Nro. 62 - Marzo 2008
 

EDITORIAL
¡No discutamos por el vuelto!

(Agro) Business as usual
EMIUM: mucho más que un envase
TECNOLOGÍAS ECOSOCIALES
Tratamiento de aguas grises
Promoviendo la inocuidad agroalimentaria

DESARROLLO E INNOVACIÓN TECNOLÓGICA
Aprovechamiento integral de materias primas en alimentos congelados

Mayor capacidad de calibración termométrica

El INTI en Venezuela: la cooperación avanza a vista y oídos de la sociedad

Transfiriendo conocimiento productivo a la sociedad latinoamericana

CIFRAS PARA PENSAR
Caracterización de la demanda interna de maquinarias agrícolas

La Prevención de riesgos del trabajo: un discreto retorno a las fuentes
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(Agro) Business as usual



Biodiesel de soja, un negocio artificial*

Aseguran que el negocio del biocombustibles sólo puede ser rentable para exportar. Toda la ganancia se basa en el diferencial de retenciones, que constituye una nueva transferencia de recursos que entregan los productores.

El Centro de Estudios de la Situación y Perspectivas de la Argentina (Cespa) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA emitió un extenso documento de 65 páginas elaborado por los economistas Jorge Schvarzer y Andrés Tavosnanska donde se pone bajo la lupa académica las potencialidades para nuestro país en materia de biocombustibles.
Los investigadores analizan el creciente y cambiante mercado de las agroenergías, tanto en la Argentina como en el contexto internacional, desentrañando especialmente las dos principales producciones de agrocombustibles: el biodiesel a base de soja, y el bioetanol a base de maíz.
Entre los datos interesantes que aporta el trabajo se encuentra la estructura productiva para la elaboración de biodiesel. La producción actual asciende a 745.156 metros cúbicos (mc) anuales de biodiesel, a lo que se suma el potencial de las plantas en construcción, que al cabo de su finalización sumarán otros 1.577.000 mc. Más los anuncios de inversión que de concretarse aportarán otros 809.000 mc.
En total, entre lo que se produce, se construye y se proyecta construir, la producción de biodiesel ascenderá a 3.131.156 de mc. Lideran por el momento la producción efectiva las plantas de Vicentín-Glencore con 260.000 mc anuales, seguida de AGD-Bunge con 230.000 mc, ambas en Santa Fe, a las que se suma una planta más en Buenos Aires de Vicentín con 57.000 mc, entre las tres concentran el 73,4% del total.
Pero mientras las vertiginosas noticias acerca del crecimiento de la demanda de biodiesel ganan espacio en los medios, los economistas ponen en duda la producción de biodiesel en base al aceite de soja, tanto por la oferta limitada como por la realidad del negocio.
Analizados costos de producción y margen de rentabilidad para la producción de biodiesel, el negocio solamente puede justificarse para la exportación (de allí la desaforada ola inversora), pero fundamentalmente por el diferencial de retenciones existente entre la exportación de aceite y la del biocombustible.
Tal como están las cosas, una firma aceitera que muele poroto de soja tiene dos alternativas claras de exportación. Puede vender el aceite y afrontar un nivel de retenciones del 32%, o convertir el aceite en biodiesel “con un pequeño incremento en el costo de producción” y venderlo pagando solamente 2,5% de retenciones netas de reintegros.
Al “muy pequeño o nulo margen de ganancias” que tendría el negocio, si el aceite no pagara derechos de exportación, “se le adicionan una suma importante de ingresos que resigna el gobierno en concepto de retenciones y la actividad se vuelve rentable”, afirman los investigadores.
Si se piensa que la soja paga un arancel del 35% a la exportación, en la práctica “el diferencial de retenciones entre el producto primario y el biodiesel funciona como una transferencia de ingresos del productor de granos de soja que recibe un menor ingreso por el producto que vende, al que produce biodiesel”, dicen los economistas.
En buena medida, el mismo diferencial de retenciones, que es lo que realmente hace rentable el negocio del biodiesel, explica que casi no haya inversiones para volcar la producción al mercado interno.
Los investigadores concluyen que el margen de ganancias para el biodiesel a base de soja está definido, pues, por los diferentes valores de las retenciones al aceite y al biocombustible y no por razones “naturales”.
“Este caso -añaden- resulta muy significativo debido a que el valor agregado durante la transformación de aceite en biocombustibles es un hecho insignificante”.
De allí que ambos economistas concluyen que “las grandes inversiones que se están efectuando para ello se explican básicamente por el diferencial de retenciones y, por lo tanto, están pensadas exclusivamente para exportar; el precio del mercado interno debería tener un diferencial semejante para que se justifique su uso desde el punto de vista económico”.

Fuente: documento preparado por Jorge Schvarzer y Andrés Tavosnanska del Centro de Estudios de la Situación y Perspectivas de la Argentina (Cespa).

