%, apareció un colectivo
doble camello de turistas japoneses que de “casualidad”
se enteraron de la misión y tenían interés
de ver la base. Paseándose entre los cohetes, comenzaron
a fotografiar todo provocando la furia de los técnicos franceses.
Gran parte del sistema de vuelo de los cohetes fue copiado y registrado
ese día. En ese momento, Francia se encontraba en el tercer
lugar en la carrera espacial respecto de EEUU (con la NASA) y Rusia
(con los Soyuz), por lo que el acceso a esta información
significaba una amenaza para el desarrollo de su tecnología.
Misión científica
El operativo fue llevado a cabo para estudiar la atmósfera
solar en el espectro del ultravioleta y entender las erupciones
solares, radiaciones de ondas, tormentas solares, etc. Había
que aprovechar el momento del eclipse total, que es cuando la luna
tapa el disco solar y permite “ver” lo que pasa en la
corona del sol. Si a esto le agregamos que ocurriría fuera
de la atmósfera terrestre y en el espectro del ultravioleta,
la recolección de datos resultaba de gran valor científico.
En la Base Paraje Lapachito de Las Palmas, Chaco, trajeron tres
naves completas, dos para ser lanzadas y una de repuesto. Se lanzaron
dos cohetes idénticos con el mismo equipamiento científico
para asegurar dos veces los resultados por si fallaba uno de los
dos. Los cohetes constaban de tres etapas y sus distintos accesorios,
dos etapas de propulsión de combustible sólido (nuevos
combustibles desarrollados exclusivamente para propulsión
de cohetes y probados por primera vez en estos lanzamientos), con
sus respectivos alerones orientadores y estabilizadotes, y la cápsula
científica con todo el instrumental a bordo y con equipo
de nitrógeno comprimido para orientar los lentes hacia el
sol. Cada cohete pesaba 3.500 Kg y su longitud era de 12,50 metros
con 80 cm de diámetro llevando una cápsula de 400
Kg de carga útil a más de 260 Km de altitud. Poseían
estabilizadores con giróscopos y un sistema de orientación
y guía automático muy sensible y preciso que hasta
hoy se utiliza en misiles de largo alcance o en colocación
de satélites en órbitas. |
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Vista
dentro del hangar desplazable |
Posición
para el momento del lanzamiento |
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Principales
operaciones durante el vuelo
T=0 seg. Encienden los propulsores de la primera
etapa y del sistema estabilizadores.
T=27 seg. Fin de propulsión de la primera etapa.
T=29 seg. Encienden el propulsor de la segunda etapa.
T=48 seg. Fin de la combustión del propulsor
de la segunda etapa y puesta en funcionamiento del
sistema de comando direccional de la cápsula
con instrumental científico.
T=69 seg. Desprendimiento de las protecciones de la
cápsula.
T=72 seg. Orientación de la cápsula
científica hacia el sol
T=80 seg. a 460 seg. Desarrollo del programa científico
en la intersección del cono de sombra y envíos
de datos a la base de lanzamiento.
T=500 seg. Puesta en marcha del sistema de recuperación
de la cápsula.
T=530 seg. Impacto de la cápsula en la llanura
chaqueña. |
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Durante toda la operación del vuelo se recolectaba información
a través de antenas ubicadas en la base. Para reafirmar estos
datos se realizó un gran despliegue de recuperación
de las cápsulas útiles en cuyo interior existían
películas y grabaciones, entre otros, de vital importancia
para el informe técnico de la misión. La primera cápsula
fue recuperada dentro de las 48 h cerca de un estero en el norte de
Formosa, con la información en buen estado. La otra se recuperó
20 días después en territorio paraguayo en una laguna.
Si bien desde un comienzo se localizó la cápsula con
coordenada y radio faros bip, el lugar era de difícil acceso
por lo que se produjo un conflicto en el que tuvo que intervenir Cancillería
para la devolución de la carga científica que finalmente
fue recuperada y analizada.
Al concluir la misión, en la base comenzó el desmantelamiento
total. Muchas herramientas e instrumentos fueron repartidos entre
las empresas y organismos que se quedaron en Argentina e intervinieron
en la misión. Todo el combustible sólido restante,
más de 5 Tn, se contaminó con humedad y tierra, no
pudiendo ser usado para un próximo lanzamiento, por lo que
tuvo que ser quemado para aliviar los envíos de vuelta a
Francia. Poco tiempo después, en paraje Lapachito el monte
volvió a invadir la base, quedando solamente alguna estructura
de hormigón. Las empresas y técnicos nacionales que
intervinieron en la misión ganaron experiencia y conocimientos
por haber trabajado con tecnologías totalmente nuevas para
la época, y muchos técnicos argentinos continuaron
su labor en Francia o Guayana trabajando en coheterías, integrando
equipos de trabajo que hoy realizan lanzamientos de satélites
de comunicaciones, metereológicos y sondas al sistema solar
desde la Unión Europea. La experiencia nos demostró
que sin globalización de por medio la misión pudo
llevarse a cabo coordinadamente, resultando un gran aporte de información
científico tecnológica.
Por Remigio Colcombet, coornor@inti.gov.ar
Coordinador de la región NEA y NOA del INTI |
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| Fecha |
2008-04-20 11:23:01 |
| Nombre |
DIGON HUGO FERNANDO |
| Titulo |
sobre envasado de alimentos |
| Comentario |
soy ing.agronomo profesor de tecnologia de los alimentos en un colegio para personas adultas de nivel secundario.
Necesitaria informacion acerca de alimentos en cuanto a la ultimas tecnologias en envasado de alimentos. |
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| Fecha |
2010-10-14 09:40:24 |
| Nombre |
Gustavo Suárez |
| Titulo |
Cohetes |
| Comentario |
Doble sorpresa encontrarme con esta nota,primero porque soy del norte del país y desconocía que en el Chaco se había producido semejante suceso; y en segundo lugar medito respecto a la posibilidad de que se vuelva a fomentar este tipo de actividad en estas regiones ya que como se sabe incursionar en desarrollos espaciales permite lograr adelantos que no solo se reflejan en la cohetería únicamente sino que en la tecnología en general, tema este muy postergado en la agenda de los gobiernos locales. |
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