Logo INTI

Invitación de la gente del INTI al diálogo sobre la relación entre la tecnología y la calidad de vida de los argentinos.

SUMARIO
EDITORIAL
La solidaridad tecnológica, etapa superior de la justicia social


El Triángulo de Sábato

DESARROLLO + INNOVACIÓN TECNOLÓGICA
Hacia la producción de plásticos biodegradables


Planta artesanal para faena de cerdos

Buenas prácticas de manufactura en vinos
TECNOLOGÍAS ECOSOCIALES
Modelado Directo: método de construcción del pasado y del futuro


Un día con Gernot Minke

La bambucicleta se la banca

La alimentación es una paradoja actual
El desarrollo local en Córdoba es necesario y ¡posible!
CIFRAS PARA PENSAR
Estructura productiva e ingreso per cápita


Novedades
Contáctenos
SUSCRIPCION
Para recibir mensualmente el ejemplar impreso, llene el formulario y se le enviará en forma gratuita.
EDICIONES ANTERIORES
Saber Cómo Nº 73 | Febrero de 2009
La alimentación es una paradoja actual
Propuestas para afrontar el más grande desequilibrio mundial y las preocupaciones expuestas en el Congreso Mundial sobre el Futuro de la Ciencia, realizado en Venecia, Italia, entre el 24 y el 26 de septiembre de 2008.
La humanidad está enferma de alimentos. Va de la abundancia a la escasez, de su falta para sobrevivir, a las enfermedades por exceso y dietas erróneas.

La humanidad está enferma de alimentos. Va de la abundancia a la escasez, de su falta para sobrevivir a las enfermedades por exceso y dietas erróneas.

El último agravante fue el aumento irracional de los precios al consumo. Cuanto más cuestan los alimentos, más difícil se hace alcanzar el objetivo de reducir a la mitad la cantidad de personas desnutridas en el mundo para el año 2015.

Últimamente, se estimaron 925 millones de personas con problemas de desnutrición; hace un año llegaban a 850 millones. Es decir, que hay cerca de mil millones mal nutridos, en su mayoría habitantes de países pobres, en tanto que 300 millones de adultos padecen de obesidad y 750 millones de sobrepeso, la mayoría en las zonas ricas. Además, la tercera parte de la población mundial está enferma como consecuencia de su alimentación por excesos y por carencias. La obesidad es un problema social de relevancia porque aumenta los riesgos de contraer enfermedades crónicas como la diabetes y las patologías cardiovasculares. Después del cigarrillo, es el segundo riesgo para la salud: por año mueren por su causa 17.5 millones de personas.

El hombre se adaptó en el transcurso de millones de años a sobrevivir como nómade, en movimiento y con pocos recursos alimentarios. Esto es distinto de lo que ocurre en la actualidad en los países occidentales. Está demostrado ampliamente que una dieta hipocalórica, por debajo de las 2.000 calorías diarias, lleva a valores normales la presión arterial y el colesterol, por ejemplo. Pero se trata de una dieta muy rígida al cual los ricos no se habitúan. Para reequilibrar la salud de todo el planeta debe reducirse el consumo de carne en los países industrializados, cuyos habitantes comen  más de 200 gramos por día, en promedio, cuando sería más conveniente que ingirieran menos de 80. Para proteger el corazón conviene incluir en la dieta el Omega 3 y antioxidantes (alimentos rojos, frutas, verduras, ajo y ajíes) que protegen también de los tumores. Es conocida la importancia de usar menos sal. Se recomienda no superar los 5 gramos por día, equivalente a una cucharadita de té. Por supuesto, siempre resulta beneficiosa la actividad física, sobre todo en una sociedad estresada por el trabajo, la inactividad y la mala nutrición.

En el citado Congreso, la Asociación de Umberto Veronesi aportó cinco propuestas para empezar a afrontar el desequilibrio mundial de la alimentación:
Aumentar la productividad de las tierras mediante la optimización de los ciclos productivos agrícolas, con lo cual también pueden resguardase las forestaciones de las áreas ecuatoriales y subecuatoriales.
Utilizar la energía solar para activar los procesos de desalinización y llevar agua de los océanos a las zonas desérticas.
Mejorar y difundir la aplicación de la biotecnología para incrementar los rendimientos de los cultivos en condiciones ambientales desfavorables.
Reducir el consumo de carne en los países occidentales para transferir los productos agrícolas destinados a la alimentación animal a la de los sitios con poblaciones subalimentadas.
Promover ampliamente la educación de una alimentación correcta, especialmente en las naciones occidentales.

Si bien todas las propuestas señaladas deberían aplicarse en forma urgente, la mencionada en último término se puede intervenir en forma muy rápida. Los problemas provocados por la subalimentación son conocidos. Alrededor de 17 millones de chicos nacen cada año con bajo peso y, por lo tanto, con riesgos para crecer y verse afectados por raquitismo, retraso mental y malformaciones físicas. Unas 1.000 millones de personas sufren de mala nutrición (esto quiere decir, falta de micronutrientes, como vitaminas y minerales), con lo que disminuyen sus defensas naturales contra las enfermedades y quedan expuestas a distintos tipos de infecciones y virus. Menos evidentes son los problemas provocados por excesos en la alimentación y dietas excesivamente ricas en grasas animales. Por eso se insiste en recomendar una alimentación pobre en carnes y rica en vegetales, de acuerdo con lo observado en los estudios de las poblaciones de otros siglos. Ahora, gracias a la lectura del genoma, sabemos también las causas. Los vegetales, que contienen antioxidantes, protegen los genes porque accionan contra los radicales libres, o sea aquellas moléculas que pueden alterar las estructuras de las células.

Cifras
300 millones de obesos existen en el mundo.
750 millones de adultos sufren de sobrepeso.
925 millones de personas padecen hambre.
17,5 millones de personas mueren por año a causa de infartos o “ictus”.

Otra cuestión a tener en cuenta se relaciona con las sustancias contaminantes que nos circundan, que son nocivas si las respiramos pero mucho más si las ingerimos, como la carne (esas sustancias caen sobre las pasturas que comen los animales y se depositan en sus adiposidades, predisponiendo a quienes la ingieren a tumores y “enfermedades del bienestar”, como diabetes, arterioesclerosis y obesidad).

El Ministro de Economía de Italia, Julio Tremonti, de tendencia liberal, sostuvo en el citado encuentro que el agua y los alimentos no pueden ser gobernados por el mercado y se manifestó muy escéptico respecto del etanol: “no puedo entender –expresó el Ministro- si invertir en biocombustible es un objetivo positivo o un crimen contra la humanidad”.

Fuente: Diario “Corriere della Sera”, 25 de septiembre de 2008.

Contacto Juan Garófalo, jgaro@inti.gob.ar

Si Ud. desea agregar un comentario: Clickee aquí

    

NO©copyright Todos los materiales del Saber Cómo son propiedad pública de libre reproducción. Se agradece citar fuente