Logo INTI

Invitación de la gente del INTI al diálogo sobre la relación entre la tecnología y la calidad de vida de los argentinos.

SUMARIO
EDITORIAL
¿Quién nos cuidará?


Carta al Agricultor en Jefe

DESARROLLO + INNOVACIÓN TECNOLÓGICA
Implantes dentales bajo la lupa


Una propuesta de turismo sustentable

Cooperación Sur-Sur en biotecnología
El reciclado de aceites avanza sobre ruedas

HILO INTI
Diseñador se busca


El uso de Software Libre permite el desarrollo de equipos económicos y confiables

Masdar que te quiero Masdar
CIFRAS PARA PENSAR
El Sistema Integrado Previsional Argentino: una puerta al financiamiento de propuestas tecnológicas


Certificación en la Fábrica Militar Fray Luis Beltrán

Novedades
Contáctenos
SUSCRIPCION
Para recibir mensualmente el ejemplar impreso, llene el formulario y se le enviará en forma gratuita.
EDICIONES ANTERIORES
Saber Cómo Nº 74 | Marzo de 2009
 EDITORIAL
¿Quién nos cuidará?
Imágen del Ing. Enrique Martínez - Presidente del INTI
Ing. Enrique Martínez
Presidente del INTI

Los seres humanos tenemos una gran necesidad de seguridad y protección. No sólo de aquella que se confunde con la de cuidar a quien tiene algo para que otros no lo despojen de ello. Además de cuidar la propiedad, mucho más allá, los seres humanos necesitamos seguridad, certidumbre y protección para mirar hacia delante en nuestra vida. El seno familiar, la escuela, el hospital, la policía, la justicia pública fueron, en ese sentido, instituciones incorporadas paulatinamente al sentido común popular. Se discute ardorosamente su eficiencia, la forma o calidad de su organización, pero no su existencia misma como ámbitos de protección ciudadana.

Sin embargo, hay una faceta básica de la vida que ha seguido casi el camino opuesto. La subsistencia -comer, vestirse, tener un techo- ha pasado a ser un problema personal, para el cual no existen instrumentos de ayuda disponibles, de la dimensión cultural e institucional de los arriba mencionados.

La subsistencia de los esclavos o de los vasallos feudales estaba a cargo de sus amos y señores. La civilización hizo un canje. Cambió la seguridad alimenticia o de alojamiento por la libertad. Doscientos años de historia nos muestran que esa libertad también puede ser la libertad de morirse de hambre. Nos muestran que aquella condición humana era indigna. Y esta también.

La falta de protección económica pretende ser contrapesada en el discurso moderno por la igualdad de oportunidades. A partir de ella, supuestamente, cada ciudadano libre podrá disponer de los bienes que necesita y si no lo logra, será por su culpa. La sensación presente, con la mochila de la historia encima, aunque invisible, es que esa igualdad de oportunidades no existe. Peor aún, seguramente son amplia mayoría los ciudadanos que creen que si existiera, tal igualdad sería insuficiente para acceder a los bienes básicos. Esta creencia no abarca sólo a los indigentes, discriminados o excluidos de todo tipo y por más de un motivo. También invade a capas importantes de la clase media que pueden comer, vestirse o irse de vacaciones, pero ya no pueden aspirar a tener una vivienda propia.

Trabajar 40 o más horas por semana, alguna vez fue suficiente para pensar en formar una familia próspera, con un lote propio y las paredes creciendo por la propia mano cada fin de semana. Ya no.

La pregunta reaparece: ¿Quién nos cuida en materia económica? Las organizaciones de escala global que fueron creadas después de la Segunda Guerra Mundial deberían ser una referencia positiva para buscar el rumbo. Sin embargo, resultan ser lo contrario. La FAO, por ejemplo, ha publicado el Estado de la Inseguridad Alimenticia en el Mundo en 2008. Allí admite que en 2007 el número de hambrientos crónicos aumentó en 75 millones, por causa del mayor precio de los alimentos, llegando a 923 millones de personas. Admite, también, que en 2005, antes aún de esos aumentos, ya había 6 millones de hambrientos más que en 1992, por lo que las políticas proclamadas en el período no fueron exitosas. Sin embargo, ante ese sombrío panorama, propone combinar la donación de alimentos con la capacitación de los pequeños agricultores para acceder al mercado mundial, aprovechando los altos precios. Casi la misma receta que recomendaron hace 15 años. Ni una sola mención hay en el informe a la concentración de ingresos o a la pérdida de autonomía alimenticia promovida desde la revolución verde, para mencionar sólo dos ejemplos. Gravísimo.

El Banco Mundial, en su Informe sobre el Desarrollo Mundial 2009, habla de transformar la geografía económica. En todo el Informe, diría que con notable impudicia, se señala que el desarrollo es y será desparejo, que la concentración en lugar de bloquearla hay que favorecerla y que a cambio hay que construir más infraestructura en las zonas pobres y estimular a los que puedan migrar a los lugares exitosos o vincularse con ellos, que lo hagan. Llega a señalar que la mejor política para China es facilitar –como ya lo está haciendo su gobierno– que la gente del norte y oeste pobre se traslade al sur rico y desarrollado para aprovechar las “economías de escala”; o sea, despoblamiento territorial de amplias áreas rurales, abandono y olvido de culturas productivas ancestrales, concentración y hacinamiento urbano, despilfarro energético, desintegración social.

