Etiquetado
energético ya
La
política de servicios públicos en el nuevo escenario
de prestaciones privatizadas, que tiene vigencia en todo el
mundo, plantea una contradicción muy interesante. A las
empresas les interesa que el consumo aumente, mientras que a
los consumidores y al Estado, como promotor de la calidad de
vida general, les debe interesar lo contrario. En los países
más consolidados, el conflicto se resuelve cuando las
empresas comprenden que su negocio debe estar plenamente en
fase con los intereses de la comunidad y pasan a liderar las
campañas para el ahorro de energía. Ese tránsito
todavía no se ha concretado en el país, pero existen
iniciativas oficiales para apoyar el ahorro de energía.
En los hogares, que son responsables del 30 por ciento del consumo
nacional, un tercio del gasto se origina en la iluminación
y otro tercio en las heladeras.
En cuanto a la iluminación, ahorrar depende de cada hogar.
Una lámpara de bajo consumo, que es en realidad un tubo
fluorescente en miniatura, gasta la quinta parte que una lámpara
incandescente tradicional y su duración y consumo compensan
largamente el mayor costo inicial.
La solución para mejorar la eficiencia de consumo de
las 5 millones de heladeras del país, que funcionan cada
minuto del día, ya no está en manos de cada uno.
Las cuestiones centrales son el diseño del compresor
y los materiales usados en la aislación térmica.
El resultado es la llamada eficiencia energética, o sea
cuánta energía se necesita por unidad de frío
generado. La Resolución 319/99 de la Secretaría
de Industria, Comercio y Minería obliga a los fabricantes
nacionales y a los importadores a destacar ese dato en una etiqueta
exterior, junto con el nivel de ruido y otra información,
con lo cual el comprador tiene más elementos para decidir.
Con toda lógica, el comprador debería hacer la
misma cuenta que quien compra más caro un auto gasolero
pero compensa la inversión con el menor costo de combustible.
La Resolución prevé empezar por las heladeras
y seguir con lavarropas, lavavajillas, hornos, termotanques
y acondicionadores de aire, pero su puesta en marcha efectiva
se dilató por problemas de organización. El INTI
está entre los organismos habilitados para certificar
la etiqueta de eficiencia energética, tal como lo prevé
la Resolución y además está en actitud
de salir a la pista en forma inmediata. Tanto es así
que ha propuesto una secuencia de trabajo y está en comunicación
permanente con los industriales del sector. Los productores
locales están especialmente interesados en el etiquetado,
porque les da un respaldo para competir en el exterior y además
porque están convencidos de que el nivel promedio nacional
en materia de eficiencia energética, es superior al de
los equipos importados, que compiten por precios bajos. Un poquito
de entusiasmo adicional y ya estamos.
Contacto:Beatriz
Martínez
etiquetado@inti.gov.ar