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Saber Cómo Nº 77 | Junio de 2009
 OPINION

¿Por qué bienes comunes?
Por Javier Rodríguez Pardo*

Foto de Parque Nacional Los Glaciares
Parque Nacional Los Glaciares. Referirse al suelo, al glaciar, al agua como recursos naturales es la primera forma de apropiación desde el lenguaje.

La libertad es patrimonio de todos y “todos nacemos libres en dignidad y derechos”. La libertad es un bien común, como lo es el oxígeno que respiramos, el color de una flor, el sonido de una cascada, el silencio o el murmullo de un bosque, el viento, el cosmos, el pensamiento, la velocidad de la luz o la capa de ozono. En este sentido, el suelo, el subsuelo mineral, el glaciar, el agua, no son recursos naturales sino bienes comunes. Dicho de otro modo, las riquezas que habitan en la tierra no son recursos naturales, son bienes comunes. Referirse a ellos como recursos naturales es la primera forma de apropiación desde el lenguaje. Nadie tiene el derecho a recurrir a un recurso natural, apropiándoselo, enajenándolo. El derecho a recurrir a un recurso natural termina en el mismo instante en que ese recurso es también de otro, de otros. De manera que las riquezas que admiramos de la tierra y que denunciamos como propias en una acción extractiva, no son recursos naturales sino bienes comunes, que pertenecen a los comunes. Bienes y comunes componen un único ecosistema que se verá alterado al recurrir a él de manera posesiva, esgrimiendo una propiedad falsa, arrebatando del sitio a partes o a un todo que desequilibrarán el medio, el que seguramente se verá dañado o irreparablemente modificado, mutado. No aceptamos recurrir al recurso.

¿Quién admite que al recurrir al recurso no se vulneran dominios ajenos? ¿Y de quién o quiénes es entonces el recurso? ¿No será de los comunes? Si creemos que los recursos naturales son elementos que constituyen la riqueza o la potencia de una nación, qué mejor que la definición de esta última, tal como proviene del latín “natio: “sociedad natural de hombres a los que la unidad de territorio, de origen, de historia, de lengua y de cultura, inclina a la comunidad de vida y crea la conciencia de un destino común”. Sus recursos pertenecen a ese destino común, a ellos y a las generaciones futuras. El concepto de propiedad privada del recurso natural nació con imposición feudal e imperial y continúa disfrazado de las mismas leyes coloniales. El subsuelo de las colonias de ultramar pertenecía al monarca y sólo la superficie se le cedía al aventurero conquistador o adelantado. Eran del monarca el oro, la plata, el cobre y todos los minerales que esconde el suelo conquistado, derechos que ejercían tanto la corona británica como la española y con iguales disposiciones. ¿Qué cambió? Nada cambió. Ese mismo objeto del deseo, el subsuelo, se convierte en propiedad privada de quien manifiesta o denuncia la existencia de “pertenencias” extractivas y sólo requiere la ratificación de la autoridad política a modo de registro, control o tributo. En nombre del Estado cedemos la potestad de los bienes comunes y aquél que se arroga tal facultad no fue elegido por el pueblo para esa función. No elegimos a nuestros gobernantes para que extranjericen territorios, vendan provincias, derriben montañas, destruyan glaciares, desvíen ríos, enajenen bosques nativos ancestrales y entreguen las altas cuencas hídricas, ecosistemas que nutren a las poblaciones, que les dan vida, razón de existencia y de futuro.

Los bienes comunes no se hallan en venta, no son negociables, precisamente porque son comunes. Tampoco son públicos ni naturales por más que descansen en la naturaleza milenaria y estén al alcance depredador del público. El concepto de público (“total es público”), está virtualmente asociado a que “no es de nadie”, no al concepto de pertenencia de todo un pueblo (su verdadera pero malversada acepción), lo que habilita su uso irresponsable, descuidado, cuando no directamente depredatorio. Entonces preferimos hablar de bienes comunes, no de bienes públicos ni de bienes naturales. Se hallan en la naturaleza y por tanto se los quiere hacer aparecer como opuestos a los objetos artificiales creados por el hombre.

Reemplazar la expresión recursos naturales por la de bienes naturales contempla el error de considerarlos propiedad, están ahí, disponibles: naturales por artificiales. Los bienes comunes, en definitiva, trascienden a los bienes particulares. Los reconocemos integrados a ecosistemas y, a su vez, a bioregiones dentro de la gran esfera que nos involucra a todos. Es en este sentido que no debo adueñarme del oxígeno del aire, por ejemplo, cuando estoy obligado a compartirlo. Incluso para los legistas, esta propiedad –mejor aún, lo que es propio– termina cuando irrumpo en la del prójimo, válido para el caso que nos preocupa. Ante el avance de las invasiones mineras y de políticas que intentan legitimar la rapiña extractiva, corregimos que las riquezas que habitan en la tierra no son recursos naturales sino bienes comunes.

* Periodista, miembro de la Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE) y la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC).

Contacto
machpatagonia@yahoo.com.ar

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2009-06-04 03:44:34 Buenisimo
  antonio perez abella
  Claro, conciso y preciso... esas cosas deberian enseñarles a los niños en las escuelas......
Saludos.
   

2009-06-04 03:57:25 Los glaciares
  jorge cucchi
  ¿porque entonces se vetó la ley de proteccion a los glaciares?
Es un tema que no me quedó claro. Si alguno puede clarificar...
Gracias
   

2009-06-08 09:51:11 Excelente
  Carlos della mea
  Al igual que el sembrador loco ya empecé a sembrar y enseñar a quien se cruce en mi camino, vuestra iluminada definición. No me amedrenta el llegar tarde, pues ya se ven cimientos de grandes procesadoras de Bio-combustibles en algunos pueblos escondidos de nuestro Chaco. Los TLC ya firmados con el llamado gigante del Sur (India-BRASIL-Sudáfrica terminaran en poco tiempo con nuestro bosque chaqueño convertido en carbón para conseguir arrabio.
   

2009-06-12 10:22:40 Alcides Acevedo
  Ecología en peligro
  Es un hecho que a los Kirchner, entre los muchos delitos que pudene imputárseles, está el de ecolocidas, o sea agenites de exterminio masivo de la naturaleza.
El 28 de Junio ya sabemos qué hacer.
   

2009-06-30 11:16:52 Bienes comunes
  Silvina
  Realmente me pareció muy buena la Nota. Ojalá mucha gente empiece a sentir y comprender la vida que nos rodea y aprenda a tratarla con respeto, amor y cuidado. Porque no solo somos los seres humanos los que hacemos posible la vida en este mundo.
   

2011-09-02 12:25:00 lo enseñamos...
  nazaria
  soy docente de secundaria en la provincia de Buenos Aires y éste es uno de los temas que debemos enseñar. por favor, lean los diseños curriculares antes de seguir desvalorizando el trabajo diario de los educadores. (en referencia al primer comentario que aparece)
   

2011-12-01 11:03:16 de acuerdo
  Ariel
  Este año termino la carrera de profesorado de geografía.
y bienes comunes es un tema que debemos enseñar
   

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