Por esos lados, por lo tanto, sólo se repiten ideas fracasadas y fuentes de irritación. Ni la teoría del derrame, ni la asistencia global, ni la capacitación masiva, para que luego grandes corporaciones decidan cuándo y dónde dar empleo, parecen siquiera atenuar el problema. Es evidente que si a un escenario tal no se le agregan ideas fuerza creíbles y que luego se vayan mostrado eficaces en la práctica, la frustración –de la cual la sociedad argentina no es la única contagiada– se convertirá en un mal endémico, sin vacunas a la vista.

Nuestro criterio es que hay que volver a las fuentes del sentido común: combinar la iniciativa individual o grupal con una fuerte actividad comprometida e inteligente del Estado. De allí vendrá la seguridad y la protección común necesaria, a la cual mucha gente ya ni siquiera espera y, a veces, ni reclama.

El punto clave es: iniciativa del Estado, ¿para qué? La respuesta es directa: para asegurar que las iniciativas ciudadanas sean adecuadas primero y exitosas después. Vendría a ser, reiterando alguna antigua consigna: ayudar a quien se ayuda a sí mismo. Pero en serio. En el INTI, en los últimos meses, hemos fatigado a los lectores de esta publicación con conceptos muy estructurados, como el desarrollo local sustentable o la solidaridad tecnológica. Dada la conciencia de la limitación de las propias fuerzas, es necesario que las ideas que nos guían tomen vuelo y se instalen en otros ámbitos que a su vez las multipliquen. Desde ahora serán muy pocas más las ideas nuevas a discutir. Nos concentraremos en mostrar los resultados de aplicar éstas que hemos elaborado a lo largo de los años. Tal vez sea nuestra contribución para ayudar a que aparezca el sujeto protector que necesitamos en economía: un Estado con ideas, con tecnología, con algún recurso económico, que se pone al lado de las personas y las comunidades que se han convencido de que la subordinación al mercado equivale al suicidio colectivo.

Si Ud. desea agregar un comentario: Clickee aquí

    
Fecha 2009-03-03 05:14:45
Nombre Pablo D. Goñi
Titulo Exodo
Comentario Estoy de acuerdo Ingeniero y creo que en vez de crear pocos polos de desarrolllo en el mundo, que provocan un exodo sangrante, es necesario crear muchos pequeños polos y evitar el desarraigo de millones de seres humanos.
Mi experiencia ha sido la de éste último caso , por lo que he vivido en primera persona el tener que emigrar.
Fecha 2009-03-03 05:20:03
Nombre Ernesto D. Aguirre
Titulo Banco Mundial,¿Garante del juego del Gran Bonete?
Comentario Sr. Presidente, leí su reseña, como siemprte me pareció atinada y esperanzadora. Ahora el problema es, el sistema financiero y económico actual se rige por el juego del Gran Bonete, tanto para encontrar el dinero efectivamente útil como para obtener garantías genuinas para desarrollo. De mi experiencia corta, encuentro que me es mucho más fácil, obtener un crédito personal para comprar estupideces, que uno hipotecario para reformar mi casa, aún presentando la escritura de la misma. Entonces, ¿es de extrañar, seguir viendo recomendaciones, que ahondan en metodologías y esfuerzos que condujeron a esta crisis? No, porque como le repito, creo que el Banco Mundial, el IMF y otros tantos son garantes de este juego, para beneficiar a unos pocos y perjudicar muchos otros.
En estos día sme estoy preparando para dar una charla sobre la crisis mundial en mi ciudad, espero que haya algo de asistencia, pero entiendo que voya chocar con una pared, ya que como ud. rescata en su artículo sobre el envenenamiento cultural sobre las recetas económicas, como sabe ud. mejor que yo, es la joya primordial del actual diccionario de zonzeras criollas, con perdón de Don Arturo.
En la charla que voya dar me estoy basando en algunos extractos que he encontrado por allí, http://manuelalcaidemengual.blogspot.com/2006/04/la-crisis-de-1929.html,
y principalmente en el libro de Paul Martin, Cash estrategia frente al crack, Cómo evitarla quiebra de su empresa o del estado, sobre su analogía de la quiebra del año 33 en el imperio Romano, la quiebra del Año 1929, y paradójicamente la actual, que se parecen hasta en sus más mínimos detalles, con una salvedad, todavía, se cree que si no cierran los bancos, no hay crack, financiero.
El último libro es de un economista apocalíptico argentino, que he aprendido a estimar mucho antes, Mauricio Prelooker, La economía del desastre. Imagino que ya habrá leido este tipo de libros así qu no me explayaré sobre ellos.
Me podría Ud. contestar, finalizando este comentario, Si un banco permance abierto, pero no tiene clientes con depósitos, no entrega créditos para producción, ¿Es posible que no estemos en presencia de un crack, cuando hay mucha plata pero no está?
Fecha 2009-03-13 04:39:45
Nombre Alcides Acevedo
Titulo Progresismo sin ideas
Comentario Creo que el pensamiento políticamente correcto y el progresismo no nos llevan a ningún lado.

Sólo un punto: la nota dice que con impudicia el BM propone concentrar recursos y ganar en escala a lo que antepone un desarrollo más armónico y plural, que desaliente migraciones y cosas por el estilo.
¿Qué fundamneto tiene ete pensamiento? ¿cuál es su racionalidad? más allá de suscitar la adhesión de quiene tienen una visión romántica del desarrollo económico y tecnológico.

NO©copyright Todos los materiales del Saber Cómo son propiedad pública de libre reproducción. Se agradece citar fuente