Joya,
nunca bronce
La
producción y el comercio de joyas en el país están
abastecidos por alrededor de 300 empresas. La producción
local es tanto industrial como artesanal y es importante en
el interior del país.
Hay doble preocupación en el sector. Por la competencia
desleal en casa y por las exigencias de calidad en el exterior.
En ambos casos, es necesaria una legislación adecuada
y un control sistemático de la joyería, lo que
implica además, seguridad para el comprador.
En un estudio realizado en INTI sobre joyas selladas como oro
750 ( 18 kilates), el 7 por ciento de las piezas tenía
un contenido de oro inferior al mínimo aceptable y el
17 por ciento tenía más oro del límite
necesario. En un caso, el comprador fue perjudicado y en otro
el joyero regaló oro.
Hay un reglamento detallado sobre el tema desde el año
1959, pero ha caído en desuso y nadie en el sector pone
demasiado entusiasmo en reclamar su vigencia, tal vez por efecto
de los altos impuestos que se aplican - 25 por ciento por artículo
suntuario y el IVA - que invitan a negociar en la piecita del
fondo.
El INTI está completando su aptitud técnica para
ofrecer a cámaras empresarias o fabricantes individuales
un certificado de contenido de metal precioso en joyas, basado
en un análisis por fluorescencia de rayos X que, por
supuesto - comentario algo obvio - es no destructivo. Falta
poco. Paciencia, que ya llegamos.
Consultas
a Irene Alanis: joyas@inti.gov.ar