Seda
china de Tartagal
Toda
la seda que se utiliza en la industria textil argentina es importada.
La cadena de valor de la seda es compleja y a la vez interesante
por su muy alta capacidad de ocupar mano de obra. De paso, este
es el hecho que ha llevado a China a ser el líder mundial
en el rubro.
El proceso parte de la cría de un gusano especial - el
de la seda, ¿cuál otro? -, que se alimenta de
las hojas de la morera y genera el capullo de seda. De este
capullo, si nada se hace, sale una mariposa y luego el ciclo
biológico continúa.
La posibilidad más valiosa es interrumpir el ciclo antes
que la larva madure y rompa el capullo, con lo cual se hila
la fibra de seda del capullo; posteriormente se hacen las telas
y las prendas.
En Argentina, país creativo, hay quienes están
estudiando, con la colaboración del INTI, el devanado
del capullo asi como el hilado de la fibra cortada, esto es:
la que se obtendría de un capullo roto por la larva que
se hizo mariposa. Esto último mejoraría la rentabilidad
de la cadena porque disminuiría mucho el desperdicio.
Lo concreto es que esta cadena está empezando a tomar
forma. Ya hubo reuniones promovidas por las Universidades de
Tucumán, de La Pampa y de Buenos Aires. El INTI está
recibiendo muchas consultas individuales, pero es seguro que
en pocos meses todo este esfuerzo se concrete en un programa,
que brinde confiabilidad técnica y comercial a todos
los eslabones, especialmente a los muy pequeños productores
agrícolas que podrían ocuparse de la primera etapa
( el gusano) y en parte de la segunda ( el hilo de seda). Estos
productores necesitan absoluta garantía que las etapas
que siguen existan y no tengan conductas abusivas, para decidirse
a trabajar. A la inversa, nadie podrá hacer telas si
no hay hilado.
Se viene la sustitución de importaciones. Por suerte
se reemplazarán productos chinos. Si fueran franceses,
no faltaría el cholulo que reemplazaría la etiqueta
Hecho en Tucumán, por Made in Biarritz.
Contacto:
Patricia Marino. seda@inti.gov.ar