Nro. 62 - Marzo 2008
 

EDITORIAL
¡No discutamos por el vuelto!

(Agro) Business as usual
EMIUM: mucho más que un envase
TECNOLOGÍAS ECOSOCIALES
Tratamiento de aguas grises
Promoviendo la inocuidad agroalimentaria

DESARROLLO E INNOVACIÓN TECNOLÓGICA
Aprovechamiento integral de materias primas en alimentos congelados

Mayor capacidad de calibración termométrica

El INTI en Venezuela: la cooperación avanza a vista y oídos de la sociedad

Transfiriendo conocimiento productivo a la sociedad latinoamericana

CIFRAS PARA PENSAR
Caracterización de la demanda interna de maquinarias agrícolas

La Prevención de riesgos del trabajo: un discreto retorno a las fuentes
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SABER COMO

Promoviendo la inocuidad agroalimentaria


En los laboratorios de INTI-Neuquén se evalúa la calidad
higiénico-sanitaria de las principales frutas producidas en la región

Las investigaciones científicas de los últimos decenios han demostrado que una dieta rica en frutas y hortalizas protege contra muchas enfermedades. El reconocimiento de la importancia de la ingesta habitual de frutas y hortalizas frescas, unido a un notable aumento de la disponibilidad de estos productos durante todo el año en el mercado mundial, ha contribuido a un incremento importante de su consumo en los últimos 20 años. Sin embargo, el aumento reciente de los casos notificados de enfermedades transmitidas por alimentos que se asocian a las frutas y hortalizas frescas ha suscitado preocupación entre los organismos de salud pública y los consumidores en cuanto a la inocuidad de estos productos.
Los microorganismos que pueden causar infecciones o intoxicaciones alimentarias están ampliamente distribuidos en la naturaleza, siendo las principales fuentes de contaminación de los alimentos el agua, los seres humanos, el estiércol animal usado como abono, las plagas en general, la falta de higiene de toda la cadena alimenticia y los desperdicios.
Este es un problema que afecta no sólo a los países en desarrollo .La información disponible también reporta brotes de enfermedades asociados con el consumo de frutas y vegetales en los países desarrollados; la frecuencia de brotes epidemiológicamente asociados con frutas y vegetales frescos se ha incrementado, por ejemplo, en Estados Unidos como resultado de cambios en los hábitos alimenticios y un aumento de los alimentos importados. En los países en desarrollo, los brotes de enfermedades causados por frutas y vegetales contaminados son más frecuentes aún.
Sin embargo, debido a la falta de investigación y vigilancia sobre las enfermedades de origen alimentario en la mayoría de estos países, muchos de los casos no son detectados y la literatura científica reporta sólo algunos pocos brotes: entre 1995 y 1996, solamente un 2% de los brotes de enfermedades de origen alimentario fueron relacionados con frutas y vegetales en América Latina.
Este incremento en el número de casos de enfermedades trasmitidas por alimentos (ETA´s) ha hecho que diferentes países, en particular los más desarrollados, muchos de los cuales son receptores de los productos fruti-hortícolas de nuestro país, hayan empezado hace varios años a implementar programas de aseguramiento de la inocuidad agroalimentaria, tales como las Buenas Prácticas Agrícolas y de Manufactura (BPA y BPM ), el Sistema de Análisis de Peligros y de Puntos Críticos de Control (HACCP), entre otros.
Esta situación ha hecho que los países desarrollados recomienden enfáticamente a aquellos países desde los que importan productos alimenticios en general que implementen programas de aseguramiento de la inocuidad alimenticia, recomendaciones que también están realizando los organismos de contralor locales y regionales.
Como respuesta a dichas demandas, una cantidad cada vez mayor de productores y procesadores de alimentos nacionales está llevando adelante la implementación de BPA, BPM y HACCP. Entre ellos, los productores, empacadores y comercializadores regionales de frutas frescas de las zonas del Alto Valle del Río Negro y Neuquén.
Hasta el momento, las llamadas frutas de pepitas (manzanas y peras) para consumo en fresco no han sido asociadas a brotes de enfermedades de transmisión alimentaria. Es quizás por ello que las líneas de trabajo e investigación de las ETA´s se han volcado hacia otros productos alimenticios en los que su frecuencia de ocurrencia es mayor, como los lácteos, las carnes, las conservas, los productos del mar e incluso también algunas especies de frutas u hortalizas que sí han sido vinculadas con brotes de enfermedades, como la lechuga, el melón o las frambuesas.

La falta de información a nivel mundial sobre la relevancia y la frecuencia de las ETA´s imputables al consumo de frutas frescas ha originado un vacío muy grande para los productores, empacadores y comercializadores de frutas frescas, lo cual se vuelve muy importante a la hora de implementar los sistemas de BPA, BPM y de HACCP.

Proyecto “Inocuidad de Frutas Frescas” impulsado por el INTI y el INTA

Con el propósito de preservar la salud de toda la población, fortalecer ante las demandas internas y externas al sector productor e industrializador y, paralelamente, preservar las fuentes de mano de obra intensiva que dependen del sector en nuestra región, y cuyo deterioro resultó durante las pasadas crisis en gravísimos problemas sociales, los técnicos de INTI-Neuquén y el INTA comenzaron a trabajar de manera conjunta para evaluar la calidad higiénico-sanitaria de las principales frutas producidas en la región del Alto Valle del Río Negro y Neuquén, cuyo destino es el consumo en fresco. El Proyecto, iniciado a mediados de 2006 y que finalizará a fines de este año, permitirá contar con información confiable respecto de la condición higiénico sanitaria de las frutas producidas en dicha región, a la vez que determinar los pasos de los procesos de producción e industrialización que podrían estar condicionando la calidad de la fruta en este aspecto.

El trabajo colaborativo impulsado por ambas instituciones con fuerte presencia regional fue recibido con gran aceptación por parte del sector productor e industrializador que actualmente está facilitando la realización de las tareas de muestreo en las diferentes plantas de empaque (durante el período de cosecha y postcosecha); investigándose la presencia de Bacterias Coliformes, Escherichia Coli y Salmonellas spp en toda la línea de producción bajo distintas condiciones de trabajo.

 

Por Arnaldo S. Ginnobili, arnaldog@inti.gov.ar