No sólo el capital financiero gira y gira en el mundo, aprovechando la densa red de comunicaciones que hoy vincula cada rincón. También la propiedad de las inversiones productivas, tanto industriales como agropecuarias, muta con toda facilidad de dueño. Son cada vez más los empleados de empresas que no conocen físicamente a los dueños de los ámbitos donde trabajan y, en caso de poder hacerlo, se enteran a poco andar que hay un nuevo dueño que vive en otro continente. Pero no todo circula con la misma libertad. Los trabajadores que están fuera del mundo amurallado no sólo tienen dificultades crecientes, sino a menudo insalvables, para sumarse al mundo central. No es sorprendente que eso suceda.
Cuando David Ricardo desarrolló la teoría económica de las ventajas comparativas, pretendía demostrar las ventajas del comercio internacional para mejorar la condición de vida general. El país más desarrollado (Inglaterra) podía beneficiarse exportando telas al menos desarrollado (Portugal). Pero este último también se beneficiaba exportando sus vinos a Inglaterra. Pero ya Ricardo, hace más de 200 años, advertía que la condición para que ese funcionamiento virtuoso tuviera éxito era que los capitalistas ingleses no se fueran a Portugal a producir los vinos, porque en tal caso el salario en Portugal terminaría siendo bajo para siempre y los casi únicos ganadores serían los ingleses.
Pues eso es lo que en realidad sucedió en todo el siglo pasado. Cuando el desequilibrio se hace intolerable, hay fracciones de la población de los países periféricos que buscan espontáneamente mudarse a los países más ricos. Allí aparece la lógica del mundo central: No, mejor quédense donde están. Si vienen, bajarán los salarios de nuestra gente y todos nos perjudicaremos. Mejor vamos nosotros, llevamos el capital y la tecnología y a través de la “especialización exportadora” producen bienes para que consumamos nosotros – los ricos – y ustedes también se benefician.
El efecto no es más que el pronosticado hace 200 años. Los salarios periféricos deben mantenerse bajos para que tal lógica funcione. Como efecto adicional, de paso, ya que ellos vienen para acá producen los bienes de consumo local, tomando la tecnología de las casas matrices y sin transferir siquiera la fórmula de un jabón en polvo.
No debe extrañar que la gente insista en la fuga como solución individual. Pues en tal caso aparecen las murallas. Sea en la frontera entre Estados Unidos y Méjico o en Gibraltar: ¡Quédense ahí, no se muevan, que vamos nosotros!
A esa consigna debería enfrentarse otra, surgida de nuestro propio seno. Con nuestras tecnologías, con nuestra organización productiva, podemos mejorar muy significativamente nuestra condición de vida general. Hay una enorme condición necesaria: tirar el lastre ideológico de suponer que es el mercado el que ordena nuestras vidas. El mercado es un instrumento, como tantos otros. Lo que ordenará y mejorará nuestras vidas es la determinación profunda de asegurar una sociedad donde todos puedan tener derecho a una vida digna. Es la convicción y el ejercicio de la justicia social, no el mercado, lo que nos liberará de la trampa.
No debemos pensar estrategias para burlar esas murallas y facilitar nuestra invasión a ese mundo deseado. Debemos, por el contrario, pensar en las formas de hacer inútiles las murallas. Esas formas existen y día a día desde nuestra Institución encontramos infinidad de actores productivos que requieren apoyo y consejo, a los cuales todavía el Estado argentino no apoya en la dimensión necesaria. Hemos dicho ya y repetiremos hasta el cansancio, que es necesario prestar obsesiva atención a los males que genera una economía concentrada como la nuestra, donde quien debe representar el interés general – el Estado – termina negociando con esos poderes concentrados, para así aliviar o zafar algo la coyuntura, a costa de empeorar el largo plazo.
Necesitamos construir la nueva consigna: Quedémonos aquí, construyamos con justicia social, creamos en nosotros.
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| Fecha |
2008-04-04 12:38:43 |
| Nombre |
Hector Rios |
| Titulo |
QUEDEMONOS AQUI |
| Comentario |
MUY BUENO SU PEDIDO PARA QUE NOS QUEDEMOS TODOS AQUI.PERO LA GLOBALIZACION,ESE ORDENAMIENTO(ASI LO INTERPRETO YO)PARA FACILITAR LA CONCENTRACION DE PODER ECONOMICO TIENE EL MAYOR GRADO DE EXCLUSION SI NO HAY EN CADA PAIS UNA INTERPRETACION SOCIAL,PARA MEJORAR LA ENSEÑANZA Y LAS NORMAS DE CONVIVENCIA POLITICA.YO VIVI LA GLO-
BALIZACION DESDE EL PRIMER MOMENTO SIENDO GERENTE EN UN AREA DE INGENIERIA DE UNA EMPRESA AUTOMOTRIZ.VI LOS PASOS DADOS Y SIN TENER CLARO,EN ESE MOMENTO LO QUE SIGNIFICABA,SI INTUIA QUE NO ERA BENEFICIOSO PARA NOSOTROS.EL TIEMPO ME DIO LA RAZON .PERO CREO QUE ESTO ESTA AGRAVADO EN FORMA EXPONENCIAL,CUANDO EN CONTINENTES COMO EL NUESTRO,APARECEN IDEOLOGIAS DEL PASADO Y SE OPTA POR LO QUE HOY NOS TOCA VIVIR COMO SOCIEDAD.PARA MEJORAR SOCIALMENTE,PRIMERO HAY QUE AVANZAR EN UNA IMPLEMENTACION DE POLITICAS EDUCACIONALES RIGIDAS Y CON LOS MEJORES EJEMPLOS,FUNDAMENTALMENTE EN LO QUE SE REFIERE A LA JUSTICIA Y ENSEÑAR Y APRENDER QUE TODO,EN UNA SOCIEDAD ESTA CONECTADO,LA EDUCACION,LA JUSTICIA,LOS DERECHOS,LA VIDA MISMA.Y POR ULTIMO QUISIERA DECIR QUE SERIA IMPORTANTE PRIMERO HACER UNA AUTOCRITICA GENERAL Y SACAR DE AHI LAS MEJORES IDEAS A DESARROLLAR,PONIENDOLE UN ENFASIS Y UNA RESPONSABILIDAD EXTREMA |
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