EE.UU.: Corte Suprema contra el uso propio*

Un agricultor del Mississippi deberá pagar a la semillera 375.000 dólares por haber guardado soja RR para resembrar en 1998.

Homan McFarling, un farmer de unos 65 años, con una explotación de 5.000 acres (unas 2.000 hectáreas) en Mississipi, deberá pagar una fuerte suma de dinero a la empresa Monsanto por haber reservado semilla de su propia cosecha.
Esta costumbre para el ahorro de simiente fue defendida por el farmer en virtud de que ya la utilizaba su padre, cumpliendo con lo que el agricultor considera una "reverenciada tradición" en el sector agrícola.
Pero la empresa multinacional acusó al viejo Homan de haber violado el contrato tecnológico que protegía la propiedad de patente de la empresa ante los tribunales estadounidenses en 1999.
Se trata de una política que la empresa viene ejerciendo con cerca de 150 productores y unas 40 empresas del sector en 25 de los 50 Estados del país del norte, según datos del Centro para la Seguridad Alimentaria.
El caso McFarling llegó a la Corte Suprema, luego de haber sufrido el productor fallos adversos, pero los jueces del máximo tribunal de los Estados Unidos desestimaron el pedido de apelación, aunque sin argumentación, y con ello le dieron la razón al querellante, la compañía biotecnológica Monsanto.
Como resultado, el agricultor deberá pagarle a la multi la suma de 375.000 dólares por haber reservado semilla de propia producción para resembrar al año siguiente, violando de esta manera los derechos de propiedad intelectual de Monsanto.
“La decisión de la Corte Suprema ayuda a asegurar la inversión continua en un tipo de investigación y desarrollo necesario para mantener a los productores en el tope de la productividad”, dijo la vocera de la compañía, Geri Berdak, en los Estados Unidos.
La representante de la empresa añadió que “creemos que una fuerte protección de los derechos de propiedad intelectual sostienen la inversión necesaria para mantener la mejora genética continua”.
Por su parte, los abogados de McFarling consideraron exagerada la suma que deberá abonar su defendido a los creadores de la tecnología RR.
En su momento, Monsanto había argumentado que McFarling había violado el “acuerdo tecnológico” con la compañía al haber incurrido en la práctica del uso propio de la semilla.
Los abogados del productor argumentaron que la ley de patentes no le permite a Monsanto controlar el uso futuro del producto de semillas que fueron compradas y plantadas.
Pero la justicia americana sostuvo que la segunda generación de semillas eran “copias casi idénticas” (sic) de las semillas patentadas por Monsanto.

Fuente: Homan McFarling vs Monsanto Company; On petition for writ of Certiorari to The United Status Court of Appeals for The Federal Circuit decided on April 9, 2004.

Advierten sobre fuerte alza en precio global de alimentos*

En 2007 el precio de los alimentos en el mundo tuvo un aumento del 40%.

Según el World Food Programme (WFP), agencia de las Naciones Unidas responsable de aliviar el hambre en el mundo, el precio de los alimentos a nivel global durante el año pasado registró un alza del 40%. El fenómeno alcista para los productos de la canasta básica alimentaria mundial, no solamente trae aparejado un incremento en la cantidad de pobres y hambrientos en el planeta, sino que empeora aún más las condiciones de carencia en la que ya vivían millones de personas.

Por caso en Haití ya hay miles de personas que consumen galletas de barro a falta de cualquier otro alimento que llevarse a la boca. La práctica se ha vuelto tan frecuente que elevó también el precio del insumo con que se confeccionan, el barro, que se ubica en 5 dólares el metro cúbico, según un informe realizado por la BBC de Londres.

Declaraciones de Josette Sheeran, directora ejecutiva del WFP, al diario británico Financial Times, indican que el aumento de precios en los alimentos como el trigo, el maíz o el arroz está afectando a países como México, Indonesia o Yemen, que no se encontraban en una situación de urgencia. Ahora "el hambre tiene un rostro nuevo y está afectando a un amplio número de países", razonó Sheeran al diario británico.

Las causas del incremento en el precio de productos alimentarios se debe para la directora del WFP al surgimiento de los biocombustibles, así como el alza en los precios del crudo, y una mayor demanda debido al cambio de dieta en países como China e India.

Pero la oferta mundial de alimentos también se vio reducida en el transcurso del año pasado al registrarse sequías o inundaciones (atribuidas al cambio climático) que asolaron varias de las principales regiones productoras agrícolas en el mundo, así como la creciente demanda de carne y productos lácteos.

La directora del WFP advirtió además que para las Naciones Unidas los recursos de ayuda humanitaria se redujeron drásticamente por el aumento de precios de los alimentos.

Fuente: World Food Programme (WFP). Naciones Unidas

*Publicados en www.elenfiteuta.com Agradecemos la gentileza

 

 

    
Fecha 2008-03-09 12:18:45
Nombre Carlos
Titulo Cinco minutos
Comentario Perdidos para capacitarse a los 73 años es responsabilidad social. Podrian agrandar los caracteres de los textos?