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El apoyo al trabajo popular

La globalización tiende a provocar la desintegración del tejido social en los países periféricos. Es una cuestión de sentido común. Nuestros países compiten en el mundo con actividades vinculadas a los recursos naturales. Quienes aquí participan de esos sectores se integran y crecen. El resto queda relegado y aislado. Hasta ahora, hay dos líneas de pensamiento dominantes para evitar esta centrifugación.
La primera es la que hoy se aplica aquí. Se dedican fondos importantes a subsidiar el consumo de los desocupados, que por supuesto deben obtenerse por vía impositiva. Es un salto adelante para marcar un compromiso oficial con los sectores desplazados. La debilidad del sistema, sin embargo, tiene dos frentes. Por un lado, la baja productividad media no permite destinar suficientes impuestos a cubrir esta necesidad y es de esperar que el subsidio per cápita sea insuficiente. Desde otro ángulo, directa o indirectamente, también es de esperar que el sistema deteriore la cultura del trabajo.
La segunda concepción postula que inyectando dinero a la economía se aumenta la demanda y ello arrastra a todos los habitantes a una situación mejor. Aumentar el salario mínimo; hacer grandes obras públicas; reactivar con fuerza la construcción de viviendas, son los términos más habituales. Nos parece correcta esta tesis, que es básica para salir de una crisis en la economía capitalista, desde hace más de 70 años. Sin embargo, en el escenario actual tiene un flanco débil. En un plazo corto, más - mucha más - gente puede trabajar. Pero no por ello la economía sería más competitiva. Por lo tanto, deberían aparecer rápidamente problemas, por un muy fuerte aumento de las importaciones. Tanto es así, que algunos economistas de pensamiento liberal caen en el contrasentido de recomendar evitar la recuperación del consumo popular, para no tener problemas de balanza comercial.
Nuestro criterio es que ante todo, no debe haber aproximaciones dogmáticas al tema. La solución vendrá de una compleja suma de iniciativas, tomadas en paralelo. No hay blanco o negro para resolver el hambre y el desempleo.
En ese marco, el intento no puede limitarse a subsidiar el consumo con dinero - Plan de Jefes y Jefas de Hogar - o subsidiar el consumo con empleos en la construcción o con una mezcla de ambos métodos. Creemos que además de esto, con una importancia relativa creciente en los próximos años, debe apoyarse al trabajo popular por tres vías:
- Diseños eficientes de autoabastecimiento alimenticio. Asegurar el alimento de la familia con su propio trabajo, de manera organizada y con respeto por las condiciones de cada lugar del país.
- Estímulo al aumento del número de unidades pequeñas de producción de bienes básicos, con tecnologías adecuadas.
- Creación de un sistema de capacitación de respuesta rápida para mejorar la empleabilidad popular, respondiendo a demandas laborales reales de los sectores productivos.
Para presentar estas ideas con amplitud, el 27 de febrero pasado nos reunimos en INTI con más de 30 ONG’s que cubren un amplio espectro de visiones y de actividades, todas relacionadas con el trabajo. En esa muy rica reunión se dio el primer paso para construir una red potente de apoyo al trabajo popular.


Qué dijeron los protagonistas
De valores como la dignidad y la solidaridad comenzó a hablarse en el inicio de la reunión. La encargada fue Gabriela Burgos, perteneciente a la huerta orgánica "Agustín Ramírez" administrada por el Centro de Trabajadores de Desocupados de Solano. Este grupo de familias comenzó con actividades de reciclado y hace tres años que trabajan en la huerta convencidos de que los problemas de la Argentina se resuelven de forma colectiva. No se conforman con ser simples receptores de subsidios de desempleo.
En la labor de la tierra buscan un proyecto de vida, para combatir el hambre pero también para recuperar el trabajo y en consecuencia su dignidad como personas.
La representante de Solano enfatizó que no alcanza con la autogestión y por ello necesitan articular su trabajo con organismos como el INTI.

Cesar Silveyra, perteneciente a la Fundación "Alternativa 3" del barrio de Polvorines, explicó que se ocupan de buscar herramientas para generar trabajo, por ejemplo con la formación de cooperativas que piensen proyectos en términos grupales. El problema planteado por Silveyra es el del cuello de botella del mercado, por existir, a juicio de él, no más de cuatro negocios posibles.

Fabián Carrizo de la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad relató su experiencia de capacitación a los microemprendedores y remarcó que algunos proyectos rentables fracasan ya que el marco legal no es favorable. La misma debilidad señaló Ángel Abriola, de la Fundación Padre Luis Farinello.

Ricardo Regalbuto de la ONG "Familias Argentinas en Lucha" expuso que necesitan bienes de capital de uso domiciliario para trabajar, resaltando que el dinero no es el único recurso indispensable para llevar a cabo sus proyectos y afrontar la situación actual de desempleo de las familias argentinas.

En representación del Ministerio de Justicia asistió Cristina Vallejos que dirige el "Programa para Jóvenes en Riesgo", que sufren problemas de drogadicción. El Programa trabaja en villas y en barrios promoviendo el auto sostenimiento.
Como fue planteado en otros casos, les hace falta financiamiento para la obtención de insumos y bienes de capital.

Daniel Feldman, del Movimiento Teresa Rodríguez, manifestó que el proyecto de la agrupación no puede mantenerse con el asistencialismo, en rigor, "que no pueden construir una fábrica con $150". Las personas que trabajaban en fábricas que hoy están cerradas, necesitan maquinaria, capacitación y apoyo técnico, pero principalmente buscan recuperar la dignidad en el trabajo.

La representante de la Fundación Salvat expresó la ventaja de contar con el INTI para completar los programas de capacitación en auto empleo, sumando la dimensión técnica.

El día después
Nuestra responsabilidad desde el INTI es trabajar para consensuar un denominador común de frentes de acción. Promoveremos la articulación de una red de cooperación e intercambio, que respete las individualidades y otros vínculos ya existentes.
Hemos de constituirnos en un organismo de apoyo técnico para todas las organizaciones que así lo requieran. Las demandas que recibamos serán respondidas con soluciones existentes, con un técnico capacitado o buscando a los que conozcan del tema fuera del INTI. Estamos dispuestos a hacer las tres cosas. El compromiso es pleno.
Por último, diseñaremos caminos para que las organizaciones participantes tengan creciente autonomía en su capacidad de apoyo al trabajo popular.
Pretendemos que pronto existan numerosos centros de apoyo al trabajo popular que posean una visión común, algunos de ellos promovidos por el INTI y muchos no. Pero eso sí: resolviendo problemas.

Línea de contacto: ong@inti.gov.